Encubierto, temporero o padres "superprotectores": las diferentes formas del absentismo escolar de Córdoba

El protocolo contra el abandono de las aulas del IPBS nace para unificar criterios y acortar los plazos de intervención en los casos más graves

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Alumnos en un programa para evitar el absentismo escolar.
Alumnos en un programa para evitar el absentismo escolar. / El Día

Córdoba puede presumir de ser la provincia andaluza con menos deserción en las aulas y registrar la tasa de absentismo escolar más bajo. Según el último informe de la Defensoría de la Infancia y Adolescencia en Andalucía, Córdoba es la provincia que menos deserción registra en toda la región (8%) y la que presenta la tasa más baja de absentismo escolar, que se sitúa en Primaria en el 0,37%, mientras que en Secundaria es del 0,81%. Aun así, todavía se suceden casos y, por eso, las diferentes administraciones trabajan para evitar que se produzcan y se extiendan en el tiempo.

Entre todas ellas se encuentra el Instituto Provincial de Bienestar Social (IPBS) de la Diputación de Córdoba, que recientemente ha celebrado unas jornadas de trabajo para actualizar el procedimiento frente al absentismo escolar en la provincia y en el que se dio a conocer el primer protocolo contra el abandono prematuro de las aulas "por la necesidad del profesorado y del área de Servicios Sociales para unificar criterios, conseguir que los procedimientos sean ágiles y acortar los plazos de intervención en los casos más graves, pasando de 12 a 6 meses", según explican a El Día de Córdoba fuentes del IPBS. El encuentro, además, sirvió para poner de manifiesto la necesidad de reflexionar para abordar el problema del absentismo desde una perspectiva integral.

La prevención es, sin duda, una de las claves del nuevo protocolo. Según la normativa actual, se considera absentismo cuando un alumno de Primaria acumula cinco días lectivos injustificados al mes o cuando en Secundaria supera el 25% de faltas en un mismo periodo. Durante el curso 2024-2025 se registraron hasta 1.300 expedientes por absentismo en la provincia, de los que más de 600 fueron gestionados por el IPBS, que se registraron en municipio de menos de 20.000 habitantes.

En concreto, cuando el profesorado detecta casos de este tipo, el centro educativo interviene con la familia y, si persiste, se deriva a Servicios Sociales y equipos técnicos para una intervención interdisciplinar, buscando siempre la escolarización del menor. Por su parte, los Servicios Sociales se encargan de valorar la situación y pueden llegar a determinar medidas como el desarrollo de un plan de intervención psicosocial con el menor y su familia. Si el caso continúa, las medidas aplicadas no surten efecto y se aprecia una posible situación de desprotección del menor, entonces se informa a la Fiscalía de Menores.

La prioridad se centra en familias con menores vulnerables para ayudar a las familias. Desde el IPBS, además, reconocen que las tasas de absentismo escolar de la provincia de Córdoba son "muy bajas". Un hecho que es posible gracias a los trabajos de prevención que se llevan a cabo en los diferentes centros y en las aulas socioeducativas "para evitar la expulsión" del alumno. Hay que tener en cuenta que el absentismo escolar es un problema en el que confluyen una variedad de factores de tipo escolar, social y familiar fuertemente interrelacionados

Al respecto, han señan que este tipo de casos se detectan "cada vez más" y que casi el 80% de las intervenciones se revierten en la comisión municipal de cada localidad.

Diferentes tipos de absentismo

Otro de los aspectos que indican desde el IPBS es la existencia de varios tipos de casos de absentismo. Uno de ellos es el absentismo encubierto, cuando un alumno en el ámbito de la Educación Secundaria "está desmotivado, provoca su expulsión del centro y/o altera la convivencia" dentro del aula. En este caso, continúan, una de las formas de atajarlo es mediante el uso de aulas socioeducativas para "tener que traer todos los días una rutina".

El absentismo temporero es otro tipo detectado y que se da, en la mayoría de casos, entre la población migrante que cambia de localidades siguiendo las campañas agrícolas, mientras que otro tipo y más reciente al que aluden es el que llega en el caso de progenitores "superprotectores" con sus hijos. Se trata de casos en los que se maximizan las dolencias, se acude al médico y, finalmente, se convierten en razones para no asistir a clase. En definitiva, según indican, "hay mucha casuística".

El IPBS también trabaja especialmente el absentismo intermitente, el que se sitúa en el límite y que puede derivar en una pérdida progresiva del nivel académico y desmotivación del alumnado. A través del programa Infancia y Familia se desarrollan al año más de 2.500 acciones preventivas y talleres en municipios de menos de 20.000 habitantes.

Por otra parte, en las jornadas se ha puesto de manifiesto la necesidad de reflexionar para abordar el problema desde una perspectiva integral.

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