Jorge Laplace, director de cine y ganador del premio Asecan al Mejor Documental Andaluz “Quería dirigir para contar historias de una forma mucho más personal”

Jorge Laplace. Jorge Laplace.

Jorge Laplace. / charly calderón

Jorge Laplace es guionista y director de cine. Nació en Jerez de la Frontera hace 37 años y en la actualidad vive en Madrid, aunque trabaja entre la capital, Barcelona y Sevilla, según demanden las producciones. Recientemente ganó el Premio Asecan al mejor documental del cine andaluz por 23 disparos, una obra en la que investiga el asesinato de García Caparrós en los convulsos tiempos de la Transición.

–¿Ha conseguido ya vivir del cine?

–Pues sí, hace ya bastantes años que vivo de hacer documentales. Es un trabajo constante, mientras estás dirigiendo una película estás a la vez preparando la siguiente. El objetivo es que la rueda de proyectos no pare. Vivir de contar historias es apasionante y más en este tiempo en el que existen tantas ventanas para exhibirlas: cine, televisión, plataformas…

–¿Qué tiene ahora entre manos?

–Estoy a punto de estrenar un nuevo documental para Televisión Española titulado Equipo D, los códigos olvidados. Trata sobre un grupo de españoles que estuvieron trabajando en el bando aliado para descifrar la famosa máquina Enigma con la que los nazis cifraban sus mensajes en la Segunda Guerra Mundial. El rodaje tuvo lugar entre Aragón y París.

–Personas desconocidas...

–Nadie sabía de su existencia. Eran exiliados republicanos que fueron contratados por los servicios secretos franceses. Cuando acabó la guerra los ingleses reconocieron a los suyos, los franceses también, pero a estos españoles nadie les reconoció su enorme contribución. Claro, ellos habían luchado por la democracia en Europa pero volvieron a la España franquista del silencio y olvido.

–¿Y el siguiente?

–Tras éste vendrá otro documental para Netflix. Es el proyecto más grande y ambicioso que he dirigido hasta la fecha del que aún no puedo decir nada más que estoy seguro que será algo que dará mucho que hablar.

–Usted empezó como guionista...

–Pues sí, he trabajado 17 años como guionista. Hice animación muchos años y a raíz de ello salió la oportunidad de escribir un documental de animación, 30 años de oscuridad. Con este trabajo estuvimos nominados a los Premios Goya y fuimos seleccionados en los grandes festivales internacionales. A partir de ahí no he parado de escribir documentales tanto para cine como para televisión.

–Y recientemente ha pasado del papel a la cámara...

–Sí, es un paso que estaba deseando dar. Tenía la necesidad de contar historias desde un punto de vista cada vez más personal, y esto sólo es posible desde la dirección. Me sigue gustando escribir para otros, pero escribir para ti mismo es un camino que quería explorar. Aunque, si te soy sincero, discuto más conmigo mismo que con otros directores con los que he trabajado.

–¿Cómo sucedió este paso a la dirección?

–Pues sucede por todo lo que ha conseguido 23 disparos. Hasta ahora ha ganado cuatro premios, entre ellos algunos realmente importantes como el Premio Iris de la Academia de la Televisión y el Imagenera del Festival de Sevilla. El documental ha sido seleccionado además en festivales internacionales en Francia y Escocia y su paso por la televisión, recientemente ha sido emitido por TV3, ha sido un éxito tanto en audiencia como en redes donde se convirtió en trending topic nacional. Por cierto, el documental aún se puede ver on line de forma gratuita.

–Y también se puede ver su dedicatoria en defensa de los niños andaluces en los Iris…

–(Se ríe) Sí, sí, la verdad es que la dedicatoria tuvo casi que más repercusión que el propio documental. Ocupó titulares de prensa como uno de los hechos más destacados de la gala y me escribió muchísima gente felicitándome, incluso Susana Díaz.

–Trueba tenía a Billy Wilder por ídolo, era su Dios. ¿Cuál es el suyo?

–Pues el mío es un señor gordo y elegante que se llamaba Alfred Hitchcock. Para mí es el mejor narrador de la historia del cine. Fue capaz de contar la misma historia una y otra vez pero siempre desde una óptica diferente. El cine es el arte de la mirada y en eso a Hitchcock pocos le pueden ganar. Por ejemplo La ventana indiscreta parece que es la historia de un crimen pero en realidad es una historia sobre la mirada, sobre el propio arte de contar historias a través de un objetivo.

–¿Qué nivel tiene el cine que se está realizando en Andalucía?

–Pues yo diría que uno muy alto. Hubo un primer boom con Benito Zambrano y Alberto Rodríguez y desde entonces muchas miradas se dirigieron al sur, que fue, es y será una tierra llena de creatividad y talento. Ahora es el turno de otra generación de cineastas, en la que me incluyo. Curiosamente, los que subimos al escenario a recoger los galardones en estos premios Asecan somos los mismos que recogíamos premios por los cortos que hacíamos en 2005. Al final todo es cuestión de persistencia y de seguir amando este oficio de contar historias.

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