Heladerías en Córdoba Helados de todos los sabores

  • Giolatto elabora cremas con la receta italiana para veganos y sin alérgenos

  • En el Sector Sur, La Alicantina abrió hace medio siglo y este año presenta la piña colada como novedad

Clientas de la Heladería Alicantina compra una tarrina, un local que abrió sus puertas en la avenida de Cádiz en el año 1970. Clientas de la Heladería Alicantina compra una tarrina, un local que abrió sus puertas en la avenida de Cádiz en el año 1970.

Clientas de la Heladería Alicantina compra una tarrina, un local que abrió sus puertas en la avenida de Cádiz en el año 1970. / Javier Sánchez

En verano se puede disfrutar de muchos placeres y, la gran mayoría, se justifican por las altas temperaturas. Los helados son uno de los mayores disfrutes de la gastronomía estival, sobre todo cuando el frescor del dulce helado recorre el cuerpo y hace olvidar los 40 grados de Córdoba. No obstante, no vale cualquier sabor, los gustos de cada goloso son variados. Sabores, en tarrina o cucurucho, acompañado de pepitas o fruta. Es lo que tiene la heladería artesanal, que no existen límites para presentar novedades cada verano.

El centro de la capital es concurrido en verano tanto por turistas como por vecinos, que se enfrentan al calor para realizar algunas compras. En la calle Foro Romano –antigua Cruz Conde– se encuentran diferentes ofertas para refrescarse. Una es la heladería Giolatto, con origen italiano y por el mismo motivo, los cordobeses disfrutan de sabores realmente italianos en la capital.

Una de las empleadas del establecimiento, Charo Reina, informa sobre la variedad de cremas. Ya sean helados en el clásico cucurucho, en vaso, chocups –cucuruchos en forma de vaso recubiertos de chocolate– o freakshake –helado con galletas–.

Cada mañana, Reina y sus compañeros elaboran artesanalmente los sabores desde el mismo establecimiento con productos de la península itálica. Por esta razón, los sabores son diferentes cada día.Se trata de un santuario del helado para los intolerantes y veganos. Disponen de cremas que prescinden de la lactosa, azúcar, huevo y gluten, como el cremino de pistacho. Del mismo modo, los alérgicos pueden tomar con fruta e incluso los cucuruchos están elaborados sin gluten.

Preparación de un cucurucho en la heladería Giolatto, en la calle Cruz Conde de la capital. Preparación de un cucurucho en la heladería Giolatto, en la calle Cruz Conde de la capital.

Preparación de un cucurucho en la heladería Giolatto, en la calle Cruz Conde de la capital. / Juan Ayala

Reina indica que “el producto de la semana es el cremino con turrón de Jijona”, no obstante, “el de pistacho, es el helado estrella y el más degustado”.

Ningún visitante se queda sin su manjar favorito. Algunos cordobeses son fieles a las tradicionales heladerías de Córdoba, como David Rico en la plaza de las Tendillas. No obstante, también se encuentran sus delicias en el paseo de la Ribera y en la avenida de Fray Albino. El fundador, David Rico, cuando abrió su primera heladería cordobesa en 1938, no imaginaba que, 80 años más tarde, sería uno de los enclaves favoritos de los cordobeses.

No obstante, no sólo se pasea por las Tendillas. De día y de noche, el lugar más visitado de la ciudad es el casco histórico. Junto a la Mezquita, al subir por Deanes, se encuentra la heladería que recibe el mismo nombre del monumento. La heladería Mezquita dispone de granizadas y helados para pasear o, también, se puede hacer parada en su terraza para disfrutar de las calles empedradas con olor a especias.

Por otro lado, junto al Chimeneón de Las Ollerías, se encuentra la heladería de Fernando Navarro que, aunque presenta una fachada moderna, se trata de un establecimiento histórico que fundó su abuelo en 1942. Navarro cuenta que “todos nuestros productos son artesanales”. En sus mostradores se encuentran sabores típicos, como el mantecado de vainilla, “un clásico de verano con la fórmula antigua y un sabor distinto”. De turrón, oreo o dulce de leche. También, sin lactosa y gluten, está el helado de sorbete con manzana, limón o naranja. Y “muy refrescantes”, los batidos con leche, canela y limón.

Preparación de una tarrina en Helados Navarro, en la zona de las Ollerías. Preparación de una tarrina en Helados Navarro, en la zona de las Ollerías.

Preparación de una tarrina en Helados Navarro, en la zona de las Ollerías. / Juan Ayala

Al otro lado del Guadalquivir, en la avenida Cádiz, desde 1970, la heladería La Alicantina vende cucuruchos con la propietaria actual, Mónica Pérez, que indica que “mis padres abrieron este local, ahora yo sigo con la tradición”. Como novedad este año, han presentado la piña colada, no obstante, La Alicantina tiene más de 20 sabores diferentes.

La mayoría se elaboran artesanalmente desde el local, donde se pueden saborear los clásicos, como el chocolate, el turrón y la stracciatella, que “es de los sabores más solicitados”, señala la propietaria. También se puede disfrutar de pistacho, tarta de queso, galleta María y Kinder Bueno, incluso batidos frescos con mermelada, nata montada o café granizado.

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