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País Vasco y Galicia

Las elecciones más atípicas se saldan con el resultado típico: ganan el PNV y el PP de Feijóo

  • Núñez Feijóo mejora su mayoría absoluta y se convierte en un referente claro para el PP a nivel nacional

  • El candidato de Pablo Casado en el País Vasco obtiene un pésimo resultado

  • Íñigo Urkullu gobernará sin problemas con el PSOE de Idoia Mendía

  • Podemos se hunde en Galicia y el País Vasco, mientras que el PSOE salva la situación

Urkullu y Feijóo, los ganadores de estas elecciones. Urkullu y Feijóo, los ganadores de estas elecciones.

Urkullu y Feijóo, los ganadores de estas elecciones. / Agencias

Las elecciones más atípicas de las celebradas hasta en España ahora han arrojado, sin embargo, el resultado habitual en el País Vasco y Galicia. Más PNV y más Núñez Feijóo, una nueva normalidad muy poco novedosa, aunque el notable éxito de Núñez Feijóo provocará temblores en el PP de Pablo Casado. Se queda en muy mala situación Podemos, ya que sus diferentes marcas obtienen unos pésimos resultados, tanto que en Galicia se han quedado fuera.

Resultados en las elecciones vascas. Resultados en las elecciones vascas.

Resultados en las elecciones vascas. / Dpto. Infografía

El PNV vuelve a ser el partido mayoritario en el Parlamento de Vitoria, con lo que el lehendakari Íñigo Urkullu seguirá al frente del Gobierno, ayudado por el PSOE. Excepto la legislatura que gobernó el socialista Patxi López, el PNV ha gobernado la comunidad vasca desde que fue restituido su autobierno. Y en Galicia, ese PP regionalista, de corte galleguista, repite victoria, con lo que Alberto Núñez Feijóo afrontará un cuarto mandato de mayoría absoluta.

Resultados en las elecciones gallegas Resultados en las elecciones gallegas

Resultados en las elecciones gallegas / Dpto. Infografía

Núñez Feijóo ha obtenido una victoria tan amplia, 42 escaños, uno más, que las ondas se van a notar en la sede del PP de Génova. El gallego es más referente hoy de ese PP moderado, alejado de Vox, que se ha opuesto a seguir las líneas estratégicas del líder nacional, Pablo Casado. Buena parte del PP mirará ahora a Feijóo por si recupera su objetivo de entrar en política nacional. Cuando Mariano Rajoy se marchó y se celebraron primarias, el presidente de la Xunta rehúso dar la batalla porque no podía dejar Galicia de un día para otro. Ningún partido se permite el lujo de desaprovechar a un líder que gana cuatro veces por mayoría absoluta en una comunidad mientras en está en la oposición en el Congreso de los Diputados.

El PP gallego, además, consigue que los dos aliados naturales a nivel nacional no entren en el Parlamento. Ni Vox ni Ciudadanos, con quien Feijóo rechazó concurrir en coalición.

La equivocación de Pablo Casado es aún mayor si se considera el fracaso de la candidatura de Carlos Iturgáiz en el País Vasco. Casado eliminó al anterior candidato, Alfonso Alonso, por negarse a ir en coalición con Ciudadanos, pero Iturgáiz, el elegido, pierde cuatro escaños, se queda en cinco y uno de ellos se ha cedido a los naranjas.

Íñigo Urkullu, que obtiene dos escaños más, podrá gobernar sin mayores problemas, porque el PNV suma una mayoría absoluta con el PSOE. En la anterior legislatura, no sumaron, aunque lograron asegurarse una estabilidad debido a la incompatibilidad del PP con Bildu y Podemos, que han sido la oposición. Es una de las dos pequeñas alegrías para el PSOE de Pedro Sánchez, Idoia Mendía salva la situación en Euskadi, pero sigue sin ser la segunda fuerza. En Galicia, el PSOE también es tercera fuerza, pero cerca del BNG.

Una derivada de este resultado es que el PNV se sentirá menos comprometido para seguir manteniendo sus apoyos al Gobierno de Pedro Sánchez en el Congreso. Un PNV tranquilo ante Bildu es un seguro para Sánchez.

Las de este domingo 12 de julio han sido unas elecciones atípicas, sin esas grandes comidas a base de pulpo a feria y empanadas que sustituyen a lo que en el resto de España son mítines, pero con un resultado que no entraña ningún cambio de calado respecto a la legislatura anterior. Las elecciones a los parlamentos gallego y vasco ya se suspendieron en primavera a causa de la pandemia del Covid, y esta vez los presidentes autonómicos se han empeñado en celebrarlas por el temor a que en otoño la situación sea muy mala.

Nunca antes se había prohibido a un grupo de electores el voto, y se ha hecho con aquellos que se encuentran pasando la enfermedad y, por tanto, pueden contagiar. La prohibición es polémica, aunque las juntas electorales lo han refrendado bajo el argumento de que quienes fuesen a los colegios en estas condiciones estaría cometiendo un delito contra la salud pública. Sin embargo, llama la atención que los gobiernos vascos y gallegos no hayan preparado alternativa de votos para estas personas. En el caso de Galicia, además, hay una comarca confinada, la de A Mariña en Lugo, donde sus vecinos no pueden salir.

El perdedor de la noche es el Podemos de Pablo Iglesias. El BNG ha recuperado todo el espacio de la izquierda más radical en Galicia, de tal modo que la marca morada se queda fuera del Parlamento gallego. Un rotundo fracaso si se considera que las Mareas, aquella marca podemita en la comunidad, llegó a tener algunas de las ciudades más importantes de Galicia. Algo similar, aunque no tan grave, ocurre en el País Vasco. Bildu, de un lado, y el PSOE, de otro, dejan sin oxígeno a Podemos. Se quedan con cinco parlamentarios, pierden más de la mitad.

Vox sí ha logrado entrar en el Parlamento de Vitoria con un diputado por la provincia de Álava, no es mucho, pero sí un símbolo gratificante para el líder nacional, Santiago Abascal, que es vasco.

En el Parlamento gallego, Núñez Feijóo tenía en apoyo mayoritario de 41 diputados, mientras que los socialistas eran los segundos con 14 escaños. El BNG, que es la izquierda nacionalista tradicional en la comunidad, se había quedado muy debilitado con sólo seis parlamentarios. El Bloque experimenta una enorme subida, debido, entre otras razones, a las diferencias internas que han casi destruido el proyecto de Podemos y de las Mareas en la comunidad.

Tanto el Parlamento gallego como el vasco tienen 75 parlamentarios. En el País Vasco es muy difícil conseguir una mayoría absoluta. Urkullu ha gobernado estos años con 28 diputados, a 10 de la mayoría absoluta, gracias al apoyo del PSOE que contaba con nueve parlamentarios. Juntos no alcanzaban la absoluta, pero el PP no ejerció el bloqueo, porque debía aliarse de modo indirecto con Bildu y con Podemos.

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