'Crystal': El universo transparente de Álvaro Toscano
El joven guitarrista clásico cordobés ha publicado su primer disco bajo el sello La Buhardilla Records
Álvaro Toscano: "La música clásica está más viva que nunca"
El silencio no es el vacío, es el espacio en el que Álvaro Toscano esculpe su primera comparecencia discográfica. ¡Y vaya debut! Bajo el sello La Buhardilla Records, Crystal no es solo una recopilación de algunas de las piezas que el joven guitarrista cordobés ha interpretado recientemente en concierto; es también un concepto bien armado, un viaje sonoro que reivindica el álbum como unidad artística frente a la fragmentación y descontextualización de la era de las plataformas digitales.
El registro comienza con la serena polifonía de Angelico, de Música Callada de Mompou. En esta transcripción, del propio Toscano, la guitarra asimila sin pérdida de valor esa misteriosa resonancia tan característica del compositor catalán. Y a continuación, la primera sorpresa. Recuerdo que en su recital en la Fundación Juan March (mayo de 2023), el joven guitarrista inició su concierto con una improvisación a modo de tiento o exordio para crear la atmósfera propicia, un gesto de gran originalidad. En Crystal replica ese efecto, pero refinado por la tecnología: una manipulación sutil de sonidos naturales que invita al oyente a penetrar en un mundo de carne, carbono, madera y metal a través de los distintos interludios (bajo el título de Crystal) que jalonan el disco, y que permiten interconectar las diferentes piezas que lo integran.
Y es en uno de estos umbrales oníricos, donde aparece la luminosa Alba Nova, de María Camahort. Una pieza de textura casi improvisada y gestualidad puramente guitarrística, cuyos armónicos destellantes funcionan como hilos de color en el trenzado de una danza minimalista. Esta obra sirve de puente ideal hacia las lecturas de Asencio y Smaili, en un recorrido magistralmente contextualizado por las notas al programa -tan poéticas- que firma María Alonso.
Mística y sonido
Uno de los puntos álgidos de este registro es, sin duda, la soberbia lectura que hace Toscano de la Suite Mística de Asencio, una obra injustamente poco programada y grabada. En manos del guitarrista cordobés, Getsemaní se convierte en una melodía que respira sin esfuerzo, mientras que Dipsô -pieza central de la suite que Asencio dedicó a Segovia en su madurez- resulta absolutamente sobrecogedora.
Ese canto lejano que abre y cierra el movimiento adquiere una inmaterialidad sobrenatural; una dimensión telúrica y espiritual. Toscano firma una interpretación sin concesiones, que destaca por su transparencia polifónica y por un control del color que la sitúa como una referencia indiscutible para acercarse a los misterios de esta obra maestra.
La audacia de la transcripción
Tras Crystal III, cuyo sonido parece sumergirse en aguas profundas, emerge como una Atlántida la Iberia de Albéniz, a través de dos joyas del repertorio pianístico español: Almería (en transcripción del que escribe esta reseña) y El Albaicín (en arreglo de Carles Trepat).
La lectura de Almería es aquí soñadora; ensimismada en los pedales extendidos y los bordones al aire que sostienen las coplas con su característica cojera rítmica. Por su parte, El Albaicín se presenta con toda su carga racial y su energía desbordante. Resulta fascinante cómo Toscano respeta la idea de Trepat, que a su vez fue sugerida por Debussy: imitar los sonidos sordos de una guitarra en la noche mediante el pizzicato del punteo, al tiempo en que penetramos en el viejo barrio granadino.
El final de un viaje
El programa se completa con el mundo de sombras y ecos de Marco Smaili y su obra Il Faisait Encore Nuit. Escuchando la mágica interpretación de este registro advierto, una vez más, cómo los característicos estilemas de este autor resignifican constantemente su corpus creativo, mostrándonos nuevas iridiscencias en su música; nuevas formas de alumbrar las estancias recónditas de su imaginación.
Por último, Crystal IV es una despedida donde los sonidos velados se descomponen para volver al silencio. Se cierra el círculo, o se culmina el viaje. Ustedes dirán. Solo quiero añadir que Álvaro Toscano nos regala un trabajo donde la belleza y la transparencia conviven con una fragilidad solo aparente. Bajo este universo de cristal se esconde una arquitectura rotunda, trazada por quien sabe que la música es el vehículo ideal para penetrar en los sueños, la memoria y los anhelos.
Temas relacionados
No hay comentarios