Crítica de Música

Fantástica adaptación de clásicos y flamenco

Un momento de la actuación de Juan Carlos Romero en el Teatro Góngora. Un momento de la actuación de Juan Carlos Romero en el Teatro Góngora.

Un momento de la actuación de Juan Carlos Romero en el Teatro Góngora. / Juan Ayala

Con la presencia del guitarrista y compositor Juan Carlos Romero en el 38 Festival de la Guitarra, estrenando Al borde del Aria, se enriqueció la participación de la guitarra flamenca o no, de esta edición, por el bagaje profesional que incorporó este artista de la sonanta, ensanchando la riqueza musical de la programación ofertada. Fue otro disfrute el que a los aficionados ofreció el pasado jueves en el Teatro Góngora, dejando un grato sabor del bello instrumento de seis cuerdas. Una aportación más de este fecundo creador que ya cuenta con amplia discografía.

Una concepción personal del concertista y tocaor flamenco onubense, trabajándose este estreno absoluto de Al borde del Aria, para acercar la música clásica a su modo y con una hermosa adaptación a la tendencia andaluza y flamenca, asumiéndolo él y también muchos de sus seguidores, conscientes de la inevitable influencia de la cada vez más globalizada música. Es lo que hay y habrá, porque al campo no se le pueden poner puertas. Llevó a escena pasajes de bellas partituras de una potente representación de autores como Bach, Bizet, Rachmaninov, Fauré, Puccini, Schubert, Falla, Debussy, Handel y Verdi, y también de la flamenca, representada por la de su tierra choquera. Ello sin defraudar al auditorio, que no dudó en aplaudir con entusiasmo todo el recital, y pienso que al final con más efusión si el tocaor se hubiese estirado en un fin de fiesta por Huelva.

Una propuesta muy conseguida, con la inmejorable aportación del elenco que allí lo acompañó, para un concierto de guitarra que no tiene por qué dar la espalda al singular arte del maestro Ramón Montoya, ni éste a él. Lo que nadie podrá detener y a buen seguro sin riesgo de perjudicar al flamenco, porque este tiene peso y quilates de ley para no ser contaminado y sí enriquecido, como esas músicas con la solera del flamenco. La experiencia a esta altura no indica otra secuencia. Sobran botones, ya asumidos por profesionales del toque como Juan Carlos Romero, ensanchando sus intervenciones, siempre reconocidas por la audiencia tras tantos años siendo galardonado. De manera que bien por quienes se aplican, siempre que sumen, porque no por mucho trigo será mal año.

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