El sarampión, la enfermedad infecciosa que resurge en pleno siglo XXI: "Puede ser grave en todos los grupos de edad"
La alta cobertura vacunal y una buena vigilancia epidemiológica hacen que en Córdoba solo se haya registrado un caso en 13 años
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El sarampión está creciendo en España dentro de una tendencia global propiciada por un descenso en las coberturas vacunales. Tanto es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) le ha retirado su consideración como país libre de sarampión, un estatus que tenía desde 2017, al considerar que se ha restablecido la transmisión de esta enfermedad infecciosa y altamente contagiosa. Según el Ministerio de Sanidad, en 2024 se confirmaron 227 casos, muy lejos de los 11 reportados en 2023. En 2025, la cifra aumentó a 397.
El sarampión es una enfermedad infectocontagiosa causada por un virus altamente transmisible. Clínicamente, se caracteriza por fiebre, catarro y una erupción cutánea que suele extenderse por todo el cuerpo. "Antes de la vacuna era casi inevitable que los niños lo padecieran; hoy es casi totalmente prevenible con la vacunación", señala la especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Reina Sofía María Ángeles Onieva.
En los últimos 13 años, en Córdoba solo se ha registrado un caso, en 2024. Ni siquiera el pasado año, cuando Andalucía vivió diversos brotes, la provincia cordobesa resultó afectada. Según los datos de la Consejería de Sanidad, desde 2004 y hasta 2023 en Córdoba solo se produjo un importante pico de 91 casos en 2011, anualidad en la que en la comunidad autónoma hubo un importante repunte con 2.266 infecciones anotadas.
La importancia de la vacunación
La principal razón que explica esto es que la provincia cordobesa tiene un alto índice de cobertura vacunal en todos sus distritos, unido a "una buena vigilancia epidemiológica y una respuesta rápida ante posibles casos sospechosos". "Cuando la mayoría de la población está inmunizada, el virus puede introducirse, pero no consigue mantenerse ni generar cadenas de transmisión sostenidas", apunta la especialista.
En España, la vacunación sistemática frente al sarampión se inició en 1978 y se sustituyó por la vacunación con triple vírica (sarampión, parotiditis -paperas- y rubeola) en 1981. Onieva puntualiza que, "con dos dosis, la efectividad de la vacuna para prevenir el sarampión es superior al 95%, y la inmunidad se mantiene durante décadas".
Recientemente, en Andalucía se ha producido un cambio en el calendario de vacunación debido a la expansión del sarampión. Desde este año 2026, se adelanta la segunda dosis de la triple vírica a los 2 años, frente a los 3 años anteriores. La primera dosis se pone a los 12 meses. "El objetivo es proteger antes a los menores y reducir el riesgo de transmisión", explica Onieva.
Grupos de riesgo
El sarampión puede afectar a personas de cualquier edad que sean susceptibles, es decir, no vacunadas o sin inmunidad previa. La especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública indica que, tradicionalmente, era una enfermedad más propia de niños, "pero en contextos de alta vacunación infantil, como el nuestro, los casos tienden a desplazarse hacia adolescentes y adultos jóvenes no vacunados o con pautas incompletas". Al respecto, añade que los lactantes menores de un año son especialmente vulnerables porque aún no han completado la vacunación.
Este virus puede ser grave en todos los grupos de edad. Sin embargo, Onieva aclara que los menores de cinco años (sobre todo los menores de un año), y los adultos, especialmente embarazadas o personas con el sistema inmunitario debilitado, tienen más probabilidad de presentar complicaciones graves, como neumonía o encefalitis.
Esta enfermedad puede producir complicaciones importantes derivadas "tanto de la propia replicación del virus como de sobreinfecciones bacterianas". La doctora destaca que entre las más frecuentes se encuentran la otitis media, la neumonía o la encefalitis. "En una pequeña proporción de casos puede aparecer, años después de la infección, una complicación muy grave llamada panencefalitis esclerosante subaguda", agrega.
"Aunque en países con buenos sistemas sanitarios la mortalidad es baja, el sarampión sigue causando hospitalizaciones y no es una enfermedad leve ni banal", asevera Onieva. Precisamente por ese potencial de gravedad, "la notificación inmediata y la investigación de cada caso sospechoso son esenciales para prevenir complicaciones y nuevos contagios".
Síntomas y contagio
El sarampión comienza con fiebre elevada, malestar general, tos, secreción nasal y conjuntivitis. En algunos casos aparecen las manchas de Koplik en la mucosa oral. A los pocos días surge un exantema que empieza en la cara y se extiende al resto del cuerpo.
El virus se transmite por el aire, a través de gotas respiratorias al toser, hablar o simplemente respirar en espacios cerrados. "Es uno de los virus más contagiosos que existen: una sola persona infectada puede contagiar hasta a nueve de cada diez personas susceptibles con las que tenga contacto cercano", señala la especialista del Reina Sofía.
Por eso, "la detección precoz de cada caso sospechoso y la rápida identificación de contactos es fundamental para cortar la transmisión, una labor que se articula a través de los sistemas de vigilancia epidemiológica".
La enfermedad suele durar entre dos y tres semanas. La persona es contagiosa desde cuatro días antes hasta cuatro días después de la aparición del exantema, "lo que explica la rapidez con la que pueden originarse brotes si no se actúa de forma precoz", concluye Onieva.
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