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Los frutos de las colmenas andaluzas

  • Expomiel exhibe en el Palacio de la Merced una muestra del producto de los apicultores de la comunidad autónoma, desde miel hasta cosmética

El estand de la empresa gaditana Rancho Cortesano. El estand de la empresa gaditana Rancho Cortesano.

El estand de la empresa gaditana Rancho Cortesano. / reportaje gráfico: Juan Ayala

Tomillo, eucalipto, milflores, azahar, acacia, aguacate, roble, castaño o romero son algunas de las variedades de miel que se pueden probar y adquirir en el Palacio de la Merced dentro de la Muestra de Apicultura Andaluza, Expomiel 2018. La vigésimo segunda edición de esta cita se celebra con la sombra del producto importado y adulterado que llega sobre todo desde China mientras que los profesionales del sector se están volcando para que en el etiquetado se especifique de forma clara tanto el origen como la composición. Además, el precio de la miel china está por debajo de los costes de producción, lo que está provocando pérdidas en las empresas españolas. "No es nada saludable y en ocasiones ni siquiera es miel", asevera José de Miguel Vargas, que desde 1985 vende su producto bajo el sello Santa María de Trassierra.

Este apicultor cordobés recuerda que en 1985 España entró en la Comunidad Económica Europea (CEE) y "entonces ya se hablaba de miel de China; esto no es una cosa nueva". Su lucha queda patente en su expositor, donde tiene una bandera de China y otra de España para denunciar la laxitud de las autoridades con la miel importada, y también enseña en su móvil una tabla comparativa con las características de la miel española y la de China. "La hacen industrialmente: le ponen a las abejas comederos de glucosa industrial y las abejas la transforman en miel", indica, por lo tanto "no tiene aroma, no contiene polen, cera ni propóleo; contiene azúcares añadidos y no cristaliza, es decir, siempre está líquida".

De Miguel Vargas resalta la labor que hacen en el medio ambiente las abejas y apicultores

De Miguel Vargas tiene 250 colmenas en Santa María de Trassierra que al año pueden producir en torno a 6.000 kilos de miel. Este empresario alaba los beneficios de este producto: "De la colmena se saca cera, propóleo, miel y veneno de abeja para uso farmacéutico, y a esto hay que sumar la importante labor que hacen en el medio ambiente tanto las abejas como los apicultores".

Y de la colmena también se obtienen productos cosméticos como jabones, champús, cremas o protectores labiales. Una amplia gama que se puede comprar en Expomiel hasta este domingo (con un horario de 11:00 a 17:00).

Desde Jerez de la Frontera ha llegado un año más Rancho Cortesano, una de las empresas más veteranas de esta muestra apícola. "El primer valor de esta miel es su procedencia, la Sierra de Cádiz, y además es ecológica", explica Javier Román, empleado de Rancho Cortesano. Dependiendo del año, producen entre cinco y seis tipos de mieles; por ejemplo en esta ocasión no tienen de encina, una variedad que se produce al libar las abejas el mielato que segregan los frutos de la encina o las bellotas; y aún no se ha recolectado el madroño.

Esta empresa tiene unas 2.000 colmenas repartidas por Cádiz, principalmente por los parques naturales Sierra de Grazalema y Los Alcornocales, aunque también se ubican en la campiña jerezana y las marismas. Román señala que "el consumidor busca cada vez más una miel mejor y ve que los productos buenos están cerca de su casa", lo que "abre una oportunidad a los productores".

El granadino Antonio Jerónimo lleva dedicado a la apicultura desde 1982 -al igual que antes lo habían hecho su abuelo y su padre- y su empresa, Almijara, se ubica en Otívar. Tiene unas 1.000 colmenas trashumantes que pasan el invierno en su pueblo, en primavera van a la sierra de Granada, en verano a Córdoba y Sevilla y a finales de verano a Sierra Nevada. "Hay que ir donde hay floraciones importantes", indica este apicultor que acude a Expomiel desde los orígenes de esta muestra. Debido a su origen, su expositor es uno de los que tiene variedades más exóticas de miel: desde aguacate hasta castaño y níspero, sin dejar atrás las más clásicas como eucalipto o milflores.

Jerónimo también hace referencia al problema que supone el producto importado desde China: "hay mucha competencia; a los mayoristas les ofrecen precios bajos por el producto que viene de fuera sin que les importe la calidad, por lo que los productores nacionales tenemos que vender más barato".

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