Los Pedroches

El Auto de los Reyes Magos vuelve a convertir a El Viso en Belén

Un momento de la representación del auto sacramental.

Un momento de la representación del auto sacramental. / Sánchez Ruiz

Cuatro años después de la última representación –como manda la tradición desde la pasada década de los 80, ya que antes se representaba cada siete años–, los Reyes Magos han vuelto a adorar al Mesías en la plaza de la Constitución de El Viso, una plaza que hasta el próximo domingo 8 será Belén de Judea 2023 años después y donde María –a quien da vida Yulissa Gómez– y José –encarnado por Antonio Torrero– volvieron a buscar posada no sin dificultades para alumbrar a Jesús. Este año los Magos se han encarnado en Manolo Ruiz, Antonio Eugenio Díaz y Antonio Pino.

Más de 230 personas, entre actores y actrices principales, figurantes, coral y grupo de baile, han vuelto a convertir a Belén en un municipio de la comarca de Los Pedroches gracias a una representación, dirigida en esta ocasión por José Rafael López y que tiene sus orígenes en el siglo XIX.

El Viso se ha convertido de nuevo en un trasiego constante de caballos briosos, pastores, soldados romanos de fiero gesto, niños y mayores. Por encima de ellos, sin embargo, sobresalieron las figuras de Jesús, José y María, los Magos de Oriente, con sus ropajes de lujoso oropel, y el Rey Herodes –a quien da vida Manolo Delgado–, malvado, cruel y temeroso. En resumen, una cita –que ha necesitado de cuatro meses y medio de ensayos– en la que han convivido durante unas dos horas la historia, el folclore musical de la zona, los grandes decorados, el fervor popular, los bailes típicos y un texto teatral ameno –que los viseños se saben casi de memoria– escrito por el sacerdote Gaspar Fernández de Ávila (1735-1809) a finales del siglo XVIII y titulado La infancia de Jesús Cristo.

La representación comienza con una voz en off: “Escuchad pueblos de la Tierra mi voz, la voz de Isaías, el profeta del Señor. Brotará una vara del tronco de Jesé y retoñará de sus raíces un vástago, sobre el que reposará el Espíritu de Dios. Cantad al Señor que hace cosas grandes, que lo sepa la Tierra toda”. Esa voz en off profética es la del narrador, Rafael Carlos Muñoz, quien lleva más de tres décadas participando en el auto sacramental. Su primera intervención en el mismo fue encarnando el papel de San José y a partir de ese momento pasó al otro lado de la representación, ya que la tradición manda que ningún viseño repita en el escenario.

María y José, en el pesebre. María y José, en el pesebre.

María y José, en el pesebre. / Sánchez Ruiz

Un auto que se representa en un amplio espacio con varios escenarios (las posadas, el palacio de Herodes o el portal de Belén) y que continúa con la escena de la Anunciación, para proseguir con la entrada de María y José en Belén, donde ni vecinos ni posaderos están dispuestos a cobijar a la familia –posaderos encarnados en Felipe Andrés Linares, Asun Carrasco y Miguel José Gómez–. Importantes son también en la representación los diálogos de los pastores –Manuel Toril, Sergio Linares, Emilio José Ramírez y Adrián Delgado–, que llenan el ambiente de momentos de picaresca impregnados de sana alegría, música y baile. Momentos como los protagonizados por Jusepe –encarnado por Borja Serrano–, que “para calmar el frío”, junto a los demás comen y beben.

Jusepe, quien con otra pastora como él, Rebeca [a quien da vida Zahira Puerto], descubre la llegada de los Reyes Magos, llega incluso a llamar “pajarraco encarnao” al ángel que se acerca hasta ellos para anunciarles que el Mesías ha nacido. Mientras la ira del rey Herodes inunda uno de los escenarios ordenando la matanza de los Santos Inocentes encargada al centurión –José Rafael Moyano–, los Magos se disponen a cumplir con los evangelios. Desde el momento de la inclinación de sus cabezas ante Jesús y del abandono en el portal del oro, el incienso y la mirra a los pies del Niño, comenzará –tras la última representación del auto en la mediodía del próximo domingo 8– una cuenta atrás de cuatro años, después de los cuales el Mesías volverá, como manda la tradición, a nacer de nuevo en El Viso.

Con un lleno absoluto, se ha vuelto a demostrar, como defiende el alcalde de El Viso, Juan Díaz, que la cita es “una fiesta, una celebración y un rito en el que todo el pueblo, actores y espectadores, se sienten protagonistas”.

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