Mes del Corazón del Hospital Cruz Roja La importancia de dialogar con nuestro propio cerebro

  • El doctor en Psicología José Luis Bimbela profundiza en una conferencia en cómo entrenar las emociones

José Luis Bimbela, durante su conferencia sobre ‘Emociones y estrés’. José Luis Bimbela, durante su conferencia sobre ‘Emociones y estrés’.

José Luis Bimbela, durante su conferencia sobre ‘Emociones y estrés’. / Laura Martín

El entrenamiento de las emociones y mantener un diálogo interno con el cerebro son dos de los puntos que destacó el doctor en Psicología José Luis Bimbela en su conferencia Emociones y estrés, que ofreció ayer dentro del Mes del Corazón del Hospital Cruz Roja. La intención es tener “más eficacia, más bienestar, más poder y más liderazgo”, dijo el también investigador de la Escuela Andaluza de Salud Pública de la Junta de Andalucía.

Según Bimbela, “hay que poner límites al cerebro” porque “sobreactúa y nos putea” y eso se hace hablando o jugando con él: “Ante lo que hay, yo decido lo que pensar, sentir y hacer. También decido qué emociones y conductas quiero contagiar, qué actitudes decido entrenar”, incidió. En ese sentido, recordó la frase del filósofo griego Epicteto que dice que “lo importante no es lo que pasa, sino cómo interpreto lo que pasa”.

Bimbela –que se presentó como doctor en Psicología y paciente crónico– llenó su charla de casos prácticos para hacer más entendible su discurso. Por ejemplo, se refirió al mensaje que se escucha en los aviones antes de despegar: “En caso de despresurización de la cabina, antes de atender al de al lado, póngase la mascarilla”. En esa línea, explicó que “esto nos quiere decir que antes de cuidar al otro, hay que cuidarse a uno mismo”, o lo que es lo mismo, “antes de trabajar con los demás, hay que trabajar con uno mismo”.

Así, el ponente presentó el triángulo de las “ees”, formado por las palabras “ética, emociones, ecpatía y estrategias”. Sobre la ética, indicó que “da sentido a la vida” y “trata de lo óptimo, de dar lo mejor de uno mismo”. En este punto, puso como ejemplo las manos, “que sirven para acariciar, pero también pueden estrangular”, por lo tanto, “antes de aplicar cualquier intervención hay que preguntarse ¿para qué? ¿va a ser algo que nos beneficie a todos?”.

De forma seguida, el experto señaló que “la empatía no es buena ni mala per se”, como tampoco lo son el mindfulness ni las redes sociales porque “cualquier procedimiento o manual se puede usar para bien o para mal”. “Yo decido si lo que quiero entrenar en las redes sociales es puro odio o amor incondicional”, apuntó.Así, explicó que en Salud Pública, por ejemplo, el para qué es doble: por una parte se tiene en cuenta “mi bienestar, mi salud, mi autonomía y mi libertad”, pero también “su bienestar, su salud, su autonomía y su libertad”.

Además, recordó que ya está escrito “Amarás al prójimo como a ti mismo”, una cita del Evangelio de San Marcos que para él es buena, pero “mejorable”. “Me voy a permitir hacer una mejora a la Biblia: Y lo amarás, y te amarás mucho”, añadió. Porque “la emoción que nos permite combatir el miedo es el amor”.

Tras esto, citó una frase de Carlos Cipolla, que fue “un estratega de mercado con alma” al referirse a “Mis objetivos y sus objetivos”, y al filósofo José Antonio Marina al señalar que “los buenos sentimientos dejan de ser buenos si no pasan a la acción”.

Durante su intervención, el docente de la Escuela Andaluza de Salud Pública de la Junta de Andalucía proyectó la historia Bastille, dirigida por Isabel Coixet e incluida en la película Paris, je t’aime. En ella, un hombre se cita con su mujer para decirle que la va a dejar porque ya no está enamorado, detrás de lo que esconde una relación con una amante.

Sin embargo, da marcha atrás cuando su esposa le confiesa que tiene leucemia en un grado avanzado. Entonces decide quedarse a su lado y cuidarla hasta que llegó un momento en el que su amor por ella resurgió. “De tanto comportarse como un hombre enamorado, se volvió a enamorar”, dice el narrador de la película. Bimbela hizo su propia traducción de esta moraleja: “De tanto comportarnos como personas éticas, volveremos a sanarnos física, emocional y socialmente”.

Espectáculo de baile flamenco dentro de ‘Danza con corazón’. Espectáculo de baile flamenco dentro de ‘Danza con corazón’.

Espectáculo de baile flamenco dentro de ‘Danza con corazón’. / Laura Martín

Además de esta conferencia, la jornada del Mes del Corazón incluyó el encuentro titulado El uso de las nuevas tecnologías al servicio de nuestro corazón, en el que participaron la diplomada en Enfermería de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Cruz Roja Sheila Pulgarín y el diplomado en Enfermería de la UCI del Hospital de Montilla Manuel López Valero.

A esto se añade la actividad Danza con corazón, dirigida por la profesora de danza del Conservatorio Profesional Luis del Río Lucía Luque y que estuvo formada por una serie de coreografías de danza contemporánea, clásica y baile flamenco interpretadas por alumnas del centro.

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