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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Sánchez, maestro del "a peor"

Iglesias le refregaba el domingo a Sánchez lo de que no podría dormir con ministros de Podemos en su Gobierno

Cuando un líder pone sus ambiciones por encima de los intereses, no ya de la nación sino incluso de su partido, le pasa lo que a Sánchez. El PSOE ha perdido, pero él ha ganado. Efectivamente, aún ganando las elecciones el PSOE ha perdido 750.000 votos y tres escaños, fracasando en su intento de crecer y situándose en una mayor dependencia de sus apoyos de extrema izquierda, nacionalistas e independentistas. Mientras que Sánchez ha logrado seguir como primera figura de la patética función que viene representando desde 2016: es el único candidato con posibilidades de convertirse en presidente. Nunca un político se mantuvo tanto tiempo logrando, uno tras otro, tan malos o insuficientes resultados. Nunca un político alcanzó la presidencia del Gobierno vía moción de censura. Nunca un político fue derrotado en dos intentos de investidura. Y ahí está el resistente, tan contento, al menos cara al pueblo, porque por dentro debe cantar: "Ridi, pagliaccio, sul tuo amore infranto, ridi del duol che t'avvelena il cor".

Para Ábalos y Calvo los 750.000 votos y tres escaños perdidos son una victoria y la subida del PP una amarga victoria. No, criaturas. Lo del PP, aunque haya subido, es una dulce derrota: creció, pero no alcanzó el primer lugar, siendo un partido de gobierno, ni su autoimpuesta meta de 100 escaños. Dulce derrota es también la pérdida de 7 escaños de Podemos que, sin embargo, adquiere una posición de mayor fuerza para quitarle el sueño a Sánchez (Iglesias le refregaba el domingo lo de que ni él ni el 95% de los españoles podrían dormir con ministros de Podemos en su Gobierno"). Amarga victoria es la del PSOE, que ha ganado perdiendo y empeorando su situación en las anteriores elecciones. La amarga derrota sin paliativos es la de Ciudadanos y la alegre derrota la de Vox, para quienes quedar terceros -lo que sería una tragedia para el PP y el PSOE- es un triunfo histórico celebrado por la extrema derecha europea.

El bloqueo de Rivera a Sánchez le ha costado su carrera política. En cambio, al partido que tiene la patente de los cordones sanitarios (Pacto del Tinell, 2003) le ha pasado una modesta factura mientras que Sánchez, el creador del "no es no" para bloquear a Rajoy, ha salido de rositas. Una rosita fané y descangayada, si, pero que le sirve para interpretar otra temporada de esta serie cutre que es la vida política española.

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