Campiña Este

La moción de censura de Baena queda reducida a un esperpento

  • La jornada, que debía terminar con un nuevo alcalde del PSOE, ha concluido con Luis Moreno al frente de todo, mandando callar y llamando a la Policía

Luis Moreno, de pie, se dirige al Pleno de Baena.

Luis Moreno, de pie, se dirige al Pleno de Baena. / S. Núñez

En los últimos días, los concejales del Ayuntamiento de Baena han debido de hacer una maratón de series con argumento político, de El ala Oeste de la Casa Blanca a Crematorio, de Borgen a Juego de tronos, aunque la que más parecen haber asimilado es Vota Juan, en la que Javier Cámara da vida a un ministro de Agricultura fullero que no duda en aplicar cualquier argucia para llegar a lo más alto. Capítulo tras capítulo, la madrugada entera, como ejercicio de resistencia unos o hasta diseñar los otros una moción de censura con la que derrocar el cogobierno de PP y Cs que, en opinión de PSOE e IU, tan mal lo está haciendo, llevando al municipio al precipicio en cuestión de año y medio.

Así que todas las triquiñuelas de la política -el grito pelado, la interpretación sesgada de la ley, el arranque de sinceridad con voz temblorosa, el "y tú más" y la puñalada trapera- se han sucedido este jueves en una jornada de vértigo llamada a poner un punto y aparte en el Ayuntamiento de Baena, con PSOE e IU al mando, pero que ha quedado reducida a un esperpento pasado por agua, con Luis Moreno, de nuevo, al frente de todo. El karma siempre vuelve, ha debido de pensar el exalcalde.

La primera gran cita era a las 08:30, cuando estaba convocado un pleno extraordinario para dirimir la situación de Alfonso Rojano, el concejal de Iporba que tiene en su mano el cambio en la Alcaldía porque, sin su apoyo, las cuentas no salen. Rojano, un recién llegado a la política, se ha convertido en el eje de todo, aunque ni el secretario del Pleno tiene claro qué papel juega: si sigue en el partido fundado por Luis Moreno o no, si es un tránsfuga o no. De dónde viene, a dónde va.

Con el café aún sin hacer efecto y mientras afuera no paraba de llover, la alcaldesa, la popular Cristina Piernagorda, leyó de sopetón un brevísimo texto en el que dio cuenta de la situación de Rojano, según su versión, como edil no adscrito. O, en otras palabras, de su condición de tránsfuga. Es la clave de todo, pues esta misma semana la comisión colegiada de IU, la cúpula provincial, había ordenado a sus tres concejales que no apoyaran su propia moción en estas circunstancias. Teresa Rodríguez, expulsada del grupo de Adelante Andalucía en el Parlamento por una situación similar, apunta con el dedo desde Twitter.

Lo que ha pasado en esos dos minutos es difícil de explicar. La alcaldesa, muy en su papel, ha leído de manera atropellada y rápida, sin mirar lo que ocurría a su alrededor para no despistarse, con prisas para volver al despacho, como si el sillón del salón de plenos quemara y el micrófono escociera. Y la oposición ha respondido con dos frases que traía apuntadas de casa fruto de una oratoria pasmosa. El portavoz del PSOE, José Andrés García, ha soltado a la primera blandiendo un dedo acusador: "Podría estar incurriendo en un delito de prevaricación". Por negar el debate. Por no llevar el punto a comisión.

Y la portavoz de IU, Cristina Vidal, ha gritado: "Este Pleno es nulo de pleno derecho". La frase ha seguido reverberando en la sala cuando los concejales del cogobierno ya habían dado la espantada y le hablaba a las paredes. Las mascarillas han hurtado la posibilidad de apreciar las muecas y los gestos, tal vez alguna sonrisa satisfecha, aunque las ojeras, bien visibles en unos y otros como puñetazos, hablan de una noche de insomnio, quizás apurando alguna serie o leyendo a Maquiavelo.

Ha empezado entonces un juego de puertas y despachos en el Ayuntamiento baenense, de llamadas telefónicas y rumores que han cristalizado, rozando el mediodía, en una comparecencia de los promotores de la moción en la que han estado presentes la vicesecretaria general del PSOE provincial, Dolores Amo, y su homólogo en IU, Sebastián Pérez, llegados desde Córdoba para una ocasión tan especial. Un nuevo giro de guion. Otro capítulo.

Ante las dudas jurídicas obvias y al fondo de un callejón sin salida, IU y PSOE desisten por el momento del cambio en la Alcaldía, han anunciado ojerosos. Aunque han advertido de que volverán cuando la Justicia dirima ciertos detalles. Fundamentalmente, el papel en todo esto de Alfonso Rojano, que con un hilillo de voz temblorosa ha expresado que se ha visto despojado de sus "derechos fundamentales".

Pero la burocracia ha continuado y a mediodía, puntual, el desestimiento no ha evitado que el Pleno para debatir la moción arrancara pese a que ya nadie quería celebrarlo. Era un formalismo inevitable que ha retratado de nuevo a unos y a otros. La corporación ha constituido la mesa de edad, como manda el protocolo, y el exalcalde Luis Moreno, el concejal de mayor edad, que hasta entonces no había dicho ni mu, ha salido del claroscuro que lo envuelve, se ha frotado las manos y se ha situado al frente de todo, bajo los focos, como una gran estrella que reaparece. "He vuelto", le ha faltado decir soltando una carcajada.

Lo que ha ocurrido a partir de este momento, de nuevo, es difícil de explicar, con gritos atropellados y comentarios por lo bajini, todo al mismo tiempo. Y Moreno, que "tiene las llaves del infierno" según habían confesado sus excompañeros del PSOE minutos antes sin citarlo -porque al diablo mejor no nombrarlo- y por tanto se las sabe todas, ha dado por concluida la sesión en un minuto, satisfecho, mirando de reojo a su concejal huido. De pie, con voz firme, como en los viejos tiempos, ha terminado llamando a la policía para que desalojara la sala, entre quejas y bufidos, porque allí no había nada más que decir y él siempre tiene la última palabra. Como en los viejos tiempos, la moción-esperpento se dirimirá en la Justicia.

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