El reflejo humano de una ciudad

Los voluntarios de Córdoba 2016 hacen balance de su trabajo y destacan la experiencia para convertirse en una "gran familia"

Anabel Calero

21 de junio 2011 - 08:14

Si la candidatura de Córdoba para lograr la Capitalidad Cultural cuenta con una baza importante, esa es la de la implicación de la ciudadanía. Córdoba quiere, es uno de los lemas del proyecto y un fiel reflejo de lo que se siente en la calle y de ello son un exacto reflejo los voluntarios de Córdoba 2016. Más de 2.000 cordobeses se han implicado en este aventura sólo por su amor a la ciudad y por su confianza en alcanzar una meta que cada vez está más cerca. Córdoba es la única ciudad candidata que cuenta con esta estructura de personas organizadas para apoyar y difundir la candidatura no sólo en la capital, sino en muchas otras partes. Han pasado por la Feria Internacional del Turismo de Madrid y han viajado por todas las ciudades andaluzas. Han estado en el Mercado Medieval, en los Patios y estuvieron todos -y muchos más- en el Puente Romano. Y, sobre todo, estuvieron acompañando al jurado hace unas semanas y fueron parte importante del éxito de esa visita. Y todo eso, nunca mejor dicho, por amor al arte, a la cultura, a la ciudad.

Emociona escuchar a los voluntarios contar su experiencia con tanto entusiasmo y dedicación. El coordinador de todos ellos es Antonio Castro, un funcionario del Ayuntamiento de 52 años que lleva vinculado al proyecto de la Capitalidad desde hace muchos años, pero que participa de forma más activa desde hace uno, cuando se programaron las actividades de voluntariado de apoyo a la candidatura. Sus motivaciones se pueden resumir en una frase. "Me siento muy cordobés y quería hacer algo por mi ciudad, aportar mi granito de arena", confiesa. Además, gracias a esta experiencia "he podido conocer a muy buena gente y juntos hemos construido una gran familia". Ha sido este año cuando se han sucedido un mayor número de actividades que han contado con la implicación de los voluntarios. "Nos hemos pegado madrugones, hemos pasado frío o calor, pero hemos estado al pie del cañón", asegura Castro. Concretamente recuerda alguna con especial cariño como la visita a Madrid, "por la envergadura del acto, porque nos movilizamos más de 100 personas, y estar por el Centro de la capital fue muy emocionante". También recuerda el día que se citó a los cordobeses en el Puente Romano con la camiseta de la Capitalidad, para crear una "marea azul" que reflejara la implicación ciudadana. Castro, además, vivió ese día de manera distinta, montado en un paramotor y visualizando la marea humana desde las alturas mientras tomaba fotografías. Este momento también es el que recuerda con especial emoción Montse Mesa, una joven estudiante de Turismo de 24 años. "Yo me encargaba de repartir las camisetas y es que no podía atender a tanta gente", recuerda. De la misma opinión es Nicolás Castro, que asegura que esta concentración de cordobeses "en una de las partes más mágicas de la ciudad" fue un momento "que me emocionó". Junto a esta jornada y al viaje al Fitur, los voluntarios recuerdan la visita del jurado como algo "muy especial". Además de Antonio y Montse, otros como, Carmen López asegura que estar con el comité que evaluó Córdoba "fue uno de los días más emocionantes de mi vida". López, que tiene 52 años y es auxiliar administrativo, recuerda la cara de "satisfacción" de los miembros del jurado. Esto para ellos fue la recompensa a "un trabajo bien hecho". "En ese momento se vio la implicación de la ciudad, desde niños hasta mayores", argumenta Carmen. Montse, por su parte, destaca de este día el momento en el que El Pele se arrancó a cantar. "Se quedaron muy sorprendidos y se notó que les gustó mucho".

Hay otros momentos mágicos que han dejado estos últimos meses en la carrera hasta 2016. José María Castellano recuerda con especial cariño ese día de finales de septiembre cuando el comité dijo que Córdoba era una de las finalistas. "Estaba en el Ayuntamiento, con el resto de voluntarios, siguiendo la retransmisión en una pantalla gigante y se oyó el nombre do Córdoba. En ese momento supimos que podíamos conseguir algo, que todos juntos podemos llegar lejos".

Unidad. Un mensaje muy repetido por los encargados de defender la candidatura cordobesa, pero que no por eso deja de ser real. La ciudad está más que implicada, volcada en un proyecto porque por primera vez la ciudad ha experimentado "que puede conseguir algo". Antonio Castro define muy bien esa sensación cuando afirma que "algo se ha movido en Córdoba, ganemos o no, hemos demostrado que si queremos vamos todos a una". Evidentemente nadie contempla esa opción, aunque "siempre te queda la cosa". Es lo que dice José María Castellano, que esta semana está "lleno de nervios". Somos los favoritos, pero quizá eso puede jugar en nuestra contra, lo mismo el jurado quiere romper los pronósticos".

Esta recta final, cada uno la vive a su manera, pero todos tienen inquietud. Carmen López dice que el próximo martes, cuando salga de trabajar, "me iré al Ayuntamiento con mi marido para escuchar el veredicto en directo". Antonio confiesa que, literalmente, "me estoy comiendo las uñas" mientras que Nicolás asegura que siente "una mezcla entre nerviosismo e ilusión que es difícil de explicar". A todos les encantaría estar el próximo lunes en Madrid defendiendo el proyecto, pero confían en que la representación cordobesa que acuda a la capital de España "lo hagan lo mejor que puedan". Y cada uno tiene su propia idea sobre las virtudes de la candidatura cordobesa. Antonio apunta que lo mejor de Córdoba es que "aporta un trabajo de diez años en el que el nivel cultural de la ciudad ha ido en aumento". La Noche Blanca del Flamenco o Cosmopoética, en su opinión, son dos buenos ejemplos. Carmen, por su parte, destacaría "la gente, nuestra implicación, y que somos un pueblo acogedor". José María también incidiría en la respuesta de la ciudadanía. "Córdoba quiere y lo ha demostrado en muchas ocasiones, como la concentración en el Puente Romano". La misma opinión tiene Montse, que además destaca que Córdoba cuenta con un proyecto "fuerte".

La Capitalidad afronte ya su recta final, en la que los voluntarios también hacen su balance y la idea de "gran familia" es la que sobresale. "He hecho amigos con la edad de mis hijos", asegura Carmen López, quien insiste en que la convivencia ha sido "espectacular". Para José María ha sido "una de las mejores experiencias de mi vida, estar con gente y crear un grupo humano implicado por una causa común". Y es que se han establecido relaciones que, en muchos casos, han llegado a la amistad. "Yo entré sola, sin conocer a nadie, y he hecho muchos amigos. Aunque se acabe esto, seguiremos quedando". Nicolás asegura que el trabajo de los voluntarios es "extraordinario, magnífico y digno de admirar" y que recuerda cómo han avanzado "desde aquella primera reunión en la que sólo estábamos 30 personas".

Ahora sólo queda esperar (o sobrellevar) esta semana -que se hará muy larga para los voluntarios y para todos los cordobeses en general- hasta que el próximo día 28 se diga el nombre de la ciudad elegida. Pase lo que pase, el papel de los voluntarios ha sido importantísimo en todos estos meses y ha contribuido de forma ejemplar para llegar tan lejos en este camino que empezó hace diez años. Una gran parte del sueño de la Capitalidad es suyo y esa experiencia la mantendrán, seguro, más allá de 2016.

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