Música

Tantas Galileas...

  • Sergio Dalma hace un recorrido por los grandes temas de la canción italiana y deleita al público de la Axerquía con sus clásicos

Sergio Dalma, anoche, durante su concierto en el Teatro de la Axerquía. Sergio Dalma, anoche, durante su concierto en el Teatro de la Axerquía.

Sergio Dalma, anoche, durante su concierto en el Teatro de la Axerquía. / Juan Ayala

Miles de fans tenían anoche una cita. Era una noche especial y, como tal, había que ponerse las mejores galas, pero, sobre todo, ir con la mejor sonrisa y con muchas ganas de disfrutar de la velada, a ratos romántica y a ratos roquera, que habían planeado con Sergio Dalma. Hace años que viste canas pero el intérprete de Esa chica es mía sigue atrayendo -y no solo musicalmente- a público de todas las edades. Anoche el Teatro de la Axerquía se llenó de mujeres (había también algunos pocos hombres, sobre todo acompañando) que corearon grandes canciones italianas que han escuchado en su casa, que gustaban a los padres de antes y a los de ahora. Por eso decenas de niñas bailaron junto a sus madres y aplaudieron con ellas cada uno de los temas que sonó en el coliseo al aire libre.

Sergio Dalma apareció con Toda la vida, poniendo en pie al público incluso antes de que empezara a cantar. Un tema al que siguió Necesito un amigo y Solo tú, todos de su Vía Dalma III, el disco con el que está de promoción. El cantante catalán hizo gala de su simpatía en las primeras palabras que dedicó a sus seguidoras, a las que dijo las ganas que tenía de llegar a Córdoba y de ralentizar el concierto porque "cuando hay muchas ganas de algo, luego pasa rápido". 

Siguió con Mía, hizo suyo al público con Te amo y creó un ambiente íntimo con Bella sin alma, El mundo y Yo que no vivo sin ti. Luego llegó el más que clásico Volare y Amores, su favorita de este disco, como confesó anoche. Este amor ya no se toca y Será porque te amo antecedieron a su Solo para ti, que interpretó Alicia Araque, la voz que lo acompaña durante este viaje con Vía Dalma

Y, con el público ya entregado totalmente a él, llegaron sus clásicos: Esa chica es mía y Bailar pegados. Con Tú y yo se paseó por la zona de butacas y con Gloria levantó de nuevo a toda la Axerquía antes de despedirse para volver con los bises. Morir de amores y Yo no te pido la Luna dieron paso a su inmortal historia con Galilea, con la que Sergio Dalma selló su amor por Córdoba y por sus seguidoras.

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