Entrevista a Miguel de las Cuevas

"La gente estaría más preocupada si viera que el equipo no tiene alma"

  • El volante alicantino pide "manejar todo lo que conlleva estar en descenso con calma y con cabeza"

  • Autor de tres goles en las últimas cuatro citas, advierte que se siente "como si tuviera 20 años"

Miguel de las Cuevas posa en El Arcángel, durante la entrevista con 'el Día'. Miguel de las Cuevas posa en El Arcángel, durante la entrevista con 'el Día'.

Miguel de las Cuevas posa en El Arcángel, durante la entrevista con 'el Día'. / Juan Ayala

Fue el último en llegar, con el aval del director general, Alfredo García Amado, y el entonces técnico, José Ramón Sandoval, y hoy pasa por ser el jugador más en forma -"me siento con ganas, con ilusión y como si tuviera 20 años", dice- de un Córdoba estancado en los puestos de descenso. Miguel Ángel de las Cuevas Barberá (Alicante, 1986) enfila en la recta final de su carrera profesional un nuevo desafío: dejar al conjunto blanquiverde en LaLiga 1|2|3. Para ello, tras un comienzo complicado, la experiencia de hombres como él resulta fundamental, sobre todo para tratar de buscar un punto de vista positivo a un curso viciado ya desde la pretemporada. Pero aquello ya es historia. Ahora toca adaptarse al estilo de Curro Torres, que el volante considera que puede "venir bien" al CCF y "minimizar" esos despistes "que se pueden evitar y son los que nos hacen estar abajo". Tanto como controlar las áreas, que son las que "marcan las diferencias". Un detalle trascendental que debe erradicarse cuanto antes, a ser posible desde el sábado ante el Elche (El Arcángel, 16:00), pues "debemos empezar a sacar puntos" para reducir el déficit existente con la zona de salvación.

-La brecha con la permanencia está más abierta que nunca tras caer en Lugo, en otro partido en el que el equipo pudo merecer más. ¿Se nota el peso de los puntos que se han escapado?

-El equipo siempre hace todo lo posible para ganar y creo que deberíamos tener más puntos de los que tenemos por lo que hacemos en el terreno de juego. Pero cuando van pasando los partidos, esa necesidad de tener pocos puntos y de ganar nos perjudica un poco. Confiamos en el trabajo que estamos haciendo y, jugando como estamos jugando últimamente, los puntos llegarán.

-De momento hay algo innegable: el Córdoba acumula 14 jornadas de 15 en la zona de descenso. Ese lastre, con lo vivido el pasado año...

-Fácil no es. Al final, cuando estás todo el año abajo y el año anterior también es porque las cosas no están saliendo bien, pero lo que vale es salir la última jornada. Muchos equipos no entran nunca en descenso y lo hacen al final, y ya no salen. Nosotros tenemos que convivir con eso, saber manejar todo lo que conlleva estar en descenso con calma, con cabeza, aunque es más difícil que si estuviéramos en una situación cómoda, pero tenemos todos en mente que cuando hay que salir es en la última jornada. Peleamos por salir antes, lógicamente, para estar más tranquilos, aunque sabemos manejar también la situación.

-Cumplido el primer tercio liguero y por si había alguna duda, la batalla del CCF está clara.

-La Segunda es muy larga, pero es verdad que el comienzo es muy importante, porque más o menos te marca el camino. Por todo lo que vino en verano y todas las circunstancias extradeportivas que hubo, sabemos cuál es el objetivo claramente: salvar la categoría, y en el vestuario eso es lo que nos marcamos. Como te decía antes, hay equipos que empiezan muy bien y luego se van metiendo para abajo... y al revés. Nosotros intentamos, ahora con la llegada de Curro, que el equipo vaya para arriba, consiga puntos y estar en una situación más tranquila.

-Sandoval fue uno de sus valedores para llegar aquí y ha sido el primero en salir. ¿Cree que es justo virar un proyecto tras sólo 14 partidos?

-Es una decisión de club y al final esto es el fútbol, y pasa siempre que cuando los resultados no van, no acompañan, el primer responsable es el entrenador. Nosotros sabemos que tenemos nuestra parte de responsabilidad, lógicamente, porque somos los que jugamos. Los resultados son los que mandan, es verdad que deberíamos tener más puntos de los que tenemos, pero la destitución de Sandoval es una decisión de club.

-Quizás estamos en un momento en el que todo va demasiado deprisa, tanto en la vida como en el fútbol. Queremos todo, y ya.

-El fútbol no tiene memoria. Por mi experiencia, cada año es diferente, todo el mundo quiere resultados inmediatos y nadie valora lo que hiciste hace dos meses, sino que hay que vivir el día a día y tenemos que convivir con ello.

-Fuera Sandoval, ahora habrá quien ponga las miradas directamente en los futbolistas.

-Sí, pero no es cuestión de echar culpas a nadie, porque al final nosotros intentamos hacer nuestro trabajo, intentamos dar lo máximo todos los partidos y la gente, incluso perdiendo algunos partidos como el otro día ante el Cádiz, vio que el equipo lo da todo y hace todo para ganar y no lo consigue. Creo que la gente estaría más preocupada si viera que el equipo no tiene alma, sensación o coraje. Este equipo lo da todo y, en condiciones normales y jugando como lo estamos haciendo últimamente, pero sin conceder tanto, hace cosas para estar en mitad de la tabla mínimo.

-Pero no me negará que es preocupante que dándolo todo no lleguen victorias.

-Es verdad que si eso se va repitiendo, al final nos crea una ansiedad. Pero como he dicho, el fútbol no tiene memoria, cada semana es una semana nueva, otra oportunidad, y lo que tenemos que pensar es que cada partido que venga lo vamos a sacar adelante. Ahora tenemos también un calendario con rivales de nuestra liga, que ahí no podemos fallar, y creo también que cuando el equipo respire un poco y gane un partido, también estaremos más tranquilos.

De las Cuevas, en el túnel de vestuarios de El Arcángel. De las Cuevas, en el túnel de vestuarios de El Arcángel.

De las Cuevas, en el túnel de vestuarios de El Arcángel. / Juan Ayala

-Jugar contra rivales directos es un arma de doble filo porque si no se gana, como ante el Lugo, se pueden ir en la clasificación.

-Se van y luego vuelven. El Extremadura llegó aquí, le ganamos y parecía que estaba muerto, y ha ganado dos partidos seguidos ahora y está fuera del descenso. Al final, cada semana es una ocasión, pero está claro que no podemos dejar escapar más partidos, sobre todo en casa, donde tenemos que ganar, eso es así, y nosotros convivimos con ello y lo sabemos. Somos los primeros que nos metemos esa presión porque vemos que es necesario.

-Hace apenas una semana llegó Curro Torres. ¿Qué ha cambiado con él?

-Aún es pronto para hacer un gran cambio, porque tampoco hemos tenido mucho que trabajar, pero se ve la idea de los equipos de Curro, que es tener el balón. Él hace mucho hincapié en la posesión, en crear espacios, en estar muy bien colocados en el campo, en presionar arriba... Y ese estilo creo que nos puede venir bien.

-Su estreno fue con derrota, pero al menos el equipo compitió y tuvo opciones hasta el final, no como en otros desplazamientos (todos menos Gijón).

-Nosotros hasta el último momento no nos dimos por vencidos, a pesar de que el partido se nos puso muy cuesta arriba. En la segunda parte estuvimos muy bien, no dimos opción al Lugo, pudimos empatar perfectamente porque tuvimos más ocasiones que ellos, pero no llegó la recompensa. Pero jugando como en la segunda parte, creo que estaremos más cerca de ganar que de perder.

"Juego al fútbol para sentirme feliz primero yo, porque mi vida es disfrutar en un campo"

-Al final, como se vio en el Anxo Carro una vez más, al equipo le penalizan mucho los despistes, errores evitables, que no se pueden permitir tras tres meses de competición.

-Está claro que esos despistes son los que nos hacen estar abajo, las cosas son así. Es verdad que son errores nuestros, que se pueden evitar, y hoy en día en Segunda tenemos que minimizar esas situaciones para que no nos hagan gol, porque el equipo siempre tiene ocasiones, casi siempre hace gol y juega, tiene alma, va a los partidos... Pero por despistes se nos va todo el trabajo por la borda.

-Usted ha vivido la Champions y peleado en la zona alta de Primera con el Atlético, ha estado en equipos con otras ambiciones, pero últimamente le ha tocado sufrir por evitar el descenso.

-Todos los años luchas por unas cosas u otras, no sabemos la temporada dónde te va a poner ni cuál va a ser tu objetivo. Pero como siempre he dicho, juego al fútbol para sentirme feliz primero yo, porque mi vida es disfrutar en un campo, sea cual sea el objetivo, y cuando salgo y sobre todo a un estadio como éste, con el ambiente y todo lo que mueve el Córdoba, soy feliz. Sólo pienso en hacer mi partido, ganar y que el equipo respire un poco porque se lo merece.

-Tal vez ahora sea un momento de veteranos, de gente capaz de imponer cordura no sólo en los partidos, sino también en el día a día del vestuario.

-Está claro que la gente que llevamos más tiempo en esto tenemos que ayudar a la gente más joven. Este vestuario es de gente muy joven que no ha vivido tampoco muchas experiencias, pero en ese sentido los veteranos que estamos creo que asumimos ese papel bastante bien.

-Fue el último en sumarse al proyecto, viniendo de entrenar en verano en solitario. ¿Se precipitó su participación en el equipo?

-No sé. El míster me preguntaba cómo estaba y el jugador siempre quiere jugar. Sí que es verdad que cuanto antes te metas en la dinámica de competir y de jugar antes te pones en forma, y yo lo que quería era ayudar al equipo. Lógicamente, en los primeros partidos estaba fuera de ritmo de competición, porque venía sin competir, pero lo que sé es que ahora me encuentro muy bien y tengo que aprovecharlo.

Miguel de las Cuevas. Miguel de las Cuevas.

Miguel de las Cuevas. / Juan Ayala

-Ahora está fino, aguanta mejor los partidos y empieza a marcar diferencias, a mostrar lo que se esperaba de usted cuando se anunció su fichaje.

-Juego al fútbol para ser feliz, ahora me encuentro muy feliz. Además, cada vez conozco mejor a mis compañeros, sé lo que les puedo aportar y lo que me pueden aportar, porque al principio no los conoces bien y cuesta un poco coger esa química. Ahora estoy en un buen momento y lo que falta es ganar.

-¿Está ya en su mejor versión o aún puede dar más?

-Espero que un poquito más, aunque tantos goles no sé si voy a meter (risas). Creo que nunca he metido tantos goles seguidos en mi carrera, pero me siento con ganas, con ilusión y como si tuviera 20 años.

-La estadística dice que suma diez en Segunda. Su tope fue cuatro con Osasuna y aquí lleva tres en los últimos cuatro partidos...

-Y uno en Copa, cuatro (interrumpe). Me encuentro con mucha confianza y cuando piso área estoy en un momento en el que veo que el balón me cae, pues otras veces por mucho que lo intentes no te llega. Pero ahora estás con esa confianza que hay que aprovechar, porque me siento muy a gusto, muy feliz, pero la pena es que no sirvan estos últimos goles para ganar.

-Es que la clave en esta categoría es la defensa, encajar poco. Ahí está el Alcorcón, líder y con sólo seis tantos en contra.

-Cada vez más, porque hoy en día está el fútbol tan igualado que se define todo en pequeños detalles, y las áreas, tanto arriba como atrás, marcan las diferencias. Si estás bien defensivamente y luego estás acertado arriba, al final ganas.

-¿Y cómo se soluciona eso?

-Con trabajo, más trabajo, más concentración y ver más los errores que cometemos para no repetirlos. Lo que tenemos que hacer es estar más concentrados, no dar opción ninguna al rival y, como estamos haciendo ahora, preparar bien los partidos para ganar.

-Cuando fue presentado, tras tres partidos y con sólo un empate como botín, habló de bache. Ahora el equipo sigue abajo y la media de puntos... mejor no echarla.

-No, la media no sale, pero... No me gusta hablar mucho de lo que no hemos hecho, sino de lo que nos queda por hacer, y a partir de ahora debemos empezar a sacar puntos. Tenemos una etapa nueva con un entrenador nuevo, y hay que confiar en él y a ver si cambia el equipo.

-Viendo los partidos, se echa en falta una mayor presencia en el área contraria, más pegada.

-Bueno, hace poco Sandoval sacó una estadística que decía que éramos de los equipos que más rematábamos a puerta. Nos la puso en el vestuario para ver que tampoco estábamos haciendo las cosas tan mal, aunque nos faltaba un poco de efectividad. Pero creo que el equipo sí llega, crea ocasiones y al final nuestros delanteros van a hacer goles.

-Más nos vale, porque de momento Piovaccari suma tres, Andrés uno y Erik no se ha estrenado.

-Tenemos mucha variedad de delanteros. Pio y Erik son más referencia, de un perfil más parecido; y luego Andresito es más rapidito, para jugar más en largo, más de desmarques. Con los tres estamos bien, de momento porque al final esto es trabajo de todos. Las rachas de goles van a llegar, confiamos en los delanteros que tenemos y al final van a hacer goles. Cuando la racha por ellos no va bien, tenemos que aprovechar los de segunda línea, porque al final somos un equipo y tenemos que apechugar todos. Ellos tienen que hacer goles, pero cuando encajamos tampoco les echamos las culpas a las defensas. Esto es un trabajo de equipo y así lo tenemos que ver.

"El equipo casi siempre hace gol y juega, pero por despistes se nos va todo el trabajo por la borda"

-¿Cómo se siente más cómodo, jugando por fuera o por dentro?

-Depende también del partido, el rival y lo que diga el míster, que lo mismo prefiere que parta por fuera porque dentro hay mucha acumulación o al revés. En cualquier posición de arriba me siento cómodo, aunque es verdad que con los años entro más a participar por el centro por mi forma de entender el juego.

-Con 32 años y camino de los 33, seguro que ya hay quien le quiere poner fecha de jubilación.

-Eso es un problema porque he estado en Italia y a los jugadores que más respetan es a los que tienen 31, 32 o 33, y eso para mí es un fallo que tiene la gente de aquí, que no valora lo que puede aportar un jugador con esa edad. No son lo mismo los 32 años de ahora que los de hace diez años, porque ahora el futbolista se cuida mucho más, está más pendiente de la alimentación y está mejor físicamente. La edad no importa, lo que tienes es que demostrarlo en el terreno de juego. Yo mismo me encuentro mejor ahora con 32 años que cuando tenía 20.

Un momento de la conversación de Miguel de las Cuevas con 'el Día'. Un momento de la conversación de Miguel de las Cuevas con 'el Día'.

Un momento de la conversación de Miguel de las Cuevas con 'el Día'. / Juan Ayala

-En España presumimos de tener la mejor liga del mundo y quizás nos falta cuidar esos pequeños detalles. Hay mitos que se han retirado sin un simple homenaje.

-Cuando te vas fuera y lo ves y lo percibes, como me pasó a mi en Italia, le das más valor a lo que es el futbolista para ellos. Aquí en España tenemos esa cultura, hay que respetarla también porque es muy exigente, pero también es bonito cuando vas a campos, como en mi caso, hablabas de Totti o Del Piero que aún estaban jugando, y para ellos son ídolos.

-Ha jugado en el Calderón, El Sadar o El Molinón, escenarios míticos del fútbol español. ¿Qué le parece El Arcángel?

-Jugar aquí es un privilegio. Lo viví de visitante, pero de local mucho más. Sales del túnel y cuando la gente se pone a cantar el himno es una sensación súper bonita que hace que te quieras comer el campo. Es una afición que cuando van las cosas mal está contigo también y eso es lo difícil, y nosotros lo tenemos. El año pasado el Córdoba se salva por esta gente que a su equipo no lo dejó en ningún momento.

"Las áreas, tanto arriba como atrás, marcan las diferencias"

-Ese empuje tiene que ser clave en partidos como el del sábado ante el Elche, como ya lo fue ante el Extremadura, otro rival directo.

-Aquel partido se nos puso muy cuesta arriba, porque remontaron con uno menos, pero la afición nos seguía apoyando. Eso al futbolista nos da mucha fuerza, mucha energía, y el sábado lo necesitamos. Haciendo bien las cosas y con nuestra gente podemos ganar perfectamente.

-En Copa, en el Martínez Valero, el Córdoba venció con claridad (1-4). Me temo que quien piense en un paseo similar se equivoca de partida.

-Seguro que no tiene nada que ver porque van a ser dos equipos totalmente diferentes, nosotros con otro entrenador incluso, y el partido será totalmente diferente.

-Alicantino de nacimiento y con pasado en el Hércules. Motivación no le va a faltar, aunque ya el momento del equipo hace que el encuentro sea vital.

-Bastante tenemos con la situación en la que estamos... lo que queremos es ganar. Salí de la cantera del Hércules, soy herculano, y siempre hay una rivalidad sana ahí. Pero mi madre trabaja en Elche, mi hermano nació en Elche, al final Elche y Alicante están prácticamente pegadas y tengo muchos amigos ilicitanos y me llevo muy bien con ellos.

-Pero no me negará que ganar con un gol suyo y celebrarlo con esta afición sería...

-La ostia (risas).

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