El señor Illa quiere venir a Algeciras. Invitémoslo. Su deseo es “defender desde la ciudad gaditana hasta Girona” su modelo de financiación autonómica. No dudamos de que lo defendería. Mucho más dudoso es que nos convenciera. Vuelve a insistir en la entrevista donde ha realizado esa proclama en pseudoargumentos ya consabidos. Lo primero que habría que justificar es el procedimiento seguido por el cual un modelo pactado entre el PSC y ERC nos tiene que ser impuesto a todos los españoles. En segundo término se tendrían que esclarecer diversos aspectos orillados en la entrevista, como el asegurar que es bueno para España que el punto final del proceso dibujado culmine con la concesión (inconstitucional) a Cataluña de un convenio/cupo a la vasconavarra. Otro tanto cabe decir de otras partes del acuerdo: la entrega de la recaudación de todos los impuestos a la Generalitat, los compromisos relativos a la inversión estatal, etcétera.
Pero pasemos de lo que no se habla en las manifestaciones del señor Illa a lo que sí, y en concreto a dos puntos relevantes. Uno es el principio de ordinalidad, que por cierto se reconoce para esa comunidad pero no para otras como Madrid (parará allí en su periplo para contarle esto a los madrileños). Pues bien, este criterio aplicado al ámbito de las personas implicaría que si uno contribuye más que otro a las arcas públicas sería “de sentido común” (sic) que recibiera mejor trato que este último en la percepción de servicios y gastos públicos.
El segundo punto es la insistencia en que como se repartirían más fondos al conjunto de las comunidades el resultado sería bueno para todos. Pues no. Lo que le importa a cualquier ciudadano es lo que recibe de todas las Administraciones Públicas (administración central, comunidades autónomas y corporaciones locales), y si se detraen recursos de la primera para dárselos a las segundas y cambian así las reglas globales de reparto, unas regiones ganarán y otras perderán.
Por todo lo anterior, parafraseando a Pepe Isbert como alcalde de Villar del Río, el señor Illa nos debe una explicación. Pero sí lleva toda la razón cuando plantea que aquellos que sólo saben “decir no, no y no... ¿qué propuestas tienen?”. Y aquí los andaluces tenemos que saber cuál es el sistema que propone el Gobierno andaluz no sólo en negativo (lo que se rechaza) sino en positivo (lo que se apoya). También nuestro Ejecutivo autonómico nos debe (desde hace demasiado tiempo) una explicación. En pocas fechas celebraremos el 28-F. No sería mal momento.
Braulio Medel Cámara es catedrático de Hacienda Pública