Puerto del Calatraveño

Un reconocimiento sin redobles

  • La declaración de las tamboradas de Baena como Patrimonio Mundial no ha recibido el apoyo institucional que merecía, por no hablar del olvido de la piedra seca de Los Pedroches

Colinegros echan las cajas. Colinegros echan las cajas.

Colinegros echan las cajas. / E. D. C.

En pleno blandir de sables en la recta final de la campaña electoral por las autonómicas y mientras medio catálogo de funcionarios públicos mantiene activas innumerables protestas por lo que consideran un agravio respecto a otras comunidades o unas condiciones laborales críticas (bomberos, funcionarios de prisiones, jueces y fiscales, médicos…), se colaba esta semana casi por la puerta de atrás una noticia que, por su relevancia, ha tenido mucha menos trascendencia de la merecida en el ámbito público: la Unesco ha declarado Patrimonio Mundial el toque del tambor de Baena.

Era el pasado mes de junio cuando el yacimiento arqueológico de Medina Azahara, en Córdoba capital, recibía similar condecoración y casi aún resuenan las fanfarrias de aquella celebración.

Las comparaciones son odiosas, desde luego. En el caso del reconocimiento de la ciudad palatina, las muestras de apoyo fueron innumerables. En los días previos, quedará para el recuerdo una foto de casi la totalidad de alcaldes de la provincia entre las ruinas omeyas apoyando la candidatura. Por no recordar que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, emitió desde allí el obligado discurso de balance de año, y que ministros, consejeros y diputados no cesaron en repetir día sí y día también lo que representaría aquel reconocimiento para la provincia en un movimiento que llegó a implicar a la sociedad civil.

Para vivirlo en primera persona, incluso, una delegación de instituciones cordobesas se desplazó a Baréin, donde deliberaban los expertos.

Nada de esto ha ocurrido en el caso de Baena. Con los representantes públicos imbuidos en la enésima campaña electoral –y lo que queda para los próximos meses–, el nombramiento del toque de tambor de Baena como Patrimonio Mundial se ha colado por la puerta de atrás.

Con mucho menos ruido del merecido, sin redobles, sin repiques. Tan sólo el presidente de la Diputación de Córdoba, Antonio Ruiz, emitía el jueves un escueto comunicado para felicitar al pueblo baenense por este mérito, mientras que Susana Díaz utilizaba la red social Twitter para enviar un mensaje similar.

La inclusión de las tamboradas de Baena como bien intangible en la lista del Patrimonio Mundial sitúa la Semana Santa de la localidad del Guadajoz en una situación de privilegio en el conjunto de Andalucía, pues no hay ninguna otra que luzca este reconocimiento. Ni siquiera las más pomposas como Sevilla o Málaga. Pero da la sensación de que las administraciones públicas no han sabido calibrar tal trascendencia. ¿Fruto del nerviosismo de la campaña electoral? ¿Habría sido la reacción la misma si se hubiera tratado de una capital en lugar de una zona periférica? Los interrogantes, desde luego, son muchos.

Da la sensación de que las administraciones públicas no han sabido calibrar la trascendencia de este nombramiento

¿Qué va a ocurrir a partir de ahora? Que Baena y el conjunto de la provincia sepan gestionar la etiqueta de la Unesco será clave para que las tamboradas se conviertan, realmente, en un nicho de creación de riqueza, como el alcalde, el socialista Jesús Rojano, sugería el jueves por la tarde. Algo así como ha ocurrido en Córdoba capital con el mes de mayo y su celebración central, la Fiesta de los Patios, que es la única tradición de la provincia incluida en la lista del Patrimonio Mundial como bien intangible.

Constreñida básicamente al olivar y con una alta tasa de paro, no está sobrada la localidad de la Campiña Este de proyectos de desarrollo, como lo demuestra la caída del censo por debajo de los 20.000 habitantes.

Para rematar tal agravio, el olvido de Los Pedroches en el expediente remitido por la Junta de Andalucía a la Unesco para la declaración del oficio de la piedra seca como Patrimonio Mundial. El documento de la Consejería de Cultura incluye ejemplos de toda Sierra Morena, desde Huelva a Jaén, pero inexplicablemente se salta la provincia de Córdoba, un asunto sobre el que ningún municipio, hasta el momento, ha dicho nada. Otro ejemplo de la nula capacidad de visualizar una gran oportunidad por parte de quienes dirigen nuestras instituciones.

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