Loco por la música Historia del Jazz: Una curiosidad onomástica

  • Es un tipo de música popular distinguida por sus armonías y ritmos característicos que, por lo general, comprenden la improvisación y que ha dejado grandes maestros

La desaparecida Amy Winehouse, durante una actuación.

La desaparecida Amy Winehouse, durante una actuación. / Nacho Doce / Reuters

El mes de abril estuvo cargado de festividades y días internacionales cuando menos curiosas, algunas muy cercanas a los músicos de alguna manera, como pueden ser el 15 de abril (Día Mundial del Arte), el 16 de abril (Día Mundial de la Voz), el 22 de abril (Día Mundial de las Tiendas de Discos), el 23 de abril (Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor), el 26 de abril (Día Mundial de la Propiedad Intelectual), el 28 de abril (Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido) y el que quizás sea el más relevante o interesante: el Día Internacional del Jazz.

La música, como ya sabemos, siempre ha significado para los seres humanos un significativo medio de comunicación, que aporta grandiosos beneficios. En el año 2011, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, popularmente conocida como Unesco, decretó que el 30 de abril de cada año desde entonces se celebrara el Día Internacional del Jazz.

Con toda seguridad, el decreto de tenía como objetivo divulgar y dar a conocer un género armonioso de gran valía formativa, así como un maravilloso recurso de inmensa utilidad para concienciar sobre la importancia de este antológico y mundialmente conocido género musical, al igual que emplearlo como instrumento pedagógico y para favorecer el intercambio cultural, al diálogo y la cooperación entre los pueblos a nivel mundial. A estas alturas, seguramente casi nadie se preguntará qué es el jazz.

Es un género musical cuyo origen procede de la cultura afroamericana. Es, sin duda, una hibridación de elementos musicales y culturales de orígenes tan diversos como el europeo, el africano y la autóctona cultura indo-americana. El jazz tiene su raíz en los campos de algodón del sur de los EEUU allá por el siglo XIX y hoy se ha propagado por todo el mundo.

Hacemos hincapié en las características sociales del sur estadounidense de la época, dado que los cantos de las población negra fueron el germen del jazz y esos cánticos y ritmos eran el medio de expresión y desahogo de los negros esclavizados en las plantaciones antes mencionadas. El jazz es un tipo de música popular distinguida por sus armonías y ritmos característicos que, por lo general, comprenden la improvisación.

La palabra jazz significaba originalmente vivacidad y pudo haberse referido particularmente a la excitación sexual, aunque muchos elementos confluyeron en la formación del género, como el ragtime, los field hollers o lamentos del campo, las canciones de trabajo, los spirituals, las canciones de vodevil, las marchas callejeras y el blues, entre otras. Éste desarrolló su propio carácter distintivo hacia 1900.

A pesar de las afirmaciones de algunos individuos como los celebres Jelly Roll Morton o Nick La Rocca, el jazz se inició como música social y, como ya dijimos, era la respuesta natural de la población negra, especialmente en los estados sureños de los Estados Unidos, a su situación, sus penas y opresiones, sus esperanzas y aspiraciones.

Una de sus principales características es que la improvisación a la hora de interpretar este tipo de ritmo es su seña de distinción y ello hace que no se adapte siempre de manera estricta al uso de partituras. El rol de la persona que ejecuta esta clase de música es más creativo y participativo. El músico de jazz es capaz de plasmar todas sus habilidades y talentos musicales para crear una verdadera obra maestra.

Se considera al jazz como una música que permite la libertad de expresión, como una forma expresiva y auténtica de que los pueblos del mundo conozcan y compartan sus culturas, ya que entre otras cosas es un importante medio de comunicación de las masas, que está estrechamente vinculado a la igualdad de género, la unidad y la paz. Es una herramienta para la juventud y un gran aporte para generar cambios sociales, rompe barreras ideológicas, sociales y hasta culturales, creando oportunidades para el debate, el diálogo y la tolerancia, siendo una manera idónea para instaurar el diálogo intercultural.

Miles Davis decía que “la vida es como el Jazz, puedes improvisar, pero no perder el ritmo”

El jazz también permite crear nuevas ideas orientadas al mundo de las artes, ya que es un género que facilita la interpretación y la innovación para que nazcan nuevos estilos musicales. Es una música muy rica y versátil que permite la libertad de expresión que fomenta la relación entre las comunidades y los hombres en general y que a criterio de un servidor facilita, y mucho, la integración entre los jóvenes y la población más marginada.

En otro artículo abordaremos los diferentes subgéneros que forman parte de lo que hoy conocemos y apreciamos como jazz. En esta ocasión haremos mención general a algunos de los grandes músicos de jazz que han dejado un importante legado para las nuevas generaciones con un talante muy peculiar tanto interpretativa como compositivamente. De ellos, han quedado para la historia composiciones inolvidables que han sido multiversionadas.

Uno de los más grandes saxofonistas y compositores de jazz, perteneciente a la generación de los años 50, fue Charlie Parker, también conocido como The Bird por su destreza instrumental. Este gran músico, fallecido a muy temprana edad –35 años– dejó muchos temas, que en la actualidad son interpretados por otros músicos reconocidos a nivel internacional. Entre sus obras más reconocidas y versionadas están Ornithology, Anthropology, Scrapple from the Apple, Ko Ko, Now’s the Time y Parker’s Mood.

Duke Ellington, fue otro gran jazzista, afamado pianista y director de orquesta. Dejó un considerable repertorio de canciones y alcanzó a producir un gran número de álbumes. Entre sus temas más versionados y conocidos está It Don’t Mean a Thing (If It Ain’t Got That Swing) que habrán podido escuchar por las calles de nuestra ciudad más de una vez interpretado por la banda cordobesa de Dixieland The Dix Machine.

Otro gran pianista y compositor fue Thelonious Monk, considerado sin paliativos uno de los más grandes y reconocidos representantes del jazz, con una excelente carrera tanto como intérprete como compositor de temas como Abide With Me, Well You Needn’t, Ruby My Dear y Epistrophy.

Las cantantes de jazz también dejaron una impronta maravillosa y no podríamos dejar de mencionar entre ellas a Billie Holliday y Ella Fitzgerald. La primera fue una excelsa cantante norteamericana, que todavía hoy sigue teniendo una gran influjo en todo el mundo. Con una voz y un estilo sublime, ha hecho que según los estudiosos se le recuerde y tenga como en una de las grandes cantantes de jazz de todos los tiempos.

La segunda no demerita ser reconocida como la mejor cantante femenina de este género. En sus inicios, muy jóvenes por cierto, tuvo la ocasión de compartir escenario con grandes como el trompetista y cantante Louis Armstrong y el antes mencionado Duke Ellington.

Es curioso y digno de comentar aquí que el jazz también ha subyugado al conocido como séptimo arte. Existen disimiles ejemplos de películas que han utilizado el jazz como medio sonoro y visual y otras que incluso han utilizado a este género y sus representantes más prominentes como eje y tema de dichos largometrajes.

Ejemplo de ello tenemos Bird, del actor, director, melómano jazzista y hasta pianista Clint Eastwood basada en la vida de Charlie Parker; o Ray del oscarizado director y actor Taylor Hackford. Magistral película, que relata la vida y obra de uno de los más grandes músicos de jazz y de soul: Ray Charles.

Otra curiosidad fílmica es Jazz on a Summer, documental, ya catalogado como de gran valor histórico y cultural, que muestra a grandiosas leyendas del jazz y el góspel, los cuales actuaron en vivo en ocasión del hoy ya afamado Festival de Jazz de Newport en su edición de 1958. Entre los artista que participan en este documental están glorias de la música como de Jimmy Giuffre, Thelonious Monk, Sonny Stitt, Anita O’Day, Dinah Washington, Gerry Mulligan, Chuck Berry, Chico Hamilton y Louis Armstrong, entre otros.

Quizás de esta breve relación jazz-séptimo arte la más cercana y sentida sea la película Amy, que narra, con acierto, la adolorida y emotiva historia de la desaparecida Amy Winehouse. Pese a morir muy joven, 27 años, dejó un catalogo de canciones de jazz y góspel que le cosecharon no pocos reconocimientos y galardones internacionales.

Todos estos ejemplos no hacen menos que confirmar lo que decía el gran trompetista de jazz Miles Davis: “La vida es como el Jazz, puedes improvisar pero nunca perder el ritmo”.

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