El encuentro del Nazareno con la Virgen de Guadalupe emociona a miles de baenenses

  • La imagen ha procesionado durante todo el domingo por las calles de la localidad para pedir por la lluvia

Jesús Nazareno, en su encuentro con la Virgen de Guadalupe. Jesús Nazareno, en su encuentro con la Virgen de Guadalupe.

Jesús Nazareno, en su encuentro con la Virgen de Guadalupe. / S. Núñez

Apenas pasaban unos minutos de las 12:30 cuando Nuestro Padre Jesús Nazareno de Baena llegaba, casi en volandas, hasta la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. Miles de baenenses han querido acompañarlo, arroparlo y participar junto a Él en esta salida extraordinaria de rogativa de lluvia del patrón de la localidad del Guadajoz para visitar a su Madre, la Virgen de Guadalupe, con motivo del 400 aniversario de su traslación al lugar que hoy ocupa.

A lo largo de toda la jornada se han vivido momentos de gran emotividad ante la celebración de un acto que muchos "no volverían a ver". Especialmente emocionante ha sido la aparición del Nazareno por el paseo de Guadalupe al ritmo de las marchas de su centuria romana, vitoreado, aplaudido y provocando un sentido llanto entre todos los que ilusionados y expectantes lo esperaban.

Y Jesús entró por el dintel de la iglesia bajo una lluvia de pétalos de rosas y, sin descanso, se encaminó hacia la capilla de la Virgen de Guadalupe para visitarla, saludarla y pasar con Ella una inolvidable jornada que permanecerá inalterable en la retina de los baenenses volcados como siempre con la imagen de su patrón.

El día ha estado cargado de momentos únicos nunca vistos por la mayoría de los vecinos de Baena. El Nazareno salió desde la iglesia de San Francisco y desde allí ascendió, tras pasar por la puerta de la iglesia de San Bartolomé, hasta Santa María, realizando el antiguo recorrido que la Cofradía hacía antaño subiendo a la Almedina de Baena.

A pesar del fervor y la gran devoción que la imagen del Nazareno despierta siempre en esta localidad, la entrega de los vecinos ha sido sorprendente incluso para los más antiguos. Baena entera se ha echado a la calle, se ha conmovido, se ha emocionado y ha sido partícipe del reencuentro de Jesús con su Madre.

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