Los 'Retratos' de Korobkov Art Studio: la visión de dos artistas ucranianos de su vida en Córdoba
Olha Korobkova y Mykhailo Korobkov exponen una serie centrada en el rostro de personajes cordobeses
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El mundo artístico nunca se ha caracterizado por ser un camino fácil, pero esto se agrava más aún cuando no eres de la ciudad donde expones y ni siquiera conoces el idioma con soltura. Esta es la historia de Korobkov Art Studio, de los artistas Olha Korobkova y Mykhailo Korobkov.
Llegaron hace dos años a la ciudad huyendo de la guerra de Ucrania, de la que ahora se cumplen cuatro años, y siempre han apostado por su arte. Ellos son una pareja de ucranianos que lucha por hacerse un hueco en el sector del arte en la ciudad mientras que hacen frente a diferentes barreras que pueden encontrarse en un país extranjero. Desde el primer momento, pusieron todo en el asador para llegar al corazón de los cordobeses.
"Nosotros somos artistas. Es difícil el trabajo artístico en Córdoba, porque no hay muchas galerías. Aunque para nosotros lo más complicado es el idioma, porque no sabemos mucho español. Cuando hablamos de nuestros cuadros a los clientes, les parece muy interesante nuestro trabajo y cómo vemos y pensamos", inicia Olha Korobkova.
A pesar de esto, la pareja pone todo de su parte, para preparar cualquier reunión de trabajo. Cuenta Olha que al principio disponía de diferentes documentos en el móvil para traducir todo lo que quería hacer llegar a los espectadores de sus cuadros, ya que sus obras no son solo físico, sino que reflejan emociones, sentimientos o rasgos de la personalidad. "Es como un examen, y es un examen todos los días", recalca. "A veces no entiendo lo que habla mi hijo, porque en el cole ha aprendido español", añade.
Para los artistas, se ha abierto un mundo nuevo desde que llegaron a España, ya que pese a las dificultades del idioma han tenido que prepararse para entender cómo arrancar el negocio y conocer todo el el tema que engloba las regulaciones de los negocios autónomos.
"Cualquier negocio necesita invertir, aunque nosotros tenemos ayuda para los niños en la escuela, para que ellos aprendan el idioma. Te pones nervioso porque antes en Ucrania teníamos nuestra casa, nuestros viajes, como toda la familia. Aunque estamos muy felices, porque estamos tranquilos y nos hemos encontrado gente muy buena", describen con emoción las artistas.
A pesar de sus circunstancias, se les ha despertado una gran curiosidad por conocer la cultura cordobesa y española: "Todo es muy diferente, pero para nosotros muchas cosas son interesantes. Cada pequeño detalle lo es. Aunque nuestro principal desafío es poder trabajar más", declara.
Unas piezas que reflejan el mundo interior
Mudarse tan lejos de tu hogar también te otorga la oportunidad de conocer a amistades que se convierten en familia. Como Raquel, una de las encargadas del restaurante Amaltea, lugar donde se expone la serie Retratos de la pareja. "Es mi amiga de Córdoba, y ella me ha ayudado mucho. Para nosotros, es un lugar que se siente muy cercano, y donde yo trabajé un tiempo para preparar el idioma. Ella me ayudó y me dijo que organizábamos todos. Es una maravillosa persona", señala.
Como han hecho saber, Retratos es una exploración de la persona a través de la imagen, el estado y la presencia interior. La colección combina retratos figurativos con obras abstractas que amplían la idea tradicional del género. "Los retratos no son solo fotografías, son emocionales, como se sienten ellos. Cada cuadro es diferente porque necesitamos un cierto tiempo para conocer a la persona. Necesitas hablar con la persona", añade la artista.
En este restaurante, los comensales se pueden deleitar con obras muy personales que retratan personajes populares de la ciudad como la actriz Eva Pedraza o el gestor cultural Fernando Vacas en óleo acrílico y lienzo. Los visitantes pueden comprar los cuadros que están expuestos, aunque sean de caras conocidas, pero también se pueden poner en contacto con los artistas y encargar uno a su medida.
El proyecto incluye también elementos personales, como el ornamento ucraniano y metáforas de libertad interior, así como el recordatorio de la confianza en uno mismo y la apertura a nuevas posibilidades. La muestra puede visitarse hasta el 1 de junio en el restaurante Amaltea, en el número 10 de la Ronda de Isasa.
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