La esquina
José Aguilar
Óscar Puente no está para Adamuz
En Adamuz se cruzaron con la fatalidad 480 personas. Si el Alvia hubiese llegado quince segundos antes, no se habría producido la tragedia. En esa cita de Adamuz estaban representados todos los españoles, los que hemos pasado muchas veces por el kilómetro 318 de la línea de alta velocidad Madrid Sevilla, y los que no. Arrasa emocionalmente el balance de la catástrofe, 45 muertos, 292 heridos; la fragilidad de la vida, la facilidad con la que nos fulmina la muerte, la desgracia. La cita de Adamuz es el luto de Huelva, Aljaraque, Isla Cristina, Lepe, Punta Umbría, Gibraleón, Bollullos del Condado, Puebla de Guzmán, Córdoba, Málaga, Madrid, Alpedrete, Alcorcón, León, Bolivia…
Los vecinos de Adamuz, de toda edad y condición, ayudaron a las víctimas, los sacaron de los vagones, les dieron abrigo, transporte, consuelo, comida, techo. “Uno está preparado para lo que sea y no lo sabes hasta que llega el momento”, ha dicho el joven Julio Rodríguez, símbolo de ese Fuenteovejuna que fue el pueblo la noche del 18 de enero. En Adamuz, además de la nobleza de la gente, estuvo el Estado con mayúsculas, los servicios de socorro, la Guardia Civil, los bomberos, protección civil. Estuvieron las palabras de la Reina sobre el dolor y la vulnerabilidad compartidos o la responsabilidad de no retirar la mirada cuando se levanten los escombros de la catástrofe. Y estuvo una comparecencia impecable del alcalde y los presidentes de la Junta y del Gobierno. Todas las administraciones coordinadas al servicio de los ciudadanos. La tregua del duelo, que ya vemos que se termina.
En la cita de Adamuz estaba la ambición de un país que quería conectar por alta velocidad todas las capitales de provincia: el plan de Aznar del 2000, ampliado por Zapatero en 2005. Para hacer la red ferroviaria más grande del mundo, después de China, había que tener dinero para pagarla, y después para mantenerla. A esta cita llegó un ministro de Transportes serio y transparente, que ha informado de la rotura de la vía como causa probable del accidente. Pero ha llegado sin crédito, después de dilapidar su imagen institucional haciendo el hooligan en las redes, en la peleíta política diaria. Tampoco han faltado los gremlins a la cita de Adamuz. Abascal, mezclando la muerte con la corrupción. Y Ayuso, organizando un funeral en la catedral de la Almudena como el “mejor homenaje” que se puede hacer a las víctimas, porque no somos 17 naciones, sino una sola, capital Madrid. El evangelio de MAR añade el agravio al insulto.
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