Córdoba CF - Real Sociedad | La crónica

Despedida con honor (0-2)

  • El conjunto blanquiverde cae eliminado en la Copa ante una Real que tuvo que exprimirse a fondo

  • Un doblete de Willian José, en la segunda mitad, terminó con la seriedad y buen hacer del CCF

Xavi Molina se lamenta mientras los jugadores de la Real Sociedad celebran el primer gol de Willian José. Xavi Molina se lamenta mientras los jugadores de la Real Sociedad celebran el primer gol de Willian José.

Xavi Molina se lamenta mientras los jugadores de la Real Sociedad celebran el primer gol de Willian José. / Miguel Ángel Salas

Desde ya, Yeclano. El Córdoba CF puso fin a su andadura en la Copa del Rey tras caer ante la Real Sociedad (0-2) en un intenso duelo que resolvió un doblete en la segunda mitad de Willian José. Fue el último servicio del delantero de origen brasileño antes de marcharse a la Premier el que cerró la buena trayectoria de los blanquiverdes desde la llegada de Pablo Alfaro, que acumula su primer tropiezo. Por suerte, el revés llegó en un torneo en el que el trabajo estaba hecho, y que ha servido de crecimiento y fortalecimiento a un CCF que se va con honor; ahora toca mirar a la liga y pelear desde ya por lograr el objetivo camino del verano.

Consciente de que dejar jugar a un equipo como el donostiarra es hacer una llamada al suicidio, el Córdoba planteó el partido valiente, subiendo la línea de presión a campo enemigo y alcanzando en muchas fases el área contraria. Sustentado en el 4-2-3-1 ya reconocible desde el relevo en el banquillo que le ha cambiado la cara, los blanquiverdes exigieron ya de partida a la Real a mostrar ese puntito de calidad que se le supone por estar dos categorías por encima, que no tardaron en mostrar para batir líneas y combinar con sentido.

Como cabía esperar, el peso del choque lo cogió el cuadro txuri-urdin, liderado por un Illarra a notable nivel a pesar de su larga inactividad. Y pronto comenzó a amenazar con un arma poco reconocible en el día a día, pero que le aportan jóvenes descarados como Roberto López y Merquelanz, parte de esa segunda unidad. El segundo fue el primero en probar fortuna con un zurdazo que salió muy alto; el primero dio continuidad a la ofensiva con otro latigazo con la misma pierna, que repelió bien colocado Edu Frías, una de las cinco caras nuevas en el once cordobesista respecto al último duelo liguero ante el Lorca Deportiva.

Tras esos primeros avisos, el CCF por fin pudo estirarse, jugando de continuo con el portero con el objetivo final de alargar las posesiones, de no regalar con el pase directo la pelota a un rival que somete y somete, si bien en algunas ocasiones le tocó recular. Lo hizo Zubimendi para cortar una carrera al espacio de Willy y lo calcó Illarra para dejar en nada otra combinación con Moutinho como destinatario. Pero el guion estaba más o menos definido y el cuadro local, guiado al detalle desde el banquillo, se mostraba firme en su papel.

Willian José se faja con Xavi Molina en la primera parte. Willian José se faja con Xavi Molina en la primera parte.

Willian José se faja con Xavi Molina en la primera parte. / Juan Ayala

Incluso en una fase en la que la Real Sociedad dio un par de pasos hacia adelante para intentar conducir la situación según sus intereses. Barrenetxea y de nuevo Merquelanz pusieron firma a esos momentos de más control visitante con dos disparos desde la frontal sin la dirección correcta. Esa continua movilidad de todo el frente de ataque exigía de lo lindo al Córdoba, que por momento se replegaba y jugaba en 25 metros para proteger con todo su arco. Todo para seguir con el cero en el marcador.

Pero el acoso realista no fue indefinido. Con temple, saber estar y una lectura del partido adecuada, llevando al equipo de Imanol Alguacil a salir de su zona para robar por esas apariciones constantes en la salida de Edu Frías, el CCF consiguió controlar, a su manera, el último tercio del primer periodo, en el que apenas sufrió. Es más, se permitió el gustazo de inquietar, con juego directo a la espalda de la zaga -Illarra vio la amarilla por cortar el avance peligroso de Traoré- y, sobre todo, con un par de buenas llegadas por la diestra a las que les faltó el último pase de Robles o Mario; Willy y Alain esperaban en posiciones de remate.

El acierto de Willian José decide

A la actuación cordobesista al descanso se le podían poner pocas pegas; tampoco a la blanquiazul, si bien Imanol refrescó su medular con la vitalidad de Guridi, que relevó a Illarra. Ese punto de frescura devolvió el dominio a los visitantes, que ya en la fase inicial tuvieron una primera ocasión que el recién ingresado en el verde estrelló en el cuerpo de Manu Farrando, que se tiró con todo para echar a una mano a Edu Frías en la desigual batalla. Y tras otro par de aproximaciones, al final llegó el 0-1, cuando Roberto López encontró a Willian José a la espalda de su par y le puso una pelota medida que el ariete empujó a la red.

Ese tanto, que dejaba el récord de imbatibilidad del Córdoba en 621 minutos, la segunda mejor marca en la historia del club, pilló ya a la escuadra local con Valverde y Piovaccari en el verde, aunque la variación de Alfaro, que no se cansaba de pedir tranquilidad a Frías tras cada parada para facilitar la salida del equipo, no terminó de cambiar el decorado del choque. Pudo hacerlo la primera aparición del ariete italiano en ataque, como le gusta, recogiendo un balón con ventaja que le permitió sacar un zurdazo que Remiro atajó abajo.

Sagnan corta una acción de Moutinho por banda derecha. Sagnan corta una acción de Moutinho por banda derecha.

Sagnan corta una acción de Moutinho por banda derecha. / Juan Ayala

Pasada la hora de juego llegaba el primer disparo a puerta del conjunto blanquiverde, que dio un paso más en su ofensiva acto seguido con la entrada de Miguel de las Cuevas, que retrasó a Mario al doble pivote. Movimiento de refresco para cuando tocara salir ante una Real de nuevo dominante que continuó moviendo fichas para no perder aire ni control. Eso permitió a los donostiarras seguir jugando en campo contrario más minutos que el CCF, al que le costaba salir; y cuando lo hacía, normalmente era en clara desventaja.

La incertidumbre que siempre deja un marcador tan exiguo mantenía la emoción, si bien el conjunto txuri-urdin se esforzaba para no tener sustos en su estreno en una competición de la que tiene que jugar todavía su final de la pasada edición. La fortaleza visitante en la medular minimizaba las salidas cordobesistas y, de paso, permitía seguir acumulando llegadas, casi siempre bloqueadas en el balcón del área por el buen hacer de la retaguardia local, valiente para salir de zona, para seguir jugando lejos de su área.

Así fue hasta que ya en el último tramo, Willian José recogió una pelota en la frontal, se la acomodó y sacó un latigazo seco imposible para Edu Frías. El 0-2, último servicio de un ariete que continuará goleando en la Premier, en las filas del Wolverhampton, cerró definitivamente un encuentro que el Córdoba terminó con diez por la expulsión de Alberto del Moral, que sacó el codo a destiempo, pecado de juventud. Un borrón que no esconde la notable actuación blanquiverde, que se va de la Copa del Rey con la cabeza muy alta. Desde ya toca centrarse en la liga y el partido del Yeclano. Ése es el que hay que ganar de verdad.

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