Un refugio antiaéreo construido para perdurar en la memoria

Villanueva de Córdoba

La reciente inclusión en el Inventario de Lugares de Memoria Democrática de Andalucía del enclave invita a visitar un lugar que se construyó para la salvaguarda de miles de vidas.

Tunel del refugio antiaéreo
Tunel del refugio antiaéreo / Sánchez Ruiz

La reciente inclusión en el Inventario de Lugares de Memoria Democrática de Andalucía del refugio antiaéreo de Villanueva de Córdoba, enclavado bajo la Plaza de España, invita a visitar un lugar y un espacio que se construyó para la salvaguarda de miles de vidas durante la contienda de la Guerra Civil Española. Reza la placa que se encuentra a su entrada que "lo que se construyó para defenderse de la violencia hoy se recupera para la cultura como símbolo de libertad", aunque resulta complicado abstraerte totalmente de su función originaria al bajar las escaleras de uno de los accesos que llevan al refugio y adentrarse en los túneles.

Aunque no se tiene constancia documental ni planigrafía del mismo, su construcción está datada en los primeros meses de 1938, por encargo del entonces comandante militar de Villanueva, el italiano Aldo Morandi, con objeto de proporcionar un espacio de seguridad a los 32.000 habitantes que se contabilizaban en aquellos años en Villanueva de Córdoba, que vio duplicada su población ante la llegada de refugiados procedentes del sur y de la Campiña cordobesa.

Aunque tenía capacidad para unas 9.000 personas, la robusta construcción ha permanecido casi inalterable en sus 82 años de existencia, debido en gran parte a que la localidad pedrocheña no fue uno de los objetivos prioritarios en el lanzamiento de bombas desde al aire, siendo más castigadas en este aspecto las localidades vecinas de Pozoblanco y Alcaracejos. En aquel tiempo, Villanueva de Córdoba se encontraba alejada del frente, y sus buenas comunicaciones permitieron trasladar las sedes de distintos organismos y administraciones provinciales de la República a la localidad, convirtiéndose en capital de la provincia en los años de la contienda, hasta la toma de Madrid.

Resulta imponente no sólo su robusta construcción que ha permitido que perdure en el tiempo como parte de la historia más reciente de España, sino también, la amplitud de la sala principal con una superficie de 20 por 12 metros en planta cuadrada, dividida en cinco bóvedas de cañón, separadas por arcadas de 12 pilares de granito sobre los que se levantan arcos de medio punto de ladrillo , y desde donde aún puede apreciarse los túneles de entrada a la misma desde al menos cuatro de los cinco accesos que tuvo.

Acceso al refugio antiaéreo.
Acceso al refugio antiaéreo. / Sánchez Ruiz

Los accesos se construyeron en puntos clave dentro de la población para poder asistir a los vecinos venidos desde los distintos puntos de Villanueva de Córdoba. Aunque sólo son visitables tres de ellos, el que constituye la entrada principal, conocido como “la boca del metro”, según destaca la técnica de la Oficina de Turismo de la localidad jarota, Mari Luna Gutiérrez, y que estaba situada al lado de la fachada de la Parroquia de San Miguel, el que conduce a otra parte de la Plaza de España, justo debajo de la fachada del Ayuntamiento, en el que se pueden observar algunos de los escalones de granito originales y que tiene salida al exterior, y el más largo conservado, de unos 70 metros, que conduce a la parte trasera de la parroquia, donde se sitúa la entrada a la Sacristía de la misma, que en la recuperación del refugio finaliza con un punto de entrada de luz y respiradero.

Sin embargo, se tiene constancia de dos túneles más, el que conectaría con lo que hoy es el edificio de la Antigua Audiencia, y del que se puede ver aún su entrada tapiada, y el que conectaría con la calle Real, que sería el que más longitud tendría, se estima que unos cien metros, que además tuvo que sortear los cimientos de la torre de la iglesia y que tendría dos accesos propios en la citada calle, pero que fue cegado en años posteriores al discurrir bajo patios de casas particulares, que decidieron cegarlo.

La construcción del refugio, que se realizó en apenas ocho meses, no fue una obra arquitectónica improvisada, sino que fue hecha a conciencia y con objeto de perdurar y ser estructuralmente fuerte. En el libro Trincheras de la República, su autor, Francisco Moreno la denomina como “una especie de mezquita”, algo que puede apreciarse en una primera observación de la sala principal. Para su creación fue necesaria la participación de la ingeniería militar, algunos mineros venidos de Linares y personal civil.

El granito supuso un inconveniente a la hora de conseguir la altura suficiente de la planta principal y túneles en el subsuelo de la Plaza de España, por lo que fue necesario dinamitar la capa de granito que se encontraron, y que posteriormente sirvió como material para los pilares y el recubrimiento interior de los zócalos de los túneles, también terminados con ladrillos en bóveda de cañón, en los cuales aún pueden verse los puntos de anclaje del sistema eléctrico que alumbraría el espacio subterráneo, así como diversos respiraderos.

Durante este tiempo, algunos testimonios personales han dejado constancia de su uso, aunque afortunadamente Villanueva de Córdoba no soportó más de una decena de bombardeos aéreos, que, sin embargo, dejaron al menos constancia de ocho víctimas mortales.

Aunque tenía capacidad para 9.000 personas, no se sabe con certeza cuántas veces tuvo que ser usado por la población, que era avisada de la cercanía de los aviones italoalemanes al toque de las campanas. Tampoco se sabe el tiempo que podían permanecer en su interior y en qué condiciones. Sólo que el final de los túneles estaba en zig-zag para evitar la onda expansiva de las explosiones, y que sobre la sala principal del refugio se creó un túmulo con los restos de obra, paja y lana que sirvieran para amortiguar el impacto de las bombas. Un túmulo que perduró hasta 1948, cuando los materiales se utilizaron para cegar los accesos a los túneles, como si quisieran dejar en el olvido aquella construcción ideada y creada para salvar vidas.

Detalle del interior del refúgio antiaéreo.
Detalle del interior del refúgio antiaéreo. / Sánchez Ruiz

Y permaneció en el olvido, al menos de forma material, aunque no en la memoria de muchos. Pero no fue hasta 1987, cuando el que fuera alcalde de Villanueva de Córdoba, Francisco Tébar, realizó el primer intento de recuperación del refugio, abriendo la entrada principal al mismo en la Plaza de España. Fueron las filtraciones de agua las que obligaron a abandonar el proyecto, ya que el agua podía alcanzar hasta los 60 centímetros de altura, dando una imagen más de aljibe que de refugio. Sin embargo, para que su reapertura fuera posible en 2008, bajo el mandato de la alcaldesa Dolores Sánchez, la obra de recuperación incluyó una importante labor de impermeabilización, así como la canalización del agua subterránea, que hoy se alivia a través de una bomba hacia unos chorros, a modo de fuente, al lado de la entrada al refugio.

Y fue entonces, en 2008, 70 años después de su construcción, cuando el refugio antiaéreo volvió a ver la luz y ser visitable. Su uso original no queda olvidado, pero se pretende que la cultura y la población actual sea partícipe de este espacio de libertad, tal y como asegura el concejal de Turismo, Gabriel Duque, quien, además, considera que el reconocimiento como Lugar de Memoria Democrática puede resultar mucho más atractivo a nivel turístico y cultural. No en vano, es uno de los espacios más visitados de forma anual por los viajeros y por los propios vecinos.

También observa el edil que, totalmente ausente de ideología, le gustaría plantear unas jornadas históricas donde se diese conocimiento del valor que tuvieron los refugios antiaéreos durante la Guerra Civil. Y es que en la comarca de Los Pedroches, y en otras zonas de la provincia se tiene constancia de la existencia de este tipo de refugios, aunque solo están puestos en valor el de El Viso, que se constituye en una serie de túneles conectados y en zig-zag bajo la Plaza de la Constitución, y el de Villanueva de Córdoba, que además de diferenciarse por contar con una sala principal, su estado de conservación era mayor, algo que puede entenderse fácilmente al comprobar en su interior que esta obra no fue casual, sino hecha a conciencia para perdurar en el tiempo y en la memoria.

Visitable seis días a la semana

Orgullosos de haber devuelto la luz al refugio antiaéreo, su visita guiada se incluye si el viajero quiere conocer los espacios más emblemáticos de Villanueva de Córdoba. Es visitable de 9:00 a 14:00 de martes a viernes, y los fines de semana y festivos desde las 10:00 a las 14:00, cuando queda abierto al público, que si requiere de información adicional sobre la construcción puede hacer uso de la explicación guiada que se ofrece a través de la app Visita Villanueva de Córdoba, como complemento a los paneles informativos que explican el origen y construcción del refugio antiaéreo. Aunque se construyeron otros refugios en el subsuelo del colegio Moreno de Pedrajas y en la calle María Cristina, estos no están abiertos ni puestos en valor.

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