Cultura

El Consejo Rector de la Fundación Botí prorroga la aprobación del acta del cese de Bernier

  • La presidenta de la institución presenta documentos sobre los motivos de la rescisión del contrato del gerente

  • Habrá una nueva convocatoria para tratar este delicado asunto

La presidenta de la Fundación Rafael Botí y delegada provincial de Cultura, Marisa Ruz. La presidenta de la Fundación Rafael Botí y delegada provincial de Cultura, Marisa Ruz.

La presidenta de la Fundación Rafael Botí y delegada provincial de Cultura, Marisa Ruz. / Jordi Vidal

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El Consejo Rector de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí ha dejado este martes en el aire la aprobación del acta de su anterior reunión, en la que la presidenta de la Fundación Botí, Marisa Ruz, presentó el cese del gerente, Juan Antonio Bernier.

El organismo fue convocado para este martes, pero el tema es tan delicado que hará falta otra reunión para analizarlo. Esto no significa que se vaya a dar marcha atrás con la decisión del cese.

Ruz ha presentado documentos que avalan su decisión respecto a la resolución urgente del contrato especial de alta dirección de Bernier; razones que el Consejo Rector no conoció en su anterior reunión, según han explicado a este periódico algunos de los miembros del organismo.

Además, pidieron un encuentro con el gerente para que él pudiera dar sus explicaciones y que el tema se suavice, un aspecto que a la presidenta de la fundación no le pareció del todo adecuado.

La intención es arreglar el asunto para que no se manche el nombre de la institución cultural

Tras una larga sesión de mañana y un receso para el almuerzo, miembros del Consejo Rector han mantenido una reunión con Bernier (en la que no estuvo Ruz) para intentar “arreglar amigablemente” lo ocurrido.

La mayor preocupación en estos momentos es la realización de una auditoría –tal y como exigió el exgerente en el comunicado que envió a los medios de comunicación el pasado viernes– ya que dejaría a la fundación durante mucho tiempo sin poder continuar con su actividad normal.

Otra de las inquietudes es que con todo este conflicto se manche el nombre de esta institución dedicada al artista plástico y músico cordobés Rafael Botí.

La cesión del poeta Juan Antonio Bernier como gerente se produjo el lunes 11 de forma urgente en un Consejo Rector al que no asistieron todos los vocales. De hecho, faltaron al menos tres de ellos.

Las reacciones no tardaron en llegar ya que el martes presentaron su dimisión seis miembros de la Fundación Botí: uno del Consejo Rector y cinco del Comité Asesor. Todos coincidían en que las formas no habían sido las adecuadas y en la falta de información respecto a la decisión tomada por Marisa Ruz.

El miércoles, la Unión de Artistas Visuales de Andalucía (UAVA) pidió “la dimisión o el cese” de la presidenta de la Fundación Botí y manifestó en un comunicado que esta situación “de deterioro de la institución”, según el colectivo, “no es sino el resultado de la gestión personalista y presidencialista que ha llevado a cabo en estos cuatro años la responsable política de la Fundación Botí, la diputada provincial Marisa Ruz”.

Las críticas le llovían y Ruz no tuvo más remedio que dar una rueda de prensa el viernes sobre los motivos que la habían llevado a tomar de forma tan precipitada la decisión del cese de Bernier.

Así, reiteró que el Consejo Rector había aprobado de forma unánime su propuesta (a pesar de que el hijo de Rafael Botí ya había manifestado que “nosotros –por el Consejo– no votamos nada”) y acusó al gerente de desleal y de haber cometido irregularidades con contrataciones.

La respuesta no tardó en llegar. Esa tarde y a través de un comunicado, Bernier aseguró que las palabras de Ruz constituían “un relato sesgado e interesado, magnificado y simplificado según su interés” y, entre otras cosas, exigió que se encargue “una auditoría completa e independiente” de la fundación e incluso de la Delegación de Cultura.

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