Montilla

La puerta de San Juan de Ávila

  • El obispo abre el Año Jubilar en honor del Doctor de la Iglesia y destaca la “sensibilidad social y cultural” del Ayuntamiento ante la figura del Maestro

El obispo abre la Puerta Santa de la basílica de San Juan de Ávila. El obispo abre la Puerta Santa de la basílica de San Juan de Ávila.

El obispo abre la Puerta Santa de la basílica de San Juan de Ávila. / El Día

“Aunque cada vez suena más y mejor, el Maestro Ávila todavía sigue siendo un tesoro escondido por descubrir en su tierra de adopción”. Es lo que sostiene el rector de la basílica de San Juan de Ávila de Montilla, José Félix García, justo cuando da comienzo apertura del nuevo Año Jubilar de San Juan de Ávila coincidiendo con el 450 aniversario de su muerte, el 125 aniversario de su beatificación por León XIII y también el 50 aniversario de su canonización por Pablo VI, que se celebrará el 31 de mayo de 2020.

El obispo, Demetrio Fernández, ha abierto este sábado la Puerta Santa ante una gran multitud, dando así comienzo a un año de “gracia especial” donde podrán alcanzar el jubileo todos los fieles que lo deseen.

Fernández ha agradecido al Ayuntamiento montillano su sensibilidad “cultural y social” ante la figura del Maestro, que desde este 6 de abril hace que “Montilla se vista de San Juan de Ávila” por un Año Jubilar que superará las expectativas de peregrinos de 2012. Asimismo, al obispo le fue entregada la patente que acredita el nombramiento de San Juan de Ávila como hijo adoptivo de Montilla y junto al alcalde, Rafael Llamas, colocó sobre las reliquias del Santo la medalla de oro de la ciudad

Según el rector de la basílica de San Juan de Ávila, el Año Jubilar “pretende un mayor acercamiento a la vida y obra de un personaje que no sólo destaca como modelo y ejemplo de buen sacerdote, espejo de Jesucristo, sino también por su faceta de pedagogo y educador, como fundador de centros educativos, inventor, escritor, con una gran labor social por los pobres y la mujer de su época, muy influyente en grandes personajes y en la sociedad que le tocó vivir”.

Rafael Llamas y Demetrio Fernández, durante el acto. Rafael Llamas y Demetrio Fernández, durante el acto.

Rafael Llamas y Demetrio Fernández, durante el acto. / El Día

El proyecto cultural 'Vitis Dei'

“En Montilla, que fue su escuela, queremos ayudar a descubrir este tesoro escondido en la tierra que le vio nacer para el cielo”, añade. Y es que el Ayuntamiento ha puesto en marcha el proyecto cultural Vitis Dei, con propuestas que abarcarán la dimensión artística, cultural y religiosa de San Juan de Ávila, patrón del clero; habrá rutas por los lugares avilistas y se pondrá en marcha un calendario de acciones.

Al respecto, el sacerdote señala que es un proyecto “para profundizar en Montilla como crisol cultural, ofreciendo una manera diferente de descubrir la ciudad y su siglo de oro”.

“Fe, historia, música, teatro, arte, tecnología, gastronomía y enología se funden en esta nueva propuesta religiosa y cultural”, asegura García.

También subraya el hecho de que el nombre, tomado del latín, significa viña de Dios y que evoca también “la tradición de las coplas del patrono de Montilla, San Francisco Solano, que con toda seguridad conoció al maestro”.

En concreto, el proyecto propone un itinerario por los edificios más emblemáticos: la casa que habitó, la basílica donde se veneran sus restos, las joyas artísticas de la parroquia de Santiago y el monasterio de Santa Clara, el Castillo que su época contempló y muchos otros espacios.

Vitis Dei busca actuar como vínculo de cohesión entre diferentes realidades culturales de Montilla que redunde en una mayor promoción del legado patrimonial de la ciudad y la difusión de su etapa de mayor esplendor, en la cual se integró San Juan de Ávila”, explica.

Una figura universal

Para el sacerdote, sin duda, San Juan de Ávila “es una figura universal” y señala que “alguien comentaba con cierta gracia que algunos premios Nobel, a pesar de que su obra haya influido decisivamente para bien de la humanidad, no son apenas conocidos hasta que se les hace este reconocimiento”.

A su juicio, la declaración de San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia “ha supuesto que muchos dentro y fuera de nuestras fronteras se acerquen e interesen por un personaje que ha influido grandemente en la reforma de la Iglesia y en autores posteriores y ha sido consejero, amigo y maestro de hombres y mujeres verdaderamente grandes y santos”.

San Juan de Ávila, continua, “llegó a Montilla debido a la amistad que se forjó con los marqueses de Priego y sus hijos”. “En 1554 el padre Ávila, ya enfermo y limitado, se retiró definitivamente a Montilla para trabajar con el sosiego que necesitaba", apunta.

Rehusó la habitación que la marquesa de Priego le había preparado en su palacio y se retiró a la pequeña casa propiedad de la marquesa, en la calle de la Paz, que fue testigo de los quince últimos años de su vida.

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