Doñana no había recibido tanta agua de las lluvias de invierno desde hace 16 años
El Parque Nacional ha registrado 582 litros por metro cuadrado hasta febrero, cifras no vistas desde el año hidrológico de 2009-2010
El director de la Estación Biológica advierte que "el proceso de recuperación del acuífero es lento" y que hace falta que llueva en primavera
Las últimas lluvias llenan el 90% de las marismas de Doñana
El Parque Nacional de Doñana ha cerrado uno de los inviernos más lluviosos de los últimos años, con cifras que no se registraban desde el ciclo hidrológico 2009-2010. Hasta febrero, la Estación Agroclimática del Ifapa situada al norte de El Rocío contabilizó 582 litros por metro cuadrado, mientras que la Estación Biológica de Doñana cifró en 517,6 hasta mediados del mismo mes. Esta abundante pluviometría ha dejado la marisma inundada hasta 90 centímetros y anticipa una primavera con excelentes condiciones para la reproducción de especies.
La sucesión de borrascas durante los meses invernales ha transformado el paisaje del espacio protegido, dejando prácticamente el 90% de la marisma bajo agua. Los cauces que vierten actualmente al área protegida presentan caudales máximos, alcanzando en algunos puntos niveles de casi un metro de lámina de agua fuera de los cauces principales. Estas cifras contrastan significativamente con los 307,9 milímetros registrados el año anterior para las mismas fechas, evidenciando una recuperación hídrica sustancial que beneficia directamente a la biodiversidad del entorno.
El director de la Estación Biológica de Doñana, Eloy Revilla, ha valorado positivamente esta situación: "Tras un invierno húmedo en el que ha llovido y la marisma se ha llenado", se presenta "una buena perspectiva para esta primavera, tanto en vegetación como en las especies que dependen del agua". Según Revilla, "eso le viene muy bien a Doñana que es un sitio que depende del agua y que hay muchas comunidades y especies que dependen de que haya agua en abundancia".
El abundante régimen de lluvias ha tenido un impacto directo en la recuperación de las aves acuáticas que habitan el espacio protegido. Durante el Censo Internacional de Aves Acuáticas (IWC) realizado el pasado mes de enero, el equipo de Poblaciones de Aves del Grupo de Monitorización Ambiental de la ICTS-Doñana contabilizó 385.649 aves de 88 especies diferentes. Esta cifra supera ampliamente las registradas en los dos años precedentes, cuando la sequía provocó mínimos históricos en la marisma, dejando a las poblaciones en situación crítica.
Aunque los valores actuales siguen por debajo del máximo registrado en 1989 —con aproximadamente 684.084 aves correspondiente únicamente al censo aéreo—, los datos reflejan "una tendencia positiva vinculada a un otoño e invierno más lluviosos". Esta recuperación poblacional resulta especialmente significativa tras varios años de declive continuado que había comprometido la función de Doñana como refugio para especies migradoras y residentes.
Las señales de la llegada de la primavera ya son evidentes en el Parque Nacional. La reproducción de algunas especies de insectos ha comenzado, aunque, según Revilla, "aún es demasiado pronto para valorar cómo será". Lo más destacable resulta ser "la abundancia de vegetación herbácea, los árboles, el matorral están ya brotando. También, ya hay mucha mucha floración, por lo que se nota que está aquí ya la temporada de crecimiento". El director de la Estación Biológica explica que "detrás de la floración viene la reproducción de insectos, de aves y del resto de especies que dependen de que haya comida en el campo. Al final el agua es el motor de esa comida, de esa dinámica natural que es estacional, que es muy intensa". Esta cadena trófica, impulsada por la disponibilidad hídrica, resulta fundamental para el éxito reproductivo de numerosas especies que dependen del ecosistema de Doñana.
Lluvias en primavera
A pesar de las buenas perspectivas, el año hidrológico aún no ha concluido. Aunque el parque podría aguantar con la precipitación acumulada hasta el momento, "convendría que lloviese en primavera", según Revilla, aunque advierte que "tampoco de manera exagerada". El motivo radica en que "una vez empiece la nidificación", las lluvias intensas pueden provocar que "muchos nidos se pueden perder". El experto recuerda que el año pasado, cuando "había ya muchas aves criando y llovió de manera intensa", toda la marisma se inundó nuevamente y "todas esas puestas se perdieron". Por ello, el equilibrio hídrico durante la temporada de reproducción resulta crucial: "Tiene que llover para que el agua aguante, especialmente si hace calor. No lo podemos saber a priori y vamos a ver cómo viene la temporada de reproducción", ha señalado.
Pese al favorable escenario meteorológico, los expertos insisten en que un año lluvioso no resuelve los problemas estructurales del Parque Nacional. Eloy Revilla subraya que Doñana es "un lugar muy valioso, que está en un lugar rodeado de presiones, de toda la cuenca del Guadalquivir, las grandes ciudades que hay alrededor, polos industriales, agricultura ya de manera más cercana en la propia comarca", por lo que "es un lugar que siempre va a sufrir esas presiones".
Entre las amenazas más importantes, Revilla destaca la recuperación del acuífero como prioridad, un proceso "muy lento" del que advierte que "estamos lejos de tener el acuífero en una situación normalizada". Además, permanece presente "la entrada de contaminantes, por ejemplo, que también la cantidad de agua disponible, eso afecta a la concentración de los contaminantes que hay en la zona". El científico insiste en que resulta "pronto" para afirmar que "esa crisis con la disponibilidad de agua en el acuífero, que afecta a las lagunas fundamentalmente, no a la marisma, esté salvada". Por esta razón, "hay que esperar y ver cómo se comporta el acuífero" en los próximos meses y años para confirmar si la tendencia positiva se consolida.
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