Córdoba CF

El Córdoba CF se suelta por fin el día que El Arcángel recuperó a su gente

Aficionados del Córdoba CF cantan el himno antes de arrancar el partido. Aficionados del Córdoba CF cantan el himno antes de arrancar el partido.

Aficionados del Córdoba CF cantan el himno antes de arrancar el partido. / Juan Ayala

El camino será aún todavía largo, pero al fondo ya se atisba algo de luz. El final de un horrible 2020 dejará paso al año en el que están puestas las esperanzas de toda una humanidad que ansía recuperar la normalidad previa al coronavirus. En lo que al fútbol se refiere, este domingo en Córdoba fue el del regreso de la afición a El Arcángel. Fue solo una pequeñísima parte de ella, apenas 400, pero para muchos significó mucho. Tanto como una vuelta a casa casi un año después.

La tregua que los datos del covid-19 ofreció a la provincia de Córdoba permitió el regreso de los aficionados al estadio. Un colectivo, el de los seguidores del deporte, más castigado que otros muchos por las restricciones, pues desde hace meses se pueden hacer todo tipo de celebraciones con público excepto las deportivas, cuando escenarios como El Arcángel permitirían que un buen número de aficionados siguieran a su equipo en condiciones de seguridad.

Pero sinsentidos al margen, la vuelta de los hinchas a El Arcángel parece que fue la chispa que necesitaba el Córdoba para dar su mejor versión. Muchos de los motivos del gran partido de los blanquiverdes están en lo meramente futbolístico, pero tampoco parece casualidad que el equipo diera un nivel alto acompañado de su gente, algo que siempre ayuda a estar más metido en los partidos.

Solo fueron 400, y no nos podemos engañar, sigue siendo muy extraño ver a los aficionados desperdigados, sin posibilidad de abrazar al vecino de asiento después de cada gol, casi sin nadie con el que comentar las jugadas. Pero es un avance después de semanas de cierre total y los jugadores también lo agradecieron. Escuchar el himno de boca de los que asistieron al duelo ante El Ejido sigue siendo un momento ceremonial, que incluso suena más solemne como si un coro se tratase en la boca de apenas unos centenares de aficionados.

Dos generaciones de cordobesismo, juntas en El Arcángel. Dos generaciones de cordobesismo, juntas en El Arcángel.

Dos generaciones de cordobesismo, juntas en El Arcángel. / Juan Ayala

Con el regreso del público volvió el mejor Córdoba, para disfrute de los asistentes y esperanza de los que lo siguieron en su casa, deseando de volver a pisar el estadio. Será, si los datos sanitarios siguen dando lugar a la esperanza, un proceso lento pero progresivo hacia un final de temporada ojalá que lo más normal posible. Volver a ver El Arcángel con sus gradas pobladas será algo tan maravilloso que parecerá irreal, pero esa es la ilusión del cordobesismo de aquí a unos meses. Sería, también, la mejor señal de que la temporada ha ido por los derroteros esperados y el equipo entra en los meses de mayo y junio peleando ya plenamente por el ascenso.

Si esa situación se produce, hasta se darán por buenos estas semanas de silencio atronador en El Arcángel, donde los partidos parecían amistosos y las emociones mucho más frías. Un gol es mucho más gol si lo cantan los aficionados. Y ante El Ejido los que estuvieron en el estadio recuperaron esa sensación de euforia que parecía olvidada. La mejor terapia después de meses duros para todos.

En el horizonte, ya, el final de un año aciago a todos los niveles, que dejará lugar a la esperanza de un 2021 para recuperar sensaciones. Una de ellas, esa tan bonita de volver a los estadios a disfrutar del fútbol, a gritar, sufrir y emocionarse con el Córdoba. Ojalá esa estampa que aún nos parece lejana sea la agradable normalidad dentro de unos meses.

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