Alcorcón-Córdoba CF | Crónica O hay revolución, o habrá defunción (2-1)

  • El Córdoba da otro paso en falso en su objetivo de la permanencia tras resucitar a otro rival estancado con una paupérrima segunda mitad

  • Un par de despistes defensivos y la mala lectura de Curro Torres, decisivos

Quim Araujo controla el balón ante Juan Muñoz y Sangalli. Quim Araujo controla el balón ante Juan Muñoz y Sangalli.

Quim Araujo controla el balón ante Juan Muñoz y Sangalli. / LOF

"Si no hay refuerzos, nos vamos al hoyo", dijo Jesús León hace una semana, amparado en el ridículo de Soria. Tras pasar por Alcorcón, sin necesidad de repetir dantesco espectáculo, queda claro –por si había alguna duda– que el presidente tenía toda la razón. Con los argumentos actuales, el Córdoba es carne de cañón, candidato número uno a perder la categoría. Así lo dicen los números, las sensaciones y la clasificación. La derrota ante un rival que llegaba en crisis, con siete jornadas sin ganar, mantiene a los blanquiverdes por vigesimosegunda jornada consecutiva –van 23 de campeonato– en puestos de descenso, a cinco puntos de la permanencia.

Ni siquiera adelantarse, marcar primero, y mantener durante una hora una buena intensidad defensiva, le bastó para sumar su primer triunfo lejos de El Arcángel. Todo se vino abajo tras el empate alfarero, si bien antes ya había empezado a decantarse del lado amarillo con las decisiones técnicas de Curro Torres desde el banquillo. Tardó en leer el paso al frente del Alcorcón, tardó en meter aire para levantar a su equipo cuando ya estaba fundido y terminó sin hallar una fórmula para intimidar a los alfareros y merecer al menos el rescate de un punto. Faltó valentía para morir con todo, si bien es cierto que el varapalo de verte otra vez por debajo en el marcador tiene que ser difícil de asimilar, sobre todo cuando una vez más son errores propios en el área defensiva los que dan aliento al enemigo. Queda claro que con lo que hay no da.

Y eso que forzado por las circunstancias y con la firme idea de frenar de golpe la clara involución mostrada en las últimas semanas, Curro Torres dio un giro completo a su plan. Paso al 4-4-2 con Andrés en punta junto a Piovaccari y cuatro cambios en total. Enfrente, Cristóbal Parralo dio continuidad al equipo que naufragó en Gijón una semana antes –la novedad fue el relevo de Eddy por el sancionado Dorca– para buscar su primera victoria tras siete jornadas y volver a tener plaza en zona de play off.

De partida, fuera por esos ajustes o por el conocimiento de que el camino tomado no es bueno, el Córdoba mostró una cara más combativa que en sus últimas citas, lo que no es poco. Un punto más equilibrado sin balón y con las líneas más juntas, al menos el sufrimiento en el área propia menguó de manera considerable. Ayudó también que el rendimiento ofensivo alfarero no fue ni mucho menos temible, aunque a decir verdad tampoco es que el ofrecido por los visitantes fuera mayor. Un libre directo muy alto de Quezada y un remate de Piovaccari con el mismo destino fue el bagaje de un primer cuarto de hora perdido en continuas imprecisiones.

Con todo, obligado por el hecho de jugar de local, el Alcorcón intentó llevar algo más el peso de la batalla, sobre todo con Nono, que se encontró más de una vez con la buena cobertura de un atento Luis Muñoz. Sólo ver esa concentración a la hora de ayudar al compañero y la predisposición a hacer faltas, ir al choque, robar, ya advertía la mejora colectiva de un equipo que intentó estirarse con una contra de Piovaccari a la que le faltó la mejor culminación.

Al partido le faltaba salsa, una acción que lo agitara y empezara a romper los corsés que de manera inconsciente provocan siempre las malas rachas. Y esa chispa fue la primera llegada clara del Alcorcón, que no acabó en gol por el magistral pie izquierdo de Abad. El meta, prácticamente batido, resolvió con ese recurso el remate a quemarropa de Sangalli tras recoger un balón muerto por la lucha previa entre Valentín y Juan Muñoz. La respuesta del CCF fue letal. Galán la puso, Piovaccari la peleó y Andrés Martín tiró de picardía para recoger el balón suelto anticipándose a Eddy y Burgos y llevarlo a la red con un zurdazo raso. Minuto 40 y el cuadro blanquiverde por delante en un partido fuera de casa. Pasó en Reus únicamente, y duró sólo once minutos. Aunque fuera sólo por el tiempo de descanso, ya la marca quedó superada...

Andrés Martín celebra el gol que abrió el marcador. Andrés Martín celebra el gol que abrió el marcador.

Andrés Martín celebra el gol que abrió el marcador. / LOF

Pero tocaba hacerlo también sobre el verde, ante un rival que hasta la fecha apenas si había estado una hora por debajo del marcador ante su público. ¿La clave? Mantener la intensidad y concentración en las tareas defensivas, lejos y cerca del área. Porque ante un Alcorcón con la moral baja siempre habría opciones para volver a hacer daño, sobre todo a la contra, con transiciones a la carrera. Andrés lo intentó con la testa tras un centro de Miguel de las Cuevas, pero se le fue muy alto; poco después, tras una volea igualmente fallida del local Toribio, el joven punta inquietó con una arrancada desde campo propio que Eddy Silvestre tuvo que cortar en falta.

Camino de la hora de juego, y viendo que la situación no variaba un ápice, Cristóbal hizo un primer movimiento de cariz ofensivo: Galán por Felipe para retrasar al lateral a Sangalli y dar mordiente al costado derecho. La idea no era mala, dado que tanto Quezada como Javi Galán ya estaban amonestados. Sin embargo fue por el otro perfil por el que nació el empate, con un envío de Nono que Juan Muñoz hizo bueno con control y remate a la media vuelta tras ganar un metro a los centrales.

El empate liberó a los alfareros, que alimentaron sus ganas de dar la vuelta al choque. Ante un CCF que pedía a gritos oxígeno desde la banda para poder estirarse y dejar de jugar en campo propio, los amarillos apretaron con las apariciones por fuera de Galán y Nono, aunque fue un envío de Bellvís el que casi provoca la remontada: Juan Muñoz, tras ganar la espalda a Luis Muñoz y aprovechando que Valentín no cerró, cabeceó solo, pero de manera incomprensible dirigió su remate casi al córner.

Casadesús confirma la remontada

Tras el susto, Curro Torres por fin se decidió a refrescar el equipo. Primero con Blati Touré por Quim Araujo, acto seguido con Jaime Romero por Quezada (empujó a De las Cuevas a cambiar de perfil). Pero el objetivo de cambiar la inercia no fue ni mucho menos inmediato. Es más, Burgos aprovechó un despiste –uno más– en la defensa de la estrategia para conectar un testarazo centrado que murió en las manos de Abad. Y a la siguiente Víctor Casadesús confirmó la remontada al exprimir un fallo en cadena de toda la zaga: Galán dejó centrar a Galán, Valentín y Muñoz quedaron en zona de nadie y el ariete burló la marca de Vallejo y fusiló a Abad ante el achique a destiempo de Fernández.

El Córdoba intentó levantarse del mazazo con un tiro de Jaime que rechazó el meta, sin dar opción a Piovaccari a continuar la jugada, si bien Nono tuvo la sentencia en la contra posterior. Con diez minutos por delante, más el añadido, el Córdoba quedó obligado a buscar la heroica. Pero el Alcorcón decidió que ya estaba todo hecho: Rodas al campo por Casadesús para pasar a una línea de cinco atrás y dejar avanzar el crono. La reacción visitante, poco entendible, fue el ingreso de Lara por De las Cuevas, con el montoreño ocupando el perfil izquierdo tras dos meses de inactividad. El riesgo con el único punta en el banco, el jugador del filial Chuma, pareció demasiado para Torres. Y así murió el partido, con apenas un par de envíos al área, sin crear peligro. Lo mismo que en Soria, Tarragona, Zaragoza... Nada que no se sepa.

Piovaccari choca con Dani Jiménez en el área del Alcorcón. Piovaccari choca con Dani Jiménez en el área del Alcorcón.

Piovaccari choca con Dani Jiménez en el área del Alcorcón. / LOF

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