Revista 'Litoral'

Litoral se pone caliente

  • La revista dedica su último número a Eros y revisa a fondo la historia de la influencia del erotismo y el deseo en las artes y las letras desde la Antigüedad

'Las dos amigas' (1941), de Francis Picabia. 'Las dos amigas' (1941), de Francis Picabia.

'Las dos amigas' (1941), de Francis Picabia. / Litoral

Ya en los orígenes del mito la inspiración artística aparece vinculada al amor carnal: la fecundidad que prodigaba Eros apelaba desde tiempos remotos a la incitación y al deseo como condición sine qua non, pero también al arrobamiento y la excitación asociados a la creación. El erotismo, en todo caso, es la más genuina expresión del arte desde que puede considerarse como tal, precisamente con la fecundidad como primer objeto de veneración. Escritores de la Antigüedad como Safo, Catulo y el autor del Cantar de los Cantares encontraron en la sexualidad explícita la solución idónea para abordar las más elementales y a la vez elevadas aspiraciones humanas, como un misterio divino dado a probar a los hombres. Desde entonces, y hasta la Edad Contemporánea, el deseo ha seguido guiando y apuntalando cuanto las musas han tenido el capricho de sugerir, hasta el punto de que sería imposible conocer y analizar de manera crítica la literatura del siglo XX sin la consideración del erotismo como una de sus fuentes primordiales. Era cuestión de tiempo, por tanto, que la revista Litoral que fundaron Emilio Prados y Manuel Altolaguirre en la Málaga de 1926 rindiera honores a Eros como la ocasión merece, y las cuentas ya han quedado saldadas: el número 269 (la condición ordinal también contribuye a la causa) ya está disponible con un monográfico dedicado al asunto titulado, simplemente, Eros.

El equilibrio marca de la casa entre palabra e imagen multiplica en este número sus efectos

'Magia negra' (1933), de René Magritte. 'Magia negra' (1933), de René Magritte.

'Magia negra' (1933), de René Magritte. / Litoral

Lorenzo Saval, director de la señera publicación y responsable de esta nueva edición junto a Antonio Lafarque (y a la sazón autor de la obra que ilustra la portada, Los amantes, fechada en 1995), apunta claves bien sugerentes ya en el prólogo del nuevo número de Litoral: “La excitación sexual es uno de los mayores regalos de la naturaleza. Cuando el ritmo cardíaco aumenta ayudado por el simpático, la rama del sistema nervioso que dilata las pupilas y otras partes del cuerpo, nada nos parece más importante en el mundo”. Desde esta premisa, “para dibujar las geografías del deseo y sus planos del placer tuvimos que estar dispuestos a atravesar todas las fronteras, sin censurar ninguna erección, orgasmo, perturbación o extravío que tuviera su razón de ser, su destino o su horario”. Tras los prolegómenos, Eros reúne obras de escritores, pintores, fotógrafos, sexólogos y pensadores de muy diversas épocas en torno al erotismo. El recorrido parte de la Antigüedad grecolatina con Aristóteles, se detiene en la producción árabe clásica y oriental, se recrea en el Barroco con Quevedo, Sor Juana Inés de la Cruz y desemboca en una jugosa nómina de creadores, artistas y poetas contemporáneos. Como siempre en Litoral, los títulos de los distintos capítulos permiten aventurar la cartografía de sensaciones, en esta ocasión a flor de piel, que aguarda al lector: Iniciación, Deseo, Besos y caricias, Seducción, Desnudos, Voyeurs, Ninfomanía, Fornicar, De la cabeza a los pies, Lolitas, Cuernos y Orgasmos son las estaciones de este viaje, en el que lo sugerente se mezcla hábilmente con el banquete.

Si el equilibrio literario y visual es, en su mayor ambición, signo decisivo de Litoral, tal disposición multiplica en Eros sus efectos en la medida en que el erotismo convierte en voyeur a quien observa: además de los versos ardientes, el lector podrá deleitarse con las obras de Tiziano, Tintoretto, Gustave Courbet, Picasso, Marina Abramovic, José Gutiérrez Solana, Francis Picabia, Salvador Dalí, Andy Warhol, Fernando Botero, Ramón Casas y David Hockney entre muchos otros, en un abanico no menos amplio en lo histórico y lo estético. En cuanto a los colaboradores que aportan sus textos expresamente para esta edición, Carlos García Gual, José María Conget, Carlos F. Heredero, Francisco Cabello, Juan Manuel Bonet, Luis Alberto de Cuenca, Aurora Luque, Ben Clark, Raquel Lanseros y Karmelo Iribarren añaden talento, firma y experiencia. Y ya se sabe que, en estas cuestiones, la experiencia es un grado.

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