Valladolid-Real Madrid | Análisis

¿Por qué no acabó de hundirse el Madrid en Valladolid?

  • En 'shock' aún por las derrotas en el Bernabéu que les han hecho decir adiós a tres títulos en una semana, los de Solari pasaron en media de poder caer goleados a remontar con solvencia.

Benzema saluda a un rival al término del partido. Benzema saluda a un rival al término del partido.

Benzema saluda a un rival al término del partido. / EFE

El Real Madrid reaccionó a su peor semana, aturdido aún por las tres derrotas en el Santiago Bernabéu que le dejaron sin opciones de ganar ningún título, con una remontada en Pucela donde pasó del sonrojo a la goleada, tras media hora sin identidad y agarrándose a Ceballos, Modric y los goles de Benzema.

La reacción a media hora sin identidad

Aturdido aún por los golpes recibidos en seis días que dilapidaron sus opciones en Copa del Rey y LaLiga, con los dos clásicos, y Liga de Campeones, en la debacle ante el Ajax, el Real Madrid fue zarandeado por el Real Valladolid en media hora de sufrimiento. Fue el tiempo en el que el rival perdonó un penalti y marcó tres tantos, dos anulados por el VAR y uno válido que terminó de despertar a los jugadores madridistas. El balón parado fue la clave de la reacción. Así llegó el tanto de Varane, imprescindible para levantarse, y el doblete de Benzema.

Sufrimiento defensivo y de Courtois

Es la línea donde se acusaron las consecuencias de lo ocurrido. Nerviosismo, falta de seguridad, inestable y superada. Sin Sergio Ramos, sancionado, ni Dani Carvajal, lesionado, faltaron referentes. Con los laterales superados en labores defensivas y los centrales sin saber frenar los momentos de acometidas del Real Valladolid. Nadie puso freno desde el centro del campo. Todo acababa en llegadas claras a un Courtois superado. Varane jugó 'tocado' la mayor parte del encuentro pero aguantó como pudo porque la solución, Vallejo, tan solo había disputado dos partidos en toda la temporada.

Los goles de Benzema que se añoraron

De nuevo volvió a aparecer Karim Benzema para mejorar sus mejores registros goleadores a domicilio con el Real Madrid. El 9 no apareció en los tres partidos decisivos, donde el equipo de Santiago Solari acusó frente al Barcelona y Ajax no tener un delantero centro referente en el área. En Pucela asumió la responsabilidad de lanzar el penalti y cabeceó a la red un saque de esquina sin oposición. Eran los goles que se han añorado ante rivales grandes en los que se quedó sin pólvora.

Ceballos y Modric asumen el mando

Ante las numerosas ausencias ofensivas con las bajas de Vinicius Junior, Lucas Vázquez, Gareth Bale y Mariano, y enfrentado con Isco, Solari alineó lo que tenía como pudo. Reforzó el centro del campo con la entrada de Ceballos y puso a Marco Asensio como segundo delantero. Retocó su sistema tipo para la ocasión. Cuando el Real Madrid tuvo el balón el liderazgo lo ejerció Luka Modric y un Ceballos que se sacrificó, cayendo a banda izquierda por necesidad, sin desborde para jugar de extremo pero con criterio con el balón siempre. Con Casemiro pagando con su primera expulsión su momento de inestabilidad y Toni Kroos desaparecido, fueron los dos referentes madridistas.

Marcelo y los códigos del fútbol

Era el minuto 88 cuando Solari llamó a Marcelo para saltar al césped. A un jugador que lo ha ganado todo con el Real Madrid, el extranjero con más historia junto a Roberto Carlos, mito del club. No importaron los galones ni la falta de ritmo, sin jugar un minuto en los partidos clave y suplente desde sus fallos frente al Girona que cortaron la reacción madridista. Saltó con cara de circunstancias y le dio tiempo hasta de ser amonestado. Una situación más del enfrentamiento con jugadores de peso que tiene al técnico argentino en la cuerda floja.

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