EDITORIAL
Gibraltar, un acuerdo insuficiente
El esperado Tratado sobre Gibraltar ya está sobre la mesa. Tras más de cuatro años de negociaciones, el texto llamado a inaugurar una era de “prosperidad compartida” entre el Campo de Gibraltar y la colonia británica llega envuelto en claroscuros. El acuerdo combina avances innegables con renuncias difíciles de digerir. La desaparición de los controles en la Verja para personas y mercancías abre una etapa inédita. Sin embargo, el diseño fiscal previsto para Gibraltar mantiene un diferencial sustancial respecto a España que perpetúa el dumping fiscal. El Brexit y el deseo del Peñón de integrarse en Schengen ofrecía a España una oportunidad histórica para corregir la situación de partida y colocaba a nuestro país en posición de exigir garantías en materia medioambiental, fiscal y de control militar, entre otras materias. Sin embargo, la negociación se han resuelto inclinando la balanza hacia los intereses británicos o aplazando decisiones clave: el control sobre los militares británicos en un espacio abierto a la UE no se concreta, la plena adaptación a las directivas medioambientales europeas queda en el aire y la equiparación de las pensiones se aborda con una ambigüedad que suscita más dudas que certezas. Tampoco las formas ayudan. Que el proyecto se haya remitido al Congreso únicamente en inglés revela, como mínimo, precipitación y una preocupante falta de deferencia institucional. La ausencia de una versión oficial del tratado en español alimenta la sospecha de que el texto no estaba tan cerrado como se anunció. Todo apunta a una carrera contrarreloj para exhibir cuanto antes la foto del derribo de la Verja. Acabar con esta última como un símbolo de división es un anhelo compartido. Pero la historia no se mide solo por gestos, sino por consecuencias. Si tras la firma del tratado persisten los rellenos en las aguas en disputa, los vertidos contaminantes, el contrabando o el blanqueo de capitales, la prosperidad compartida será un eslogan vacío y el acuerdo, recordado como una ocasión perdida.
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