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Sumar y restar en Cataluña

Ya perdió una gran oportunidad Inés Arrimadas en 2017. Ahora, sin el PSOE, lo tienen casi imposible

La política española depende de Cataluña. Esto es así porque Pedro Sánchez no sólo depende de Unidas Podemos, sino también de ERC, que cuenta con 13 escaños en el Congreso de los Diputados. El acuerdo de Pedro Sánchez con el PP de Casado fue imposible, y no sólo porque hubiera convertido a Vox en el principal partido de la oposición, sino porque Sánchez ya tenía fijada una Hoja de Ruta: 1. Gobierno de coalición con Unidas Podemos, apoyado desde fuera por ERC. 2. Elecciones anticipadas en Cataluña. 3. Formación de un Tripartito entre ERC, En Comú Podem y PSC. 4. Concesiones.

Junto a Pedro Sánchez y sus leales del PSOE, ese contubernio cuenta con el apoyo de Pablo Iglesias, Ada Colau, Oriol Junqueras y Miquel Iceta, entre otros. Ahora comienza la fase 2. Las líneas rojas no se traspasarán hasta la fase 4.

¿Que eso no va a suceder? Ya se verá. Excepto que cambien la aguja de marear, hacia ese rumbo vamos. En tal contexto, la dependencia española de Cataluña complica las medidas políticas y económicas, en una creciente deriva hacia el populismo demagógico. Frente a ese escenario, están los otros. En el bloque constitucionalista que apoyó la implantación del artículo 155 (cuando todavía gobernaba Mariano Rajoy) ya no está el PSOE de Pedro Sánchez. Sólo siguen el PP, en fase de reconstrucción, y los restos de Ciudadanos venidos a menos. Les ha aparecido un socio incómodo, que es Vox. Resulta más difícil luchar contra el populismo desde el populismo.

Así que ahora, ante las inevitables elecciones que convocará Quim Torra, se plantea el dilema de formar Cataluña Suma (o como se llame), entre el PP y Ciudadanos. Sumará algo, pero les faltará mucho para ganar. En las elecciones catalanas hay otras claves e intereses. Lo que está en juego es la supervivencia de JxCat; es decir, del prófugo Puigdemont y de su testaferro Quim Torra. El proyecto a tres de Junqueras, Iceta y Colau pasa por eliminar al prófugo, que está de parranda en Bruselas y Estrasburgo, mientras Oriol paga el pato del 1 de octubre en la cárcel, aunque sea con buen trato. Y, además, si ERC es el partido más votado, va a exigir que el presidente sea suyo.

En ese escenario previsible, el llamado bloque constitucional se presenta como el convidado de piedra de Tirso de Molina. Ya perdió una gran oportunidad Inés Arrimadas en 2017. Ahora, sin el PSOE, tienen casi imposible conseguir el único resultado que le interesa a la Cataluña española.

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