Cultura

Sin gala y sin estrellas

  • Tras la cancelación de la gala, Hollywood entrega esta noche sus Globos de Oro, a los que opta Bardem, en una rueda de prensa

Los guionistas estadounidenses llevan en huelga desde principios de noviembre, pero hasta ahora no habían ocupado las primeras planas de la prensa de todo el mundo. Sus demandas de mayores porcentajes en la distribución en DVD y, sobre todo, por internet de sus trabajos, que han paralizado la producción televisiva norteamericana (y pronto detendrá la cinematográfica), les han convertido este año en los protagonistas de los Globos de Oro y han eclipsado las candidaturas de los primeros galardones importantes de la temporada, a los que opta Javier Bardem por su papel en la última película de los hermanos Coen, No es país para viejos, adaptación de la novela homónima de Cormac McCarthy.

Después de varias semanas de intensas negociaciones, finalmente el Sindicato de Guionistas (WGA) no ha autorizado la participación de ninguno de sus afiliados en la escritura de la ceremonia de entrega, lo que, unido a que muchos de los nominados (miembros del Sindicato de Actores, SGA, que en verano tendrá que sentarse a negociar con las productoras) anunciasen que no acudirían a la gala en solidaridad con sus compañeros escritores, encendió los ánimos de la cadena NBC, que cada año retransmite el evento, y la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood (organismo que otorga los Globos de Oro) no tuvo más remedio que suspender la ceremonia.

En su lugar, esta noche (03.00, hora española) tendrá lugar una rueda de prensa en la que se anunciará la lista de ganadores. Aunque no está muy claro si será una mera lectura o algo más, el hecho de que el WGA haya levantado su boicot al acto puede propiciar la presencia de alguno de los ganadores.

Es la tercera candidatura (las anteriores fueron por sus interpretaciones en Antes que anochezca y Mar adentro) a los Globos de Oro para Javier Bardem, que en esta ocasión opta al premio al Mejor Actor de Reparto por su papel en el filme de los hermanos Coen (seleccionado también en las categorías de Drama, Dirección y Guión), un trabajo por el que ya ha sido reconocido por varias asociaciones de críticos norteamericanos y que, si esta noche se impone a Philip Seymour Hoffman, Casey Affleck, John Travolta y Tom Wilkinson, puede allanarle el camino hacia el Oscar.

Aunque este año no hay ninguna cinta española en la categoría de Mejor Película Extranjera (en la que parte como favorita Deseo, peligro, de Ang Lee, aunque la francesa Persépolis no se lo pondrá fácil), hay otro español en la lista de nominados, el compositor Alberto Iglesias, candidato por la banda sonora de Cometas en el cielo, de Marc Foster, y que curiosamente tendrá que competir con Clint Eastwood (entre otros), que también busca la estatuilla por la partitura de Grace is gone.

Aunque a veces no lo parezca, hay más Globos al margen de los conflictos sindicales y la presencia española. 2007 no ha sido un año de grandes títulos para el cine, de obras incontestables que sin un ápice de discrepancia concitan todas las alabanzas y los reconocimientos, y la lista de candidaturas de los Globos de Oro así lo prueba. No hay un claro favorito, aunque un filme parte con cierta ventaja sobre los demás.

Con sus siete candidaturas (entre ellas Drama, Dirección, Guión y dos para sus protagonistas, Keira Knightley y James McAvoy), la adaptación de la novela de Ian McEwan Expiación, firmada por Joe Wright, es la mejor situada para alzarse esta noche como vencedora. A esta historia de culpa (y amor, que también lo hay) le disputan el trono la citada No es país para viejos, La guerra de Charlie Wilson (dirigida por el veterano Mike Nichols, protagonizada por Tom Hanks y Julia Roberts y escrita por el padre de El ala oeste de la CasaBlanca, Aaron Sorkin), Michael Clayton (con George Clooney al frente del reparto) y el musical de Tim Burton Sweeney Todd (con Johnny Depp).

Al margen del daño que la cancelación de los Globos de Oro (tampoco habrá ninguna fiesta posterior) provoca a una industria cuyo mejor escaparate son estas fastuosas entregas de premios (aún está por ver qué pasa con los Oscar, para los que queda un mes y medio y cuyas candidaturas serán anunciadas el 22 de enero) y de las incalculables pérdidas publicitarias que causa a filmes de medio o bajo presupuesto que confían su promoción a estas citas, la decisión ha aguado la fiesta a Steven Spielberg, que esta noche iba a recibir el premio honorífico Cecil B. DeMille y que tendrá que recoger el año próximo.

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