educación | córdoba cuenta con 104 títulos de fp y 54 proyectos de fp dual

Bachillerato y FP frente a frente

  • Los ciclos formativos tienen cada vez más demanda, lo que ha provocado que por primera vez sean más los alumnos matriculados en ellos que los que dan acceso a la Universidad

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Es la época dorada de la Formación Profesional (FP). Al menos, en Córdoba, tal y como demuestran los datos, ya que por primera vez, hay más alumnos matriculados en los grados de FP que en Bachillerato. En concreto, en los primeros, hay 12.958 estudiantes, mientras que en Bachillerato 10.792. Sí, es cierto, la FP gana cada curso alumnado, a lo que se suma un aumento de títulos. No obstante, el Bachillerato persiste con toda su plenitud acogiendo al alumnado que quiere continuar con su formación en la Universidad.

Manuel Casado fue profesor de Bachillerato hasta que desde hace nueve años asumió el cargo de inspector de Educación. A su juicio, el hecho del más que notable aumento de alumnos en FP responde "a la realidad social y que hacen falta técnicos; además se están abriendo muchos campos profesionales". A su juicio, cursar Bachillerato "ofrece la salida a la Universidad y es la única vía". La institución académica, continua, "está viva". Por ello, subraya que tanto la FP como el Bachillerato "no van a competir" por el alumnado.

Enrique Ventosa es, por su parte, asesor de FP en la Delegación de Educación y sostiene que una de las causas que han motivado el aumento en el número de matriculaciones en FP "es el hecho de que las familias y los estudiantes tengan ahora más información" de la mano de los orientadores. También destaca el índice de inserción laboral de estos ciclos y considera que actualmente "hay más puestos intermedios que de ingenieros". "La FP es una formación por competencias pensando en el puesto de trabajo a ocupar y tanto la demanda como la oferta seguirán aumentando", vaticina. En el caso del Bachillerato anota que "no se puede perder, ya que desarrolla habilidades como el sentido científicos".

En el instituto de La Fuensanta este curso hay más alumnos de FP que de Bachillerato. Su directora, María de los Ángeles Bueno, asegura que las expectativas del alumnado respecto a la Formación Profesional han cambiado. "En los últimos años, acceder al mercado laboral desde la Universidad es cada vez más difícil, es más factible incorporarse al mercado laboral con una cualificación que aunque no sea tan profunda como puede ser la universitaria, permita acceder de una forma más rápida a un trabajo", defiende. En esta línea, cree que se trata de algo que se extiende "a nivel social, no sólo en nuestra provincia, sino en toda Europa". Otra de las razones que expone es la oferta cada vez mayor de la FP, "que permite la especialización en todo tipo de profesiones, y también al prestigio que desde las instituciones y desde el propio estamento educativo se le está dando a la FP".

Baños también hace referencia al perfil del estudiantes de ambos tipos de enseñanzas, aunque reconoce que es difícil establecer un tipo determinado porque es "un alumnado poliédrico". Así, anota que "si antes se solía pensar en el alumnado de FP como al que le costaba estudiar o que estaba interesado en aprender rápidamente una profesión, a día de hoy es relativamente frecuente que quienes estudien un grado medio pasen a un superior y de ahí accedan a la Universidad". En este sentido, destaca que "la FP hoy es una formación que aporta muchos matices, orientada a ejercer una profesión, por supuesto, pero también a especializarse sin cerrar las puertas a una formación posterior que, en muchos casos, se ve con naturalidad como el camino a seguir". También recuerda que cada vez hay más alumnado adulto que se matricula en los grados superiores. "Son personas de entre 30 y 50 años, muchos de ellos con hijos, que ven en la FP una forma de adquirir cualificación profesional especializada que les permitan reincorporarse al mercado laboral o mejorar sustancialmente los puestos de trabajo que desempeñan".

La directora del instituto La Fuensanta también hace hincapié en la necesidad, en el caso de Bachillerato, de "desterrar el tópico de que el alumnado es el que está orientado a cursar estudios universitarios", ya que "en el día a día de las aulas, la realidad se impone mostrando un amplio abanico de perfiles". No obstante, reconoce que "por supuesto, sigue existiendo el sustrato de estudiantes orientados a la Universidad". En ellos también hay una gran variedad, ya que "hay alumnos y alumnas que deciden matricularse en Bachillerato porque no han podido acceder a ciclos formativos con gran demanda y, es a raíz de eso cuando optan por cursarlo; a ellos se suman un nutrido grupo de estudiantes que contemplan el Bachillerato como una llave para acceder a la función pública: Policía, Cuerpo de Bomberos, Guardia Civil, suelen encontrarse entre sus preferencias".

Para Baños, el Bachillerato "es un camino intermedio para una formación más general y da acceso tanto a la Universidad como a la FP". Esta, por su parte, "que hasta hace poco era una enseñanza terminal, también cada vez más es utilizada como puente de entrada a la Universidad en algunas especialidades como puede ser la sanitaria, pero en su mayoría es una enseñanza terminal, que forma técnicos en una variedad de especialidades, y que cada vez esta más cercana a la necesidades que planteas las empresas", indica. Además, la docente sostiene también que "el Bachillerato es una enseñanza general que tiene como finalidad, proporcionar a los alumnos formación, madurez intelectual y humana conocimientos y habilidades que les permitan desarrollar funciones sociales e incorporarse a la vida activa con responsabilidad y competencia".

Para César Morales, profesor de Bachillerato del instituto Luis de Góngora, el aumento en las matriculaciones de FP "se fundamenta en dos motivos de índole económico primordialmente, de un lado, cursar ciclos formativos es el modo más barato y rápido de entrar en el mundo laboral". "El número de años requeridos para formarse es menor que el del alumnado que cursa Bachillerato y, posteriormente carreras universitarias", defiende. De otro lado, continúa, "la formación superior requiere de más esfuerzo intelectual y en un periodo de tiempo más prolongado en instituciones académicas, lo que se traduce en una mayor contribución económica por parte de las familias del alumnado que opta por esta formación".

A su juicio, el perfil del estudiante que elige cursar Bachillerato es el mismo que antes, "sólo que aquel alumnado o bien con menos recursos económicos, o con menos ganas de estudiar o con más deseos de trabajar cuanto antes, o de cursar una disciplina más práctica, decide no hacer Bachillerato y cursar ciclos formativos". Morales también alude al descenso en las matrículas en Bachillerato y anota que responde a tres factores: el coste de matrícula en los grados y los gastos producidos por la realización de los másteres, prácticamente obligatorios para poder trabajar, el número de años que requeridos para concluir su formación académica y, finalmente las bajas posibilidades de inserción laboral después del tiempo y dinero invertidos en su formación.

Para este docente, los ciclos formativos tienen como elemento atractivo que "a corto plazo el alumnado puede empezar a trabajar teniendo en cuenta que las prácticas de empresa son un buen trampolín para que se convierta en la primera oportunidad laboral real". Mientras, "en Bachillerato y en los subsiguientes estudios superiores, por el contrario, la formación de convierte en una inversión a largo plazo", indica.

Según la Delegación de Educación, el curso académico "está marcado por la consolidación" de las enseñanzas de FP, con 104 títulos y 54 proyectos de FP Dual.

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