Rioja y Oro

El huevo hilado y otros clásicos de la Navidad

  • Isabel Preysler y Tamara Falcó nos felicitan las fiestas en un posado navideño con cocina al fondo

  • Paloma Cuevas pasa la Pascuas en México e Isabel Pantoja sigue encerrada en su habitación

Enrique Ponce y Ana Soria han protagonizado el romance de este fatídico 2020. Enrique Ponce y Ana Soria han protagonizado el romance de este fatídico 2020.

Enrique Ponce y Ana Soria han protagonizado el romance de este fatídico 2020. / D. S.

Chup, chup. Los fogones están a revienta calderas en estas fechas. La campana extractora -que no la de Belén, que se canta con repetición cansina llegada la época- ruge sobre la vitrocerámica y el lavavajillas no da tregua. La realidad de la Navidad doméstica se resume en los metros cuadrados de cocina donde estos días nos afanamos por elaborar los platos con los que agasajar a familiares y allegados (ese término en desuso hasta que lo recuperó el señor Illa) en unas fiestas con limitación de comensales a la mesa. 

El reciente furor por la gastronomía ha elevado la cocina a espacio sagrado de la casa. Hasta el punto de que la Preysler y su hija, la marquesa de Griñón, lo han elegido como escenario principal para felicitar las Pascuas en la portada de la revista para la que suelen posar. Eso sí, sin mandil, sino con sofisticados vestidos, su estudiado maquillaje y sonrisas perfectas, de esas que se bordan en el rostro cuando el olor de un buen guiso nos colmata el olfato y nos abre, de par en par, las puertas del apetito. Tamara y su madre nos muestran que son felices entre peroles y, lo más importante, que se puede ser cocinero sin perder un ápice de glamour. 

¿Y usted se imagina a la Presyler cocinando, de esa guisa, unas buenas berzas o un potaje bien despachado de morcilla? No, calle, calle. ¡Qué vulgaridad!. Ellas son más de platos de diseño, de esos con nombres tan largos como los títulos de una hermandad, servidos, por lo general, en recipientes cuadrados y para cuya elaboración se requiere de un máster en laboratorio.

Las siempre elegantes Isabel Preysler y Tamara Falcó. Las siempre elegantes Isabel Preysler y Tamara Falcó.

Las siempre elegantes Isabel Preysler y Tamara Falcó. / D. S.

Bueno, pues a lo que iba, que la nueva aristócrata y su señora madre nos han vuelto a felicitar las fiestas con su copa de champán en la mano, un clásico de la Navidad, tanto como el huevo hilado que se toma de aperitivo en Nochebuena. ¿Pero eso sigue existiendo? Pues claro. Es el mejor aliado de las Pascuas. Su rollito de embutido con el amarillo y gelatinoso contenido dentro. Nunca falla y no deja restos sobre el mantel. Muy al contrario de lo que ocurre con el marisco, cuyas sempiternas cáscaras -al margen del olor nada grato con el que impregna las manos- están presentes hasta después de habernos zampado el turrón y el Pipermin, otro clásico de la época. 

Para clásico, lo de la vuelta a casa por Navidad. Que se lo digan a Enrique Ponce, que pasará estas fechas con sus hijas y con la compañía de la almeriense Ana Soria. Desconocemos si también a este reencuentro familiar acudirá Ney, la mascota que desde hace varias semanas se ha instalado con la acaramelada pareja en su nido de amor (expresión empalagosa que sube la glucosa hasta niveles insospechados), a orillas del Cabo de Gata.

La que estará bien lejos de allí será Palomas Cuevas, que se ha ido a celebrar las Pascuas a México, entre mariachis y tequilas que le hagan olvidar este 2020 que puso fin al que creíamos, durante más de 20 años, el matrimonio perfecto. Dicen que la ex del torero ha recuperado la ilusión. Pero no la de la Lotería ni la de los Magos de Oriente, sino la más carnal. La que, siguiendo con las referencias cursis, te hace sentir mariposas en el estómago (crueldad digna de ser denunciada por Pacma) y que te brillen los ojos (sin necesidad de efectos especiales de cosmética).

Paloma Cuevas pasará las Pascuas en México. Paloma Cuevas pasará las Pascuas en México.

Paloma Cuevas pasará las Pascuas en México. / D. S.

Una ilusión que tendría nombre propio y apellido (que se presta al chiste fácil): Ángel Villamor. Se trata de un prestigioso traumatólogo que practicó la compleja operación de cadera al rey emérito (ya saben, el abuelo dadivoso). Villamor sonríe, con una mueca de oreja a oreja, cuando le preguntan por esta relación, que la siempre elegante Paloma niega en su círculo más íntimo. Puede que el próximo año nos depare una sorpresa al respecto. Duda por despejar en 2021.

Sigamos con las recomendaciones para estas fiestas. Procure no hablar de política en los encuentros familiares. Y, por supuesto, no toque el tema, ni por asomo, del Covid, que aquí hay sesudos analistas cuya plática le puede provocar una seria indigestión. Apague el televisor. Sólo está permitido encenderlo para ver el especial de Raphael, otro clásico que nunca falla. Aunque después de la polémica por su reciente concierto, aumentaría el riesgo de una nueva discusión. (Les confieso que en el especial de TVE llegué a confundirlo con Ortega Cano). Así pues, mantenga la caja tonta apagada. Y el teléfono móvil, bien lejos.

El huevo hilado, un clásico que nunca falla en estas fechas. El huevo hilado, un clásico que nunca falla en estas fechas.

El huevo hilado, un clásico que nunca falla en estas fechas. / D. S.

Si no sabe de qué hablar con sus allegados políticos, recurra a Cantora, el Falcón Crest andaluz que siempre nos aporta titulares. El último lo ha protagonizado Isa P, quien ha recibido un buen aguinaldo de una revista por poner a su madre a caer del burro. Y no precisamente el del portal. La cantante, a todo esto, sigue encerrada en su habitación, sin querer mediar palabra con nadie. En un confinamiento mental donde olvidar un bisiesto al que todos le haremos la peineta -perdonen la grosería- en cuanto nos comamos las 12 uvas. Así que ya saben, sean felices y pónganle huevo hilado a la vida. El aliado que nunca falla.

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