San Juan de Ávila entra en el exclusivo grupo de los Doctores de la Iglesia
El Papa Benedicto XVI destaca que el sacerdote, que realizó su obra en Montilla, fue un "auténtico renovador". Cientos de cordobeses asisten a la ceremonia celebrada en la plaza de San Pedro.
El Papa Benedicto XVI proclamó ayer en Roma Doctor de la Iglesia a San Juan de Ávila en la misa de apertura del Sínodo de Obispos para la Nueva Evangelización, una ceremonia que reunió a más de 300 peregrinos de Montilla y a miles de personas en general. Con esta designación, el sacerdote diocesano, que residió en la localidad montillana los últimos 15 años de su vida, pasa a formar parte del exclusivo grupo de Doctores de la Iglesia Universal. En los dos mil años de historia de la misma, sólo 35 santos forman parte de este reducido grupo. San Juan de Ávila, patrón del clero español, se une a otros grandes doctores de la Iglesia nacidos en España, como San Isidoro de Sevilla (560-636), Santa Teresa de Jesús (1515-1582) y San Juan de la Cruz (1542-1591). Catalina de Siena, Teresa de Lisieux, Agustín de Hipona, Ambrosio de Milán, Gregorio Magno, Juan Crisostomo, Tomás de Aquino, Bernardo de Claraval, Francisco de Sales y Antonio de Padua son otros santos a los que los papas les otorgaron el título de Doctor de la Iglesia Universal por su erudición y por considerarlos maestros de fe para los fieles de todos los tiempos.
La proclamación se produjo a las 10:00 al comienzo de la misa solemne celebrada en la plaza de San Pedro del Vaticano y ante la presencia de decenas de miles de personas, entre ellas varios miles de españoles venidos de Almodóvar del Campo, Montilla y Baeza, las ciudades españolas donde nació, murió y ejerció gran parte de su labor Juan de Ávila, y de otros puntos de la península.
La proclamación fue pedida por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, que estuvo acompañado de los Postuladores de las Causas. Según la información facilitada por el Obispado de Córdoba, la postuladora de la Causa de San Juan de Ávila, María Encarnación González, relató ante el Pontífice la vida del maestro y recordó que San Juan de Ávila ha pasado varios exámenes en los que ha obtenido "matrícula de honor" y la aprobación unánime de la sesión plenaria de la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano. También destacó que "su vida, su obra, su ejemplo de Santidad y en definitiva su historia, han hecho que el Santo sea un Doctor para la Nueva Evangelización". No en vano, el sacerdote fue beatificado en 1894 por el Papa León XII, en 1946 fue declarado Patrono del Clero Secular Español y, en mayo de 1970, canonizado por Pablo VI. Tres décadas después, con motivo del quinto centenario de su muerte, la Conferencia Episcopal acordó presentar una petición al Papa Juan Pablo II para que fuese declarado Doctor de la Iglesia Universal, aunque no fue hasta la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebró el año pasado en Madrid, cuando el Papa Benedicto XVI anunció que San Juan de Ávila sería proclamado Doctor de la Iglesia.
Tras la lectura de la biografía del nuevo doctor, junto al de la santa alemana Hildegarda de Bingen, nueva doctora de la Iglesia en español y germano, Benedicto XVI procedió al rito, en latín. "Nos, acogiendo el deseo de muchos hermanos en el Episcopado y de muchos fieles del mundo entero, tras haber escuchado el parecer de la Congregación para la Causa de los Santos, después de haber reflexionado largamente y alcanzado un total y seguro convencimiento, con la plenitud de la autoridad apostólica, declaramos a San Juan de Ávila, sacerdote diocesano, y a Santa Hildegarda de Bigen, religiosa de la orden de San Benito, doctores de la Iglesia Universal". Benedicto XVI puso como ejemplo "la vida y doctrina del santo maestro Juan de Ávila" y su profundo conocimiento de la Sagrada Escritura, de los Padres de la Iglesia, de los concilios, de las fuentes litúrgicas y de la "sana teología", así como su amor fiel y filial a la Iglesia. El Papa señaló además que Juan de Avila, sacerdote y escritor ascético, fue un "auténtico renovador, en una época difícil de la historia de la Iglesia". Inmediatamente después los presentes en la plaza vaticana rompieron en aplausos que duraron varios minutos y sonó música sacra, mientras ondeaban numerosas banderas españolas y andaluzas. Todas las miradas se dirigieron entonces hacia la fachada principal de la basílica de San Pedro, donde colgaban dos grandes cuadros de los nuevos doctores de la Iglesia.
A la proclamación también asistió una delegación oficial española, encabezada la vicepresidenta del Gobierno y ministra de la Presidencia, Soraya Sáenz de Santamaría, y la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, que lució mantilla española. De la delegación española formó también parte el embajador ante la Santa Sede, Eduardo Gutiérrez Saénz de Buruaga; el subsecretario de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Rafael Mendívil; el alcalde de Almodóvar del Campo, José Lozano; y el primer edil de Montilla, Federico Cabello de Alba. A la misa asistieron 49 cardenales, siete patriarcas de Iglesias católicas de rito oriental, 71 arzobispos, 120 obispos, entre ellos el de Córdoba, Demetrio Fernández, y varios centenares de sacerdotes. Entre los asistentes se encontraban 62 prelados españoles, encabezados por el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, venidos para la proclamación y algunos para el Sínodo. En total, concelebraron con el papa 408 clérigos, entre ellos, además de Rouco Varela, los tres presidentes que tendrá el Sínodo para la nueva evangelización, los cardenales Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara (México); el chino John Tong Hon, obispo de Hong Kong, y Laurent Monsengwo Pasinya, arzobispo de Kinshasa.
Un sacerdote dotado de "un ardiente espíritu misionero"
San Juan Ávila fue una persona dotada de "un ardiente espíritu misionero, un hombre de Dios que unía la oración constante con la acción apostólica". Así lo presentó ayer el Papa Benedcito XVI, un hombre que vivió en el siglo XVI, gran conocedor de las Sagradas Escrituras. Juan de Ávila nació en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) el 6 de enero de 1499 ó 1500 y murió en Montilla en 1569, localidad en la que vivió desde 1554. Proveniente de una familia muy rica, cuando murieron sus padres decidió donar todos sus bienes entre los pobres y cursó sus primeros estudios de Teología en 1523. Tres años después se decidió por el sacerdocio. Se trasladó a Sevilla con la intención de ir a las Indias, pero el arzobispo don Alonso de Manrique le mandó por precepto de santa obediencia quedarse en la ciudad andaluza para evangelizar. Según los estudiosos del santo, Juan de Ávila no sólo reevangelizó la Andalucía de su siglo sino que también favoreció el diálogo entre religiones.
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