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El Rey apremia a una "solución"

Felipe VI muestra sus preferencias por un acuerdo que posibilite la investidura y borre del calendario otra convocatoria electoral

El Rey aprovechó el pasado domingo el ritual veraniego del posado de la familia real en el Palacio de Marivent, en Palma de Mallorca, para lanzar un mensaje claro y contundente: es más conveniente alcanzar un acuerdo entre los partidos políticos para que se produzca la investidura antes que recurrir, de nuevo, a las elecciones. Felipe VI, acompañado de la reina Letizia y de sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, no vino sino a expresar en voz alta el sentir de la mayoría de los españoles, testigos pacientes de las turbulencias entre las distintas formaciones políticas que están haciendo subir el nivel de inestabilidad institucional en el país. Lejos de cometer ninguna injerencia, desde la más absoluta neutralidad y abogando por la moderación y el entendimiento, el jefe del Estado apremió a los partidos a encontrar una "solución" que posibilite la formación de Gobierno y borre del calendario otra convocatoria a las urnas. Un día después, unos y otros han hecho su particular lectura de las palabras de Felipe VI. Aunque algunos parecen no haber hecho ninguna. Con el llamativo -y elocuente- silencio del vencedor de las elecciones y perdedor de la sesión de investidura, el socialista Pedro Sánchez, que ha preferido dejar en manos del ministro Ábalos la valoración del PSOE sobre la opinión del Monarca, contrasta la interpretación del PP. Tampoco ha sido su número uno, Pablo Casado, el encargado de comentar el posible influjo de las preferencias del Rey en el escenario político actual. Esa función ha recaído sobre el secretario general del partido, Teodoro García Egea, quien ha dejado caer sobre los hombros y la cabeza de Sánchez toda la responsabilidad de un nuevo movimiento que haga posible el desbloqueo: y no es otro que su marcha. Para el PP, la "solución" que apuntó el Rey la tarde del domingo es que el candidato del PSOE emprenda la retirada, pues, en palabras del número dos de los populares, Sánchez es "el problema", Sánchez es "el bloqueo", toda vez que ni sus socios preferentes, Unidas Podemos, son capaces de llegar a un acuerdo con él. Pero García Egea plantea, a sabiendas, un marco imposible. Las posibilidades de esa maniobra, a la que posteriormente seguiría la que el dirigente popular llamó ayer una "alianza de constitucionalistas" liderada por su partido y Ciudadanos, se antojan muy remotas. Al día de hoy, no parece esa la hoja de ruta que culmine con una investidura en el Congreso de los Diputados y la ulterior composición de un Gobierno que ponga fin a este ya demasiado largo período de incertidumbre. Felipe VI apremia a una "solución" y los partidos tienen la obligación -así lo demandan los ciudadanos- de hacer todos los esfuerzos para encontrarla.

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