Córdoba CF

Dos penas máximas, 4.445 días y una alegría común para el Córdoba CF

  • Dani y Juanto Ortuño firmaron los últimos éxitos en Segunda B desde el punto de penalti

Juanto Ortuño celebra el gol de la victoria ante el Recreativo Granada con Raúl Cámara y Moyano. Juanto Ortuño celebra el gol de la victoria ante el Recreativo Granada con Raúl Cámara y Moyano.

Juanto Ortuño celebra el gol de la victoria ante el Recreativo Granada con Raúl Cámara y Moyano. / Álex Gallegos

El encuentro del pasado domingo ante el Recreativo Granada puso fin a 4.445 días del Córdoba CF en el fútbol profesional. Y como aquella mágica tarde de junio de 2007 en Huesca, la alegría fue el denominador común para el cordobesismo. Entonces no hizo falta siquiera ganar para festejar el ascenso a Segunda División; ahora toca sumar muchas victorias como la conseguida ante el filial nazarí para acortar lo máximo posible la travesía por este pozo que es la Segunda B.

Ambos éxitos, lógicamente de dimensiones diferentes, tuvieron su momento culminante en los once metros que separan el punto de penalti de cualquier portería. Dos penas máximas transformadas en gol, con lanzamientos al perfil izquierdo del guardameta y bajo un momento de presión máxima que primero puso de los nervios al cordobesismo en pleno y luego acabó por invadirlo de euforia.

Hasta que el pasado domingo arribó a El Arcángel el Recreativo Granada, la última cita del Córdoba en Segunda B databa del 24 de junio de 2007. Era la vuelta de la final del play off de ascenso ante el Huesca, que una semana antes había caído derrotado con dos tantos de Pierini y Guzmán.

Dani celebra con los aficionados desplazados el empate ante el Huesca, en 2007. Dani celebra con los aficionados desplazados el empate ante el Huesca, en 2007.

Dani celebra con los aficionados desplazados el empate ante el Huesca, en 2007. / El Día

Los altoaragoneses habían preparado una encerrona para el desenlace en El Alcoraz –allí nació aquello del "175, ven y cuéntanos"– que tomó cuerpo con el gol de Camacho a los 25 minutos. Tocaba sufrir. Pero emergió entonces la figura de Dani para ya al filo del descanso calmar los ánimos al superar a Falcón con un penalti raso, casi mordido, que fue empujado por el casi millar de aficionados que poblaban ese fondo.

Un paralelismo de gran recuerdo

Aquel alegrón, todavía en la retina, dio paso a una docena de cursos en el profesionalismo que acabaron de manera vergonzante en mayo, abriendo una nueva etapa por la B que el club intentará hacer más corta que la anterior, cuando se necesitaron dos intentos.

Por el momento, la aventura ha tenido el mejor comienzo posible, gracias al triunfo ante el filial del Granada, que ya ha colocado a los blanquiverdes en la vanguardia de la clasificación. Javi Flores firmó el empate y Juanto Ortuño, emulando a Dani, confirmó la remontada con una pena máxima bien ejecutada con la que superó a Unai Etxebarria ya en el tiempo de descuento.

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