ACCIDENTE
La juez autoriza la extracción y análisis de las cajas negras de los trenes de Adamuz

Óscar Puente reconoce el error de Adif al no informar de inmediato a la Justicia sobre la retirada de material de Adamuz: "No hubo mala fe"

El ministro descarta ocultación de pruebas y sugiere revisar los márgenes de seguridad ferroviaria tras el accidente

La CIAF aclara que las piezas extraídas en Adamuz "no son críticas": "No estaban en el punto de descarrile"

Imagen de archivo de los técnicos de Adif reparando la zona afectada por el accidente de Adamuz. / Salas | EFE

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha admitido públicamente que "Adif cometió un error al no comunicar inmediatamente" a la autoridad judicial la retirada de material relacionado con el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz el pasado mes de enero. Durante su intervención en los Desayunos del Ateneo celebrados este lunes en Madrid, el titular de Transportes defendió que éste fue el único fallo del gestor público de infraestructuras ferroviarias, descartando categóricamente cualquier intento de ocultación de pruebas como algunos sectores han insinuado.

El ministro ha sido contundente al rechazar las acusaciones que apuntan a "una posible sustracción deliberada de evidencias" relacionadas con el siniestro ferroviario. "Hay quien pretende decir, con un relato muy sesgado y solo contando lo que dice un breve resumen de la Guardia Civil, que se ha intentado ocultar pruebas. El error fue no comunicar inmediatamente que se realizó ese acopio de material, pero no existe ningún elemento que permita deducir que se han sustraído pruebas al margen de la Justicia", ha justificado Puente ante los asistentes al evento madrileño. "No se hizo de mala fe", ha recalcado.

Según ha explicado el responsable gubernamental, tanto la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) como la Guardia Civil finalizaron sus trabajos de inspección en el lugar del accidente los días 21 y 22 de enero respectivamente, apenas tres y cuatro días después del siniestro. Ambos organismos comunicaron oficialmente a Adif que no precisaban retirar más material ni pruebas adicionales, lo que motivó la decisión del gestor ferroviario de proceder al acopio del material restante que se encontraba en las inmediaciones del lugar del accidente.

La distancia del material retirado respecto al punto del accidente

Un dato relevante en esta polémica es que el material acopiado por Adif se encontraba a una distancia considerable del punto exacto donde se produjo el accidente ferroviario. Según las explicaciones ofrecidas por el ministro Puente, el material más cercano estaba situado a más de 100 metros del lugar del siniestro, mientras que el más alejado se encontraba a más de 300 metros de distancia. Esta circunstancia, según la versión ministerial, refuerza la tesis de que no se trataba de pruebas directamente relacionadas con el accidente.

"Adif hizo acopio de las pruebas que tanto la Guardia Civil como la CIAF descartaron, ya que tiene la obligación legal de hacer su propio informe. Lo hizo para comparar otras soldaduras no involucradas en el accidente, que fueron documentadas y custodiadas", ha añadido el ministro durante su intervención. El gestor ferroviario público realizó posteriormente pruebas de diagnóstico de dureza sobre parte del material retirado con el objetivo de comparar y corroborar que se ajustaba a la normativa técnica exigida para este tipo de infraestructuras ferroviarias.

Propuesta de revisión de los márgenes de seguridad ferroviaria

Más allá de la controversia sobre la gestión del material, Óscar Puente ha abordado las posibles causas del accidente de Adamuz y las medidas preventivas de cara al futuro. El ministro ha llamado a la cautela y a esperar los resultados de la investigación oficial antes de sacar conclusiones definitivas, aunque ha apuntado hacia un posible defecto de soldadura como origen del siniestro. No obstante, ha contextualizado esta circunstancia recordando que en España se producen hasta 100 roturas de carril anualmente, y en el conjunto de Europa la cifra alcanza las 3.000 rupturas al año, la mayoría sin consecuencias graves.

Esta realidad estadística ha llevado al titular de Transportes a sugerir un posible cambio en los márgenes de seguridad establecidos en la normativa ferroviaria actual. Puente ha revelado que sí se detectaron ciertas anomalías en la infraestructura, aunque muy por debajo de los límites legales que obligan a activar protocolos de respuesta inmediata. Sin embargo, el ministro ha advertido de las consecuencias operativas y económicas que tendría endurecer estos parámetros de seguridad.

El impacto económico y operativo de endurecer los protocolos

La modificación de los márgenes de seguridad que activan las respuestas preventivas en la red ferroviaria española no sería una decisión sin costes. Según ha advertido Óscar Puente, si se optara por establecer umbrales más estrictos que obligaran a actuar ante anomalías menores, la revisión de la red ferroviaria debería ser prácticamente constante. Esta necesidad elevaría significativamente tanto el gasto público destinado al mantenimiento como la incidencia sobre la operativa diaria del servicio ferroviario.

El ministro se enfrenta así a un dilema entre seguridad máxima y eficiencia operativa, una ecuación compleja que deberá resolverse tras conocer las conclusiones definitivas de la investigación sobre el accidente de Adamuz. Mientras tanto, Adif continúa custodiando todo el material retirado y documentado, que permanece a disposición de las autoridades judiciales y de los organismos investigadores que puedan requerirlo en cualquier momento del proceso.

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