El cortesano | Crítica

Las armas y las letras

  • Alianza recupera una obra capital del XVI, 'El cortesano' de Castiglione, donde se rigoriza y se postula el ideal del consejero, del hombre próximo al poder, que el propio Castigllione, o su traductor, Boscán, representarían

Castiglione retratado por Rafael Sanzio. 1514-15 Castiglione retratado por Rafael Sanzio. 1514-15

Castiglione retratado por Rafael Sanzio. 1514-15

El cortesano se publica en Venecia, en 1528, en la imprenta de Aldo Manucio, cuyo sello es el célebre del áncora y el delfín, enroscado sobre su caña, que distinguirá a buena parte de la literatura del Renacimiento, clásica o moderna. Un año antes, a primeros de mayo, las tropas del césar Carlos había saqueado Roma, bajo el mando del condestable de Borbón, debido la hostilidad de Clemente VII y el emperador Habsburgo. Asunto éste de suma importancia, no sólo porque Castiglione fuera el nuncio apostólico del Papa en Toledo, y por tanto la voz clementina en la España imperial. Sino porque Castiglione es el autor, o casi, de la carta que Rafael Sanzio había dirigido a León X en 1519, sugiriendo la preservación de las ruinas, y a cuyo cuidado quedaría el propio pintor, con el cargo de conservador de las antigüedades romanas.

El cortesano aparece en un momento de grave crisis diplomática entre Clemente VII y el césar Carlos

Quiere decirse, pues, que El cortesano aparece en un momento de grave crisis diplomática, y cuando la Antigüedad amada se ha visto peligrar con los lansquenetes de Frundsberg asolando Roma. Por otra parte, no parece casual que fuera Juan Boscán el autor de la traducción que aquí se ofrece, y que une a la prosa impecable del poeta, su oficio de cortesano y erudito con Carlos V. Lo cual implica, necesariamente, una mayor inteligencia de cuanto Castiglione aduce en estos diálogos de linaje platónico, pero también una más efectiva difusión de lo que se propone en sus páginas. Páginas, no lo olvidemos, escritas ya en italiano, y que Boscán traducirá a un español ligero, fértil y preciso. ¿Y qué es lo que Castigilione pretende establecer en El cortesano? Sin duda, el perfil del noble hombre de letras (las armas y las letras que representó, hasta la tragedia, Garcilaso, el amigo de Boscán), así como un breviario de cortesanía que resume los topos de su siglo: el amor, la amistad, la fortuna, el ingenio, los graves pensamientos...

Aún así, los propios hechos arriba mencionados nos señalan la utilidad primera de estos diálogos: el consejo de príncipes y la forma de gobernar, conforme a la razón, los nuevos Estados que entonces aparecían, y que llegarán a su ápice un siglo después, con el turbión barroco.

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