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Impías | Crítica Creyentes

  • La autora gaditana Carmen Moreno aborda sin concesiones una historia de mujeres singulares en una intensa novela breve

Carmen Moreno (Cádiz, 1974). Carmen Moreno (Cádiz, 1974).

Carmen Moreno (Cádiz, 1974).

La poeta, narradora y editora Carmen Moreno ha publicado recientemente Impías, una intensa novela breve en la que aborda sin concesiones una historia de mujeres singulares. Son tres las protagonistas de su libro, pero por sus bocas hablan todas las que a lo largo de los tiempos han sentido el peso de los recalcitrantes estereotipos de género dictados por la insoslayable mano del dominante patriarcado. Puede que esta primera afirmación sobre la novela de Moreno espante a una parte de los lectores y lectoras, porque no todo el mundo está dispuesto a reconocer el estigma que pesa sobre la mujer libre, dispuesta a aceptar los riesgos de asumir las riendas de su destino.

Creo que Carmen Moreno ha escrito la novela que quería escribir. Ha urdido una narración que refleja plenamente su reconocimiento de una realidad que no debería ser obviada. Asume esta tarea sin paños calientes y reivindica la figura de un ser marginado, aislado socialmente y generosamente vilipendiado: la mujer que quiere ser dueña de su cuerpo. Como bien explica la profesora María Jesús Ruiz en uno de los artículos de su obra El mundo sin libros, a lo largo de la historia, las mujeres hemos sido relegadas a dos papeles fundamentales, inevitables y excluyentes: el de santa o el de salvaje. Se espera de nosotras que asumamos desde el nacimiento el papel de santas. La santa es, sobre todo, madre -aunque no lo seas, aunque no quieras serlo- y cuidadora. La santa no tiene cuerpo, porque su cuerpo es un templo administrado por otros, que se debe a otros. Luego está la salvaje, la mujer libre capaz de decidir y disfrutar de su propia sexualidad, la que no se debe a nadie y lucha aunque la tachen de puta o loca. Las dos son castigadas: la primera con la absoluta sumisión a lo que se espera de ella, la otra con el desprecio y la exclusión.

Las impías de Carmen Moreno son tres salvajes de libro. La primera de ellas siembra la semilla del descontento y el desconcierto en la remota Edad Media. Se trata de la monja Juana de Leeds, que tuvo la osadía de huir del convento donde había sido encerrada contra su voluntad para vivir una vida plena de pecado, es decir, la vida que quería. Para conseguir su objetivo tuvo que fingir su muerte: la mujer muerta antes que libre.

Portada de la obra. Portada de la obra.

Portada de la obra.

Las otras dos protagonistas del libro continúan la estirpe de la monja Juana. Una, Judith, sufre también los rigores impuestos del convento en una época en la que todo está a punto de cambiar con el inicio de la Guerra Civil española. Su pecado, haberse quedado embarazada de un abusador y ser lesbiana. La tercera es Carla, una periodista reivindicativa que lucha por el derecho de las mujeres a expresarse durante la dictadura de Franco. También es lesbiana. Las dos comparten la insobornable decisión de ser lo que quieren ser.

Pero Impías no es solo la historia de estas tres mujeres, es también el relato del tiempo concreto que les toca vivir. Judith pertenece a una familia acomodada, su madre es una santa y su padre un maltratador. Forma parte de una sociedad hipócrita, que mira para otro lado cuando lo que ve no le gusta. Carla es libre y está sola. Encuentra el amor, pero ha dejado atrás a su familia adoptiva, e incluso su país, para intentar vivir como quiere vivir. El contexto social, la dictadura franquista, se alza inquietante entre los vericuetos de su propia vida: ella es uno de esos tantos recién nacidos que fueron hurtados a sus madres en uno de los episodios más oscuros de nuestra historia reciente.

Libro irreverente, a veces recuerda a esas novelitas eróticas de moda en los años 20

En la novela de Moreno, la Iglesia se erige como exponente máximo de una sociedad castradora. Lo es para Juana de Leeds, que huye del convento para ser quien quiere ser; lo es para Judith, que sufre en sus carnes la hipocresía, la crueldad y la violencia del clero. Lo es también para Carla, que vive refugiada en la religión hasta que pierde la inocencia, y todo lo que era hasta entonces, por abrir una puerta tras la que se escondía un secreto repugnante.

Estamos ante la aventura vital de tres creyentes contumaces, aunque su credo no sea el de la Iglesia que las anula ni sea Dios su mentor. Estas mujeres creen fervientemente en la vida que defienden como suya, en la voluntad suprema de reconocerse en sus actos. Creen en la libertad y en el deseo, en el gozo carnal y el poder de decidir qué quieren hacer y quiénes quieren ser.

Impías es también un libro irreverente, que recuerda en algunos momentos a esas deliciosas novelitas eróticas que se pusieron de moda en los años 20. No elude tampoco la tradición ni ciertos derroteros de nuestra educación sentimental que muy pocos están dispuestos a admitir. Encontramos, por ejemplo, una explícita alusión a ese pozo insondable de sabiduría popular y de amores desgraciados que es la copla en el puñado de versos de Rocío, de Rafael de León y Manuel Quiroga, que se citan para abrir el libro.

Carmen Moreno pulsa las historias trenzadas en Impías con un estilo intenso, a ratos duro, sin escatimar recursos certeramente administrados para mantener la atención del lector; con un lenguaje directo, que puede ofender los oídos más cautos. Es ésta una novela de imágenes potentes en la que a veces las escenas se superponen al lógico discurrir argumental. Moreno baraja el pensamiento, la imaginación y los recuerdos para ofrecer en este libro un potente mosaico emocional.  

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