Testimonios

Cordobeses en Londres: la incertidumbre de la pandemia, el Brexit y el mercado laboral

  • Beatriz García, Alfonso Sillero y Reyes Gómez son tres jóvenes cordobeses que viven en Londres por motivos de trabajo y que han tenido que decidir si viajar o no a ver a sus familias por Navidad

Beatriz García y Alfonso Sillero, cordobeses que viven en Londres. Beatriz García y Alfonso Sillero, cordobeses que viven en Londres.

Beatriz García y Alfonso Sillero, cordobeses que viven en Londres. / El Dia

La situación de Reino Unido en lo referente a la pandemia no afecta únicamente a los británicos. En prácticamente todas las regiones viven miles de inmigrantes, muchos de ellos cordobeses, que se han trasladado a ciudades como Londres para encontrar una manera de ganarse la vida. Ellos sufren los efectos secundarios del descubrimiento de la nueva cepa del covid-19, con el miedo y la incertidumbre compartidos con sus familias, y les ha llegado el tiempo en el que muchos tenían planeado hacer una visita a su hogar por las fiestas.

Algunos han descartado por completo volar hacia España, algo que ya tenía varios condicionantes desde la solicitud del Gobierno de presentar una PCR negativa realizada días antes al viaje. Otros han seguido adelante con sus planes, han hecho las maletas y están disfrutando de unos días en familia antes de volver a una realidad que en las islas, por el momento, es más dura que en su tierra natal.

En el primer caso se encuentra Beatriz García, que reside en el área de Fulham y se dedica a la docencia de español y francés en Secundaria. Tras una estancia el año pasado en el sur de Inglaterra, donde cursó un máster, la cordobesa se mudó a Londres en julio para su nuevo trabajo. Desde entonces aclara que no ha vuelto “ni tenia planes porque la situación estaba muy complicada, incluso antes de esta nueva cepa”. A su juicio, “lo más sensato es no viajar en estos momentos, por mucho que sea por tus familia; hay que ser cautos y cuidar unos de otros”.

García recurre a la solución que más popularidad ha ganado desde el mes de marzo entre quienes quieren mantener el contacto con sus familiares a pesar de la distancia: la tecnología. Así, recuerda que siempre será un recurso disponible y que a través de las famosas videollamadas “se pueden llevar unas navidades, dentro de lo que cabe, pasables”. Por ello, de momento no planea volver a España, ya que se siente “como si estuviese en casa, a pesar de todos los inconvenientes”.

La crisis del coronavirus eclosionó cuando ella estaba haciendo las prácticas en un colegio. García apunta que cuando estas fueron suspendidas solo podía continuar con la investigación desde casa, lo que restaba experiencia a sus prácticas sin oportunidad de dar clase online. "Fue un palo". Desde septiembre ha vuelto a las aulas con la implicación de tener más trabajo que antes, ya que debe asegurar "que todos los alumnos tengan una educación", tanto quienes asisten a clase como quienes participan de forma telemática, con una carga doble "sin que se pague el extra".

En las aulas, además, el uso de las mascarillas queda a decisión del profesor, lo que impide tener una sensación de seguridad, en especial cuando "hay aulas que no están bien ventiladas". Esto es algo que se replica en otros ámbitos como el transporte urbano: "en el metro la gente no lleva la mascarilla, veo normal los picos de casos y que esté la cosa tan mal".

Beatriz García, en un local de Londres. Beatriz García, en un local de Londres.

Beatriz García, en un local de Londres. / El Día

En un caso similar se encuentra Alfonso Sillero, graduado en Biología y con máster en Biotecnología y otro en Profesorado, que da clases de ciencias en West Drayton. El cordobés cuenta que encontró el puesto "dos semanas después de comenzar a echar solicitudes" en el mes de agosto, bajo recomendación de un familiar, pues llevaba más de un año intentando acceder a proyectos de investigación en España. En tres días resolvió las peticiones para viajar a Londres (piso de cuarentena incluido) y encontró solución "al gran problema que tienen Córdoba y España con el empleo juvenil".

Sillero recalca que a la situación del coronavirus se suma la tensión política y social del Brexit y las diferencias entre el sistema educativo español y el británico. "Las normas son inexistentes, hay gente que no se pone la mascarilla en espacios cerrados, porque no es obligatoria en ningún sitio, y en el colegio solo se recomienda", detalla. Estos condicionantes han hecho que "llegue un punto en el que te resignas", aunque recuerda que su familia también sufre con la situación. 

En su caso, llega "desde España, un país muy estereotipado" y del que sale "cansado", pero se encuentra con otro "que tenía muy idealizado pero en el que la gente se comporta como lo hacen los turistas en España". De hecho, asegura que el Brexit ha generado "mucho racismo" por parte de los locales y que incluso ha presenciado momentos muy violentos.

Por suerte, en su centro "solo ha habido un caso" de coronavirus que ha sido controlado. Además, señala que se trata de un ambiente en el que hay apoyo y "siempre dan facilidades". Estas le servirán a su vuelta a Londres, programada en principio para el lunes 28 de diciembre, tras lo que espera encontrar "un caos absoluto: se hace efectivo el Brexit, la gente está huyendo y se prevé un posible confinamiento". No obstante, la precariedad laboral de Córdoba le obliga a "estar agarrado a este clavo ardiendo" debido al miedo a perder el trabajo "tal y como están las cosas". Entre ambos viajes ha tenido que pagar pruebas "que cuestan un ojo de la cara" y que en ningún momento están cubiertas por ninguno de los gobiernos.

Otra cordobesa que se encuentra en mitad de la tormenta es Reyes Gómez, que es periodista pero trabaja de au pair en una casa de Londres desde verano. Ella también ha realizado su visita a España, con un vuelo que tomó el pasado 16 de diciembre "justo antes de las medidas más restrictivas" recientemente anunciadas por el gobierno británico. El viaje "fue una odisea", en especial por toda la incertidumbre que lo rodeaban a los posibles anuncios desde Reino Unido y España para evitar la propagación de la nueva cepa. 

Reyes Gómez cerca del Tower Bridge. Reyes Gómez cerca del Tower Bridge.

Reyes Gómez cerca del Tower Bridge. / El Día

Para montar en el avión necesitaba realizarse una PCR con resultado negativo, "una prueba carísima" para la que las citas estaban casi agotadas en farmacias y laboratorios. "Nadie daba soluciones", lamenta Gómez, que además dice que al llegar a España la comprobación se hace "totalmente al azar, a mí no me la pidieron". En principio, su vuelta se realizará el 3 de enero, una fecha que depende de muchos factores sobre los que aún no tiene ninguna notificación.

Su intención es continuar trabajando en Inglaterra, especialmente si encuentra algo relacionado con su profesión. "Buscaré un trabajo a tiempo parcial para combinar con el de au pair, a no ser que encuentre algo en periodismo", insiste, ya que el mercado laboral es uno de los motivos por los que ha elegido vivir fuera en tiempos de pandemia. "Allí, aunque la cosa esté peor que antes, sigue estando mejor que aquí", compara.

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