Quique Jiménez, 'Torito', reportero y 'showman'.
Quique Jiménez, 'Torito', reportero y 'showman'. / Juan Carlos Vázquez
Juan de la Huerga

18 de enero 2026 - 05:00

UN MIURA MANSO. De padre sevillano al que le robó el corazón una balear en una Feria, Quique Jiménez, 'Torito' (Ciudadela, Menorca, 1977) es un reportero y 'showman', según él tímido, un miura manso, que se dio a conocer en la tele por sus ácidas preguntas y sus excéntricas pintas. Finalista de 'Masterchef Celebrity', colabora en 'El despertador' de RNE y esta semana se asoma a 'Pasapalabra'. Vive en el Aljarafe con su marido y su hijo.

Pregunta.–¿Lo de Torito es por embestir a sus entrevistados o por su nobleza?

Respuesta.–Me lo puso Jordi González en mi primer programa. Me dijo una cosa y respondí: "Toro bravo, no te pases conmigo". Viene de esa chorrada.

P.–Ha sorprendido en 'Masterchef Celebrity'. ¿Es mejor cocinero o reportero?

R.–Reportero pero me preparé muy bien para 'Masterchef'. Estuve un mes a diario con el chef de 'La casa del tigre' y aprendí el oficio sin saber nada. En casa cocinaba mi marido y yo entretenía al niño. Ahora se ha torcido todo.

P.–Desprende intensidad y alegría. Qué desayuna: ¿un cubo de café solo, bebidas energéticas, media docena de dónuts...?

R.–La bollería industrial tendría que ser patrimonio universa. Está muy denostada, pero donde se ponga un buen dónut y una napolitana... Odio los silencios en la tele, necesito estar siempre a tope. Paso del 0 al 100.

P.–Siempre juega con la provocación con sus entrevistados. ¿Quién se lo ha tomado peor?

R.–Hace 25 años las Azúcar Moreno no me pillaron el rollo, pero después las he entrevistado muchas veces. He tenído líos, ¿eh? Miguel Bosé me echó de una rueda de prensa...

P.–...A mí me colgó el teléfono.

R.–¿Ah, sí? Somos la Asociación de Afectados por Papito. Me echó porque llevaba falda, le quería hacer un homenaje y se lo tomó mal. La cantante Bebe, que en una época se sentía la Amy Winehouse española e iba con dos copitas a los eventos, me trató mal y dejé de entrevistarla, igual que a Marta Sánchez, que es 'top five' de pava.

P.–Con María Teresa Campos aprendería muchísimo, pero debía ser más que exigente.

R.–Tenía carácter, pero se lo podías permitir porque era exigente consigo misma. Antes de salir al plató temblaba por los nervios. Me gusta la gente así. Otra cosa es una pasota que exige y no da golpe. Fue una buena escuela y trabajar con una grande hace un currículum en Wikipedia de por vida. Con Rosa López, que iba 45 veces cada mes, no podía más y no la entrevistaba.

P.–¿En los programas del corazón hay tan mal rollo como parece o merecen todos el Goya?

R.–Hay mucho paripé, como el Congreso, no se llevan bien pero luego se toman los gintónics los de Podemos con los de Vox. Siempre he hecho un corazón no muy agresivo, muy de colegueo. Muchos compañeros no van a fiestas privadas para no encontrarse cara a cara con quienes critican. Es muy cobarde.

P.–De casualidad me enteré semanas antes de hacerse pública la ruptura de los Javis. ¿Cuánto vale esa exclusiva?

R.–¿Tenía foto?

P.–Sí.

R.–Era buena, pero hay cosas que se saben y no se hablan. La infidelidad por pena en el mundo gay está muy de moda. Soy de los pocos que lleva 20 años con su marido y hemos sido fieles siempre.

P.–Cuénteme algún chisme del faranduleo.

R.–Mariló Montero, ganadora de 'Masterchef', para sorprender a un 'gavilán' en casa de ella le preparó un menú y de mantel puso... toda su colección de bragas y tangas. ¿Cómo superas eso? Una segunda cita ya es embarazo.

P.–Los 'hippies' lo pararán por la calle por las rastas, los 'punkies' por la cresta y muchas señoras por su cardado. ¡Es un ecléctico capilar!

R.–Como soy tan diferente al personaje, me gusta que sea muy exagerado. Desde que 'Masterchef' se emite en Clan me vienen un montón de niños, soy la nueva Leticia Sabater. Con rastas me paraban en los aeropuertos porque pensaban que llevaba droga. Con la cresta estoy fuera de terreno, los 'punkies' no se ven representados con mi lookazo.

P.–Conoció a su marido por la casualidad de... apellidarse Jiménez.

R.–Vine a Sicab, me alojé en Los Lebreros y cuando fui a la habitación había un tío. Era él. Los dos somos Jiménez y nos duplicaron la llave. Al mes empezamos a salir y gracias a eso no hemos tenido discusión sobre qué apellido poníamos primero al crío.

P.–Se casó en Isla Mágica.

R.–Los invitados no sabían dónde era y unos autobuses nos llevaron a Isla Mágica. Imagine un 30 de julio para ir a la boda de Torito, la gente se lo puso todo: plumas, purpurinas… Iban como la revista 'Venca' con patas. Y la gente en Isla Mágica sin camiseta, descalzos… Esa foto son las dos Españas. Para el convite fuimos a otro sitio. Mi vida es muy andaluza; menos Canal Sur, todo.

P.–Estudió Bellas Artes en Barcelona. Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla y Raúl Cimas también pero en Cuenca. ¿No hay nadie formal en esa carrera?

R.–Hay muchos actores y humoristas que salen de Bellas Artes. Conmigo estudiaba Jordi Mollà. Yo la hice por vocación, no por descarte. En la Barcelona de esa época había lo más grande.

P.–Un fan se le acercó con el pene al aire para que se lo firmase y usted le puso hasta el DNI. Con este frío, como haga lo mismo no escribe más que ‘Tor’.

R.–Me vino con un buen botafumeiro de broma a retarme y le dejé el rabo como el de Baltasar, todo lleno de tinta. Una se tatuó un toro por mí detrás de la oreja. No sé si está en Proyecto Hombre actualmente...

P.–¿Qué me va a cocinar tras esta charleta?

R.–Tras tantos polvitos, abracadabras, agar-agar y tonterías, cocino lo más básico y con un niño de 9 años hago lo que le gusta. Le prepararé unas buenas albóndigas con tomate, las bordo.

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