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Javier Pantoja Ferrari | Jefe del área digital del Museo del Prado "El Estado sólo aporta el 30% del presupuesto del Prado"

"El Estado sólo aporta el 20% del presupuesto del Prado" "El Estado sólo aporta el 20% del presupuesto del Prado"

"El Estado sólo aporta el 20% del presupuesto del Prado" / fito carreto

Javier Pantoja (Cádiz, 1976) es la persona encargada de pilotar el Museo del Prado por las posibilidades que dan las tecnologías del siglo XXI. Después de haber trabajado en revistas digitales de arte y en galerías de arte, tuvo la posibilidad hace quince años de empezar a trabajar en la pinacoteca en sus primeros pasos en el mundo digital. Ahora su tarea es sacar el máximo partido a las tecnologías para dar a conocer cada detalle de las miles de obras que se encuentran en el fondo de esta institución que ahora cumple 200 años.

-Estudió Arte y no acabó de profesor, sino en el Museo del Prado. Más no se puede pedir.

-Sí, cuando estudias Historia del Arte todo el mundo te mira con la cara de pobrecito, con las pocas salidas que tiene, pero bueno, uno intenta hacer las cosas lo mejor posible y termina aquí, en una especie de Meca del arte. Hace quince años salieron unas plazas para desarrollar contenidos on line del museo, cuando todo lo digital era muy incipiente, y yo estaba haciendo un doctorado cuyo proyecto iba en esa línea.

"Hay que aprovechar todo lo que nos da la tecnología para ser buenos en la difusión de conocimiento"

-¿Después de quince años, uno se acostumbra a trabajar entre la belleza o se sigue quedando embobado?

-Yo no soy un restaurador o un vigilante, no tengo contacto directo con las obras y, a veces, estás a lo tuyo y te abstraes del lugar en el que te encuentras, piensas igual que cualquier trabajador en cualquier otro sitio, que hay vida más allá del museo y todo eso, pero, de repente, bajas al museo porque tienes que hacer cualquier cosa de trabajo, estás revisando unos papeles o lo que sea, levantas la vista y, bum, tienes delante un Tiziano. Y te impacta. Sí, esos momentos se producen, tomas conciencia de dónde estás y el privilegio que es.

-Su trabajo es tanto tecnológico como divulgativo, en realidad, su contacto con las obras sí que es muy estrecho.

-Sí, claro, te obliga a profundizar en los artistas y llegas a tener relaciones muy íntimas con algunos de ellos.

-¿Cuáles son los retos digitales del museo?

-Explotar las capacidades de la tecnología para seguir publicando y dando a conocer todos los documentos que tenemos a nuestra disposición. La tecnología cambia constantemente. Tenemos proyectos de inteligencia artificial, buscamos que sean asequibles las lecturas sobre los textos de las obras. Queremos desarrollar proyectos para distintas aplicaciones móviles y dar una web de alta calidad no porque queramos ser muy buenos tecnológicamente, sino porque hay que aprovechar todo esto para ser muy buenos en la difusión.

-Trabajan con otros museos en estos retos.

-Es imprescindible. No se puede entender a Rubens si no entiendes la Europa de su época y para contar esa historia necesitas fondos de otros museos. Igual que nos prestamos obras para exposiciones temporales también nos prestamos conocimiento.

-¿Hay una gran diferencia de medios con los grandes museos?

-La marca Museo del Prado está reconocida internacionalmente y se tiene como una de las grandes pinacotecas. Estamos en las grandes ligas, pero dentro de las grandes ligas no nos podemos comparar con los medios que tienen los grandes museos. Sin embargo, tenemos una alta capacidad de autofinanciación. El Estado sólo aporta el 30% del presupuesto.

-¿Cuánta gente ve el Museo del Prado en la pantalla de un móvil?

-Hay distintas formas de medición. Lo que sé es que la website del museo multiplica por tres las visitas físicas del museo. Y cada año nos visitan más de tres millones de personas.

-No he probado a ver un cuadro en un móvil.

-El ser humano es un ser tecnológico. Acuérdese de 2001. Un hueso de mandíbula se convierte en un arma. La tecnología ha permeado toda la historia de la humanidad. El humanismo de la comunión con la naturaleza no parece que esté en nuestra genética. Ahora los móviles son nuestro apéndice hasta el punto que hacemos demasiada cosa con él. Pero si utilizamos el móvil para adquirir conocimiento, aunque una pantalla pequeñita quizá no sea la mejor forma de ver un cuadro, pues asumámoslo y también trabajemos con esto.

-En El Prado no está permitido hacer fotos con los móviles. Es de los pocos.

-Se hace para preservar el concepto de visita clásica, la idea ceremonial de estar en ese espacio que tiene algo de sagrado, pero no olvidamos que un móvil ahora es como el Colt en el Oeste y se puede utilizar en el museo como autoguía descargando una app.

-Pero ahora con los Goya invitan a los visitantes a que se hagan selfies con cuadros de Goya y las compartan.

-Es una idea divertida que tiene que ver con la política de identificación del público con su museo.

-Es inevitable esta pregunta. ¿Cuál es su sala?

-La de Las Hilanderas. Cuando sales de la sala 12, que es la de Las Meninas, y enfilas en dirección norte por el pasillo donde están los bufones de Velázquez y ves al fondo, enmarcado en el vano de la puerta, que es muy alta, Las Hilanderas, es un sentimiento muy especial. Las Hilanderas, además, tienen mucho que ver conmigo, porque hablamos de Aracne y de tejer una red. En el fondo, es a lo que me dedico.

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