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Una primera jornada con muchas medallas

  • La natación, con ocho metales, se convierte en el principal generador de preseas de la delegación española

Jessica Vall, en el centro con el oro, junto a Marina García a su derecha y la turca Zeynet Gunes a su izquierda. Jessica Vall, en el centro con el oro, junto a Marina García a su derecha y la turca Zeynet Gunes a su izquierda.

Jessica Vall, en el centro con el oro, junto a Marina García a su derecha y la turca Zeynet Gunes a su izquierda. / Jesús Diges / efe

La primera jornada de los Juegos Mediterráneos de Tarragona 2018 fue prolífica en metales para España, que se aupó al podio del medallero con dos oros, ocho platas y cuatro bronces, gracias a la natación, que aportó más de la mitad de los metales.

Sólo Italia, con quince medallas (ocho oros, tres platas y cuatro bronces) y Serbia, con sólo cinco metales pero de ellos tres oros y dos platas, superan a la selección anfitriona.

Empezó bien el sábado para la delegación española, con la plata de la triatleta Anna Godoy y la plata y el bronce de Antonio Serrat y Antonio Benitoy en la misma especialidad.

Antes del mediodía, se unió el karateca Samy Ennkhaili Anqoud, quien lograba otro bronce en la categoría de 67 kilos, al ganar la repesca.

El joven karateca afincado en Zaragoza se mostraba más que satisfecho con el papel que hizo en estos Juegos Mediterráneos, ya que desveló que los ha afrontado mientras se recupera de una lesión.

A primera hora de la tarde era el turno del halterófilo sevillano Josué Brachi, que en Tarragona 2018 competía en una categoría superior a la que él está habituado. Y es que Brachi, vigente campeón de Europa de 56 kilos, se estrenaba en estos Juegos en la categoría de 62 kilos.

Aun así, el español se colgaba el bronce en la modalidad de arrancada tras levantar 121 kilos, aunque no podía pasar de los 140 en la de dos tiempos tras lesionarse la rodilla en su segundo intento, acabando quinto.

En ambas modalidades repetían oro y plata dos rivales con más experiencia en los 62 kilos: el egipcio Ahmed Saad, diploma en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, y el turco Erol Bilgin, vigente campeón del Europa de la categoría.

Aunque por unos minutos, el oro de Saad se lo colgó al cuello Brachi, y el egipcio se quedaba con el bronce del español por una confusión de la organización con el color del metal en la entrega de medallas.

Pero sería la natación el deporte que reportaría a España el mayor botín en este primer día, en una tarde en la que los españoles lucharon codo con codo con los italianos para hacerse con el mayor número de metales de la jornada.

Mireia Belmonte inauguró la exitosa tarde de la selección anfitriona con un plata en los 800 libres. Era la favorita para adjudicarse los 400 estilos, pero, tras una buena salida, empezó a desfondarse hasta acabar penúltima, muy lejos de su compatriota Catalina Corro, que se llevaría el oro contra pronóstico.

Corro, que hace pocos meses regresó a la competición después de que el año pasado se le detectara una tumor cerebral, celebró la victoria logrando además el récord de los campeonatos (4.39,42).

Pero el suyo no fue el primer oro de la delegación española porque, unos minutos antes, Jessica Vall revalidaba el título de los 200 metros braza de los Juegos Mediterráneos, pues ganó esta misma prueba en Mersin 2013.

El botín español en natación lo completaron Lidon Muñoz (plata en 100 metros libre); Duane da Rocha (plata en 50 metros espalda), Hugo González de Oliveira (plata en 200 metros libre) y el relevo femenino de 4x200 metros, formado por Melania Costa, África Zamorano, Lidon Muñoz y Mireia Belmonte, con el bronce.

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