Los 45 minutos "insuficientes" de la Lomce
La reducción a tres cuartos de las clases en Infantil y Primaria levanta las críticas de los sindicatos y de los docentes, que aseguran que la medida repercute en "la calidad del sistema"
De 60 a 45 minutos. O lo que es lo mismo, de contar con una hora para impartir clases, los profesores de Infantil y Primaria disponen este curso con un cuarto hora de menos para poder desarrollar su trabajo por asignatura. Son los efectos que conlleva la aplicación de la tan criticada y denostada Lomce. El desarrollo de este nuevo horario ha generado numerosos problemas tanto a los propios docentes como a los equipos directivos a la hora de llevar a cabo las clases. En Andalucía -una de las comunidades que cumple por la mínima esta norma por el rechazo frontal que ha generado la misma- no ha quedado más remedio que aceptar este cambio, si bien una vez pasado el primer trimestre del curso profesores y sindicatos ya advierten de los problemas e inconvenientes que genera tener un cuarto de hora menos de clase.
Uno de los sindicatos que dio la voz de alarma en diciembre del año pasado fue CSIF, organización que ya propuso entonces la eliminación de los módulos obligatorios de 45 minutos en Educación Infantil y Primaria. Posteriormente, la Junta de Personal Docente aprobó en diciembre por unanimidad de todos sus integrantes la citada resolución. En ese documento también se solicitó a la Inspección Educativa de la Delegación de Educación que mientras no se modifique este apartado de la orden aprobada el 17 marzo de 2015 "se permitiera a los centros de Educación Infantil y Primaria que lo soliciten poder modificar, en aras a su autonomía, los módulos obligatorios de las sesiones de 45 minutos y ampliarlos hasta los 60 minutos". Tal y como ya advirtió la responsable del área de Enseñanza de CSIF, Elena García, el recorte en los 15 minutos de las clases "repercute en muchos casos en la calidad del sistema".
Para conocer cómo afecta esta merma en el tiempo en el desarrollo de su trabajo, El Día ha contactado con varios docentes de la capital y de la provincia. Uno de ellos es Juan Andrés de Gracia Cobos, profesor del colegio Fray Albino y tutor de quinto de Primaria. De Gracia lleva dos décadas dando clases en este ciclo y no tiene reparos en criticar la aplicación de esta norma, además de advertir de las consecuencias negativas que acarrea. Pese a ello, reconoce que la Lomce "es un norma impuesta y hay que ejecutarla", y lamenta que al final, entre unas cosas y otras -la llegada al aula, que se demora más si los alumnos vienen del recreo, el reparto de material y organizar la clase-, el profesor apenas tiene media hora para impartir su asignatura.
Para este docente, son "los especialistas los que sufren más porque no tienen posibilidad de ampliar". De Gracia se refiere a, por ejemplo, los profesores que imparten lengua extranjera, plástica o música, que tienen que desplazarse hasta aulas específicas. Indica que con esta normativa "se reducen las posibilidades de trabajo" y sostiene que con este tiempo "atender cualquier imprevisto es difícil porque estás pendiente del tiempo para que no se pase". "La intensidad de la clase es mayor, lo que genera estrés al profesorado", anota, al tiempo que subraya "el sentir mayoritario es que los 45 minutos son adecuados".
Hay que tener en cuenta que la norma contempla la opción de modificar estos módulos horarios, "una excepcionalidad que se está produciendo en muy pocos casos pues no está siendo autorizada por la Inspección Educativa", según sostiene el sindicato CCOO, que también ha mostrado su rechazo a esta reducción de horario. Esta organización sindical calcula que más del 90% de los centros que imparten Educación Primaria en Andalucía cuentan con módulos horarios de 45 minutos. Se trata de una situación, continúa CCOO, "que algunos centros intentan solventar como mejor pueden, en ocasiones uniendo dos sesiones en el caso de las asignaturas instrumentales de Lengua Castellana y Matemáticas, lo que provoca sesiones excesivamente largas".
"Hay más profesoras a la hora de abordar los temas y las clases son más cortas", sostiene María del Carmen Espejo, profesora de Primaria en Bujalance. Asegura también que en su centro se suman las clases de 45 minutos de las asignaturas troncales, pero "los alumnos desconectan y les cuesta trabajo". Por ello, esta docente -profesión que ejerce desde 2004- reconoce que ella prefiere los módulos de 60 minutos porque "puedes sacar más partido a los contenidos".
Es el mensaje que lanza Luis Perea, docente del colegio Salvador Vinuesa y que imparte varias materias. Entre todas ellas, señala, "donde más se nota es en Educación Física" por aquello de los desplazamientos y la preparación del material. En el resto de materias, continúa, "la cosa se queda fría porque no hay contacto previo con el anterior profesor y no puedes aconsejar a un niño". "No te da tiempo a que los alumnos acaben en clase y tienen que llevarse lo que queda por hacer a sus casas; todo es muy rápido". En el caso de este colegio, comenzaron a adoptar estos cambios de horarios el año pasado y aún así "nos afecta mucho porque las clases al final se quedan en 30 o 35 minutos". "Sería idóneo volver a las clases de 60 minutos", asegura.
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