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Cómics

¡Vaya trío de tres!

  • Vuelven los Fabulosos Freak Brothers, de la mano de La Cúpula, en su edición definitiva

Ilustración de la portada. Ilustración de la portada.

Ilustración de la portada.

Los años sesenta fueron bautizados por el movimiento hippie como los del “Amor y Paz”. Festivales como el de Woodstock confirmaron la existencia de una legión de jóvenes que, con el pelo largo y portando un porro en sus manos, terminaron rebozados en barro y enfrentándose a las fuerzas policiales en un suceso que ha quedado para el recuerdo.

Poco queda ya de aquellos tiempos, excepto la obra de artistas que surgieron del movimiento underground, en este caso de los cómics. Como Robert Crumb, que tirando de unas altas dosis de cinismo e ironía, criticó a todo y todos los que le rodeaba en la sociedad, la norteamericana, en la que le había tocado vivir.

Pero tal vez el que reflejó mejor a aquellos personajes de pelo largo, pies descalzos y guitarra en sus espaldas (aunque no supieran sacar ni una sola nota de ellas) fue Gilbert Shelton.

Él es el 'padre' de tres 'criaturas', por llamarlas de alguna manera, a los que bautizó con originales nombres: Franklin Freewheelin´, Phineas Freakers y Fat Freddy.

Aunque debería de decir cuatro, ya que la presencia del narigudo gato de Freddy es continua, y va a protagonizar alguna que otra historia.

Tres tipos a los que va a meter en situaciones totalmente surrealistas, inmersas en enormes nubes de humo de canuto, en las que el olor a marihuana traspasa las páginas del cómic.

Y es que este trío de caraduras vive la vida sin pensar en el mañana, tan solo en disfrutar el momento, ligar cuanto más mejor y si, de vez en cuando, pueden aprovecharse de algún chanchullo, pues genial.

Nacieron en el año 68 y durante toda su existencia, tan movida como las propias peripecias que protagonizan, han protagonizado multitud de páginas en publicaciones como Playboy, High Times o Rip Off Comix.

Pero si rascamos sobre la superficie de sus historias, podremos acceder a una capa muy crítica con las sociedad norteamericana de aquellos años, en la que solo se premiaba el camino del éxito, el american way of life. Ambas drogas tan duras como las que solían consumir los protas de estas historietas, que pasaban de todo y todos, sin darle ninguna importancia al valor material de las cosas, ya que en el momento que la casualidad hacia que en sus manos cayera una cantidad considerable de dinero, como en la historia titulada Grass Roots, se lo van a fundir en cierto polvo blanco, protagonizando junto a un grupo de chavalas con las que se van a vivir al campo (al río Tiburón, concretamente) situaciones de lo más hilarantes, con la única pretensión de crear una especie de comuna. Sueño que se desvanece a la misma velocidad que la coca que aspiran…

Durante muchos años, este trío de piezas fue uno de los platos fuertes de la desaparecida revista El Víbora, y ahora, para todos aquellos que no llegaron a conocerles, o los nostálgicos que deseen tener una magnífica edición integral remasterizada, cuentan con la magnífica oportunidad que les brinda La Cúpula.

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