Histórico

La vida en un instante

  • Una historia mas real de lo que la percepción de nuestra mente pueda asimilar

La vida de un hombre cualquiera, podía ser muy bien la tuya.

 

En este caso, pertenece a alguien conocido, desde nuestra juventud, permitan que hable por boca de el, entre lo que conocí y me contó.

 

No por edad, sino porque el corazón se me ha endurecido con el paso del tiempo y los hachazos que te depara la vida, me estoy haciendo viejo antes de tiempo.

 

Al no encontrar el amor, cariño, afecto y compresión, la vejez me esta alcanzando muy rápidamente, se pasa en un instante, para cuando te das cuenta, todo lo que quisiste ser y hacer , se ha echo tarde.

 

Cerca de la festividad, de tan señaladas fechas, como son las de navidad, pienso como cada año, un año más y solo y al terminar estas vuelta a empezar.

 

Pronto enteraran a que me refiero, cuando digo que el corazón se me a endurecido, tanto es así, que me cuesta trabajo derramar lágrima alguna, por aquellos que las merezcan.

 

Pues por desgracia mía, nunca llegué a ser niño, jugar con otros de mi edad y aprender a relacionarme desde joven.

 

Siempre pase la niñez, la pubertad y juventud, entre gente mayor que yo. A causa del negocio de mis padres, pronto supe lo que era ganarse un pedazo de pan, poco después seguirían un cúmulo de acontecimientos, en los que me vi involucrado.

 

Poco tiempo tuve para conquistas y amores, aunque todo llega a su tiempo, pues pase días de felicidad, aunque hoy según se mire esta era relativa.

 

Sin embargo los hijos que la vida me dio, fue lo más hermoso, que un ser humano pueda desear, si bien los disfrute poco, sus recuerdos, son lo único que ablanda mi persona.

 

Entre la riqueza y la pobreza, solo existe un fina línea, cual si fuese el filo de una navaja, línea donde nos encontramos todos, sin percatarnos de ello, no nos damos cuenta, de la riqueza que se allá a nuestro alrededor.

 

Como ya e dicho antes, esta puede ser la historia de uno cualquiera o la voz de tu propia conciencia.

 

Solo existe el pasado, el presente y el futuro, es este cuando se convierte en presente, el que nos pasa factura de nuestro pasado.

 

Hay personas como yo, y las habrá, cada día más, durante la existencia, hay quien intenta, poner medios a su futuro y quien lo intenta sin que se lo permita la sociedad.

 

Pues cien veces cien, hagas un bien, para ser olvidado, solo hace que hagas, solo una cosa mal para ser recordado.

 

Hay quien dice que la gente buena no existe, a estos les llaman idiotas, o vete a saber con qué adjetivo los bautizan, pura quimera.

 

Puedo decir que estos existen y está a nuestro alrededor, solo hay que saber mirar y observar, cosa que se nos ha olvidado, cuantos de vosotros, os paráis a observar vuestro alrededor, el silbido del viento, el ruido de una hoja al caer, el canto de un pájaro, el olor que se nos ofrece a nuestro alrededor.

 

A caso miramos, si un anciano necesita de nuestra ayuda, o un niño que llora junto a su madre, mientras pide pan.

 

A caso nos paramos a pensar, cuántas de estas cosas echaremos de menos, cuando más falta nos haga.

 

Como muchos de nosotros, yo me di cuenta tarde, pero crearme si ahora lo veo todo más claro.

 

Mientras paseo por las calles, o estoy sentado, en cualquier sitio, qué más da, me siento como un fantasma, no existo, soy ignorado por cuantos pasan a mi lado.

 

Y sin embargo, no me siento ofendido y si soy sincero puede que hasta liberado.

 

Amanece, hace frío y tengo los huesos entumecidos, al haber pasado la noche, entre cartones, en soportales abandonados, con unos perros fieles, por compañía, a la calor de estos.

 

No importa quién soy, o como me llamo, soy uno más en un sitio cualquiera, aunque a esta situación allá llegado de alguna manera.

 

Fuí buen estudiante, hombre de carrera, no me fueron mal las cosas, aunque eso no quiere decir que ahora me queje, pronto destaqué y se fijaron en mí, algunas de las grandes empresas.

 

Con lo que, como pocos pude elegir, aquella que podía proporcionarme más estabilidad y economía

Aun siendo duro el comienzo, pronto me posicione y empecé a destacar.

 

Fuí subiendo como la espuma, por qué no decirlo, ganaba el dinero a espuertas.

 

Tras varios años fructíferos, compre vivienda y coche, no carecía de nada, incluso creí tener amigos,

Conocí a una compañera y tuvimos descendencia, la cosa parecían ir bien.

 

Aun no me explico, como de un día para otro, todo esto se fue desvaneciendo, cierre de la empresa,

búsqueda y mas búsqueda de trabajo, hay fue donde empezó mi calvario.

 

Veía como los pocos ahorros se iban acabando, mi matrimonio empezó a hacer aguas, y pronto abría una irremediable separación de por medio.

 

La familia se había roto, y mi silencio y sufrimiento, eran puñaladas, que se iban clavando en el corazón a fuego lento, sabia que perdería, al menos en parte aquello que mas me importaba, mis hijos.

 

Quise rehacerme y volver a entrar en la sociedad, pero eso no seria posible, la edad, la poca oportunidad de trabajo, y el poco hacer de los políticos, nos dejo a personas de una cierta edad, al margen de la sociedad.

 

Harto de buscar una oportunidad, desistí, quizás cobardemente, aun no lo se. Y empecé mi nueva vida, rompí con cuanto me ataba, desaparecí, rompiendo con mi propia identidad.

 

Rompiendo con cualquier vinculo, de mi vida anterior, deje se ser un numero en un cartón, para intentar ser persona, yéndome donde nadie me conociese, donde no me echasen de menos, donde no estorbase a nadie.

 

Carreteras, pueblos, aldeas haran mi refugio, mi casa, un puente, un soportal, o cualquier sitio abandonado, no quise pasar desapercibido pero la vida me ha obligado.

 

Adaptarse, a una situación, sea esta la que sea, es bastante complicado, aunque creo que nuestro cerebro esta preparado, para estas situaciones y mas.

 

Ahora dependo de cuanto recojo y dan, aquellos que ni siquiera te miran, sin saber si algún día serán ellos los que precisen, de cualquier tipo de ayuda.

 

Soy hombre mediano, de largos cabellos y amplia barba blanca, visto como puedo, siempre con los mejores sayos que encuentro, mis aseos, son las fuentes, su agua meda limpieza y aplaca mi sed.

 

Por compañía, mis perros y el resto de la naturaleza, pues te da cuanto necesitas. Si sabes buscar en ella, a menudo pienso, que los animales a los que cuido y cuidan de mí, me han dado más de lo que daría cualquier ser humano en los días de su vida.

 

Ahora la vida se ve desde otra perspectiva, un nuevo día, hace frío, la gente pasa a mi alrededor, se afanan precipitadamente, para ir a no sé dónde, para que correr tanto, me pregunto.

 

Recojo mis cosas y tomo rumbo hacia el metro, donde encuentro calor y me proveo de mis primeras monedas, bastan pocas no soy ambicioso, con tener para un nuevo día, basta y sobra.

 

Sigo siendo un fantasma viviente, pasan a mi lado sin reparar en mi existencia, aunque algo cae en el gorro y me doy por satisfecho.

 

Si niego que he pensado en acabar con mi vida, mentiría, pero ahora tengo dos amigos a los que cuidar, que sería de ellos sin mí.

 

Se que un día sucederá, pero eso que importa, ni si quiera se darían cuenta de que falta uno de sus ciudadanos, sigo paseando y admirando, que bella es la ciudad, aun sería más si nos percatáramos de cuanto nos perdemos, por no mirar a nuestro alrededor.

 

Pienso, en si soy un cobarde, o pude encontrar otra salida, el caso es que la vida te da lo mismo que te quita, cundo más lo necesitas y menos lo esperas.

 

Me encuentro, a veces como un animal asustado, escondiéndome de cuanto a mi alrededor, pueda causarme un daño, otras me envalentono, presumiendo de capotazos, dados a cuantos se hallan a mi alrededor, sin reparar que estoy al lado.

 

No supe nunca jugar, ni como poder volver hacia tras, hoy me encuentro solo, con mi propia soledad, en cualquier lugar, un parque mirando a los niños, me hacen sentir joven y con ellos quisiera jugar, pero si me acerco salen asustados huyendo, solo los miro, y me conformo con lo que veo, ojos llenos de felicidad.

 

Me siento pequeño al lado de los demás, es difícil explicar, lo que unos ojos ven y una mente puede asimilar.

 

Al mirar al desvalido que disfruta de la vida, no dejo de pensar, no te ofendas si te admiro, no te enojes si te alabo, para mi quisiera la alegría, de tus ojos.

 

Guiños cómplices de quien te ofrece su mano, sonrisa no forzada y de agrado, llevando la felicidad en tu rostro, para hacer felices a quien están a tu lado.

 

Pequeños y afables, tan llenos de vida y agrado, envidia me dan, como creo que a cualquier anciano.

 

No quisiera olvidar, que una sonrisa hace grande, a quien se encuentre a su lado y que una palabra amable, deriva muros y a quien te quiere hacer daño.

 

Busco y suplico ayuda, a quien pasa a mi lado, mas no me oyen, mi silencio cobarde es mi aliado.

 

Recuerdo palabras de amor, de un amor pasado, fluyen las palabras en mi mente, dando forma y sentimientos, a veces encontrados.

 

No en vano, siento que, se vive hoy, se nace ayer y se muere mañana, palabras y expresiones, que no sirven para aquel, que estando vivo, es un muerto viviente.

 

Me siento, en un banco de un parque cualquiera, observo cuanto pasa a mi alrededor, pequeñas cosas que dan alegría, o tristeza, según tu estado de ánimo.

 

El vuelo de un ruiseñor y su canto.

 

La alegría de un perro al ver a su amo.

 

La brisa del mar, que acaricia empapando tu piel.

 

Las flores que te regalan, su colorido y aromas varios.

 

El sol y la lluvia, que te da vida sin pedir nada a cambio.

 

Recoger del suelo lo que otros han tirado.

 

Dar sin poder dar, para que coma otro ser humano.

 

El brillo de las estrellas, que te regalan su propio manto.

 

Las lágrimas de un anciano, aveces de alegría, otras de tristeza, al verse desamparado.

 

Una simple rama en el pico de un pájaro, para hacer un nido en cualquier tejado.

 

El bebe, que con alegría, lleva una madre para dar, una nueva vida tras el parto.

 

El amor de quien te da sin pedir nada a cambio.

 

Tener palabras, amables y esperadas no cuesta, tanto.

 

Lloran mis ojos, de alegría, cuando oigo, las carcajadas de un niño, que te contagian, haciendo la tristeza, alegría y no llanto.

 

Sigo y no me rindo, donde encontrar un hombro, para apoyar mi mano.

 

Llega la navidad, me encuentro, como todos los años, solo, afligido, desamparado.

 

Por eso os digo:

 

Cambiad vuestras vidas, sed felices y agraciados, no busquéis nunca ser viejos, y amargados.

 

Poned, cada uno de vuestra parte, para buscar un feliz final a vuestra historia de vuestra vida.

 

Sed felices y dad felicidad a quien se encuentre a vuestro lado.

 

Dicen los entendidos, que detrás de un buen hombre, siempre hay una espléndida mujer.

 

Y que al final, cada uno tiene lo que se merece.

 

Perdonen si les digo, que en lo primero este de acuerdo y que en lo segundo no.

 

Por cierto, la historia de la vida de un ser humano, no se acaba, hasta que llega el final y este aun no a llegado.

 

FELIZ NAVIDAD LES DESEA UN HOMBRE- SOLITARIO

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