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La pica en flandes

Francisco Javier Domínguez

Nos vamos #acalayaya

A ca' la yaya es la primera canción diseñada para animar el verano con mensaje reivindicativo y además pretende convertirse en el primer éxito estival sin el respaldo de una gran compañía gracias a Internet y al apoyo social. A simple oído puede resultar el típico sonido marchoso de charanga que no puedes dejar de tararear, pero, atentos a la letra, descubrimos que A ca'la yaya retrata una de las consecuencias más destacadas de la crisis: muchas familias viven o se aprovechan en una parte importante de las pensiones de los mayores para salir adelante. El autor se llama Aldo Narejos, un músico excepcional que deriva a veces hacia la agitación social para llamar la atención y hacerse un hueco en el complicado panorama artístico sin pasar por el aro de los que exprimen a sus colegas de profesión.

La canción retrata la realidad de aquellas personas que por falta de posibilidades económicas tienen que volver al techo de las abuelas, una situación que se multiplica cuando llega el verano y no hay dinero para vacaciones en la playa. De nuevo los pueblos se llenan. Curiosamente, en los años de bonanza muchos se olvidaron de la quincena en Los Pedroches, en la Campiña o en la Subbética, pero ahora vuelven. Casa de muros anchos, alberca o piscina, productos de la huerta, huevos del gallinero, orza de de lomo, carne de la matanza, partida de cartas al fresco de la noche en mitad de la calle y feria de orquesta con cantantes de voluptuosas curvas y atuendo fluorescente. Estos son algunos de los alicientes de las vacaciones en casa de la yaya del pueblo a los que Aldo Narejos suma su visión crítica y reivindicativa de dos elementos clave: las abuelas como sostén de esta sociedad subyugada por una situación económica que sobrepasa a la mayoría y el mundo rural como elemento olvidado pero donde a estas alturas es más fácil mantener unos estándares de calidad de vida mínimos. Con esta mezcla de mensajes, el vídeo ha sobrepasado en menos de una semana las 50.000 visitas en Youtube.

Y es que aparte de reivindicar la figura del botejara o rebañaorzas -como se denomina en muchos pueblos a los que vienen a casa de las abuelas a pegar la gorra o acuciados por la necesidad- hay un mensaje brutal cuando se hace referencia a los sufrimientos de las abuelas en el pasado y se los comprara con los de sus hijos y nietos. Claro que entre ellas y sus nietos hay una gran diferencia: nuestros mayores pasaron de la miseria al estado del bienestar, mientras que ahora vamos camino de perder muchas de las conquistas de los últimos 40 años. Sólo por tomar conciencia de ello vale la pena oír la canción.

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