Córdoba

El norte se viste de blanco

  • La nieve cubre las localidades de Los Pedroches y provoca problemas de circulación en la red de carreteras secundarias de la comarca · Algunos visitantes de domingo se ven obligados a hacer noche en la zona

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La noche fue fría, con temperaturas que alcanzaron los 5 bajo cero en algunos puntos de Los Pedroches, y amaneció totalmente encapotado. Las lomas del Calatraveño aparecieron heladas y con algún resto de la nevada del viernes, pero nada hacía presagiar la gran precipitación de chubascos helados que se produjo a partir de las 12:00. Todo comenzó con una fina agua nieve en un ambiente gélido. En el Restaurante El Cruce, los pocos clientes que apenas se imaginaban que horas después les iba a costar mucho trabajo ponerse de nuevo en carretera. Para las 13:00, el Calatraveño se había llenado de curioso, de matrimonios jóvenes que iban a llevar a sus hijos a jugar con la nevada. La escultura pétrea de Aurelio Teno que da la bienvenida a Los Pedroches aparecía a esa hora totalmente helada, y a los diez minutos completamente nevada. "El chiquitín vio la nieve el año pasado, pero en el pueblo, hoy lo hemos traído al Calatraveño porque si no hay nieve aquí no la hay en ningún sitio", señalaba José Luis, de Alcaracejos, antes de que comenzarán a caer copos en firme. Y es que pasado el mediodía sólo una fina capa cubría los puntos más elevados de la sierra y en las umbrías permanecía el hielo de varios días. Florencio tiene un cortijo en el Barranco de la Calera, muy cerca del mítico puerto, y ayer, cuando barruntó que la nevada podía ser seria, decidió regresar a Pozoblanco. "Mañana -por hoy- hay que trabajar y no podemos arriesgarnos a quedarnos incomunicados, que luego los caminos se ponen imposibles".

Y menos mal que se vinieron. Conforme avanzaba el mediodía la nevada se fue intensificando y entre el Calatraveño y Alcaracejos, el manto blanco apenas tardó 20 minutos en ser uniforme. Las encinas comenzaron a tornar su gris verdoso en blanco y las quitanieves del Ministerio de Fomento ya viajaban en dirección al Calatraveño por el sur y hacia la sierra de Santa Eufemia, en la frontera con Badajoz y Ciudad Real por el norte. A las 14:00 la nevada era tan intensa que en la N-502 ya se empezó a circular con muchos problemas. Dos matrimonios de Córdoba, que habían viajado a Pozoblanco para comer lechón y carne a la brasa, preguntaban a la dependienta de la gasolinera dónde podían encontrar alojamiento porque la nieve alcanzaba ya una cuarta en la capital de Los Pedroches.

La abundante precipitación causó muchos problemas en la red secundaria de la comarca. Sobre las 17:00, mucha gente que volvía a Pozoblanco por la A-420 o que se dirigía hacia Villanueva de Córdoba y Cardeña apenas podía llevar sus coches más allá de la primera marcha. En esta red de carreteras comarcales, sin quitanieves ni sal, los coches quedaban cruzados. A esta hora y en plena nevada, una gran cola de coches intentaba apartarse de la circunvalación de Pozoblanco para entrar en la localidad, pero la pendiente de la vía en este punto hacía que los coches quedaran cruzados. La intensa cantidad de nieve caída obligaba ayer a dejar el coche aparcado, sobre todo porque por estas latitudes nadie va equipado con las necesarias cadenas, fundamentales cuando la nieve alcanza semejante grosor.

Y aparte de nieve hizo frío. Un frío intenso. El termómetro apenas superó ayer los cero grados en la zona oriental de Los Pedroches. Entre las 15:00 y las 18:00, momento de la mayor intensidad de chubascos, había tres grados bajo cero. Pero la nieve tiene su cara amable. Poco antes de que anocheciera, la nevada dio una tregua y muchos niños salieron a la calle a hacer muñecos de nieve o a tirarse bolas heladas. En los parques que rodean el centro asistencial de Prode, más de uno con edad de tener hijos pequeños recordaba cómo en las nevadas de los años 80, sobre todo en la de febrero de 1983, se suspendieron las clases durante dos días.

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